Noche inolvidable flamenca en el Festival Juan Breva de Vélez-Málaga

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Flamenco en Vélez-Málaga para recordar a Juan Breva.
Un momento de la actuación de David Palomar en el Festival Juan Breva.
  • En pasadas ediciones del veterano Festival Juan Breva, vamos por la 44 edición, notábamos que había mucho cajón y más violín y no es que estemos totalmente en contra de estos instrumentos en el flamenco sino que entendíamos que un festival que se hace para homenajear a una figura como Juan Breva necesitaba más pureza en el cante y cantaores que la supieran interpretar. Pues bien, anoche la explanada del Cerro de los Remedios se llenó de pureza y de cante del bueno. Hay que reconocer que el cartel elaborado por la Concejalía de Cultura del Ayuntamiento de Vélez ha sido todo un acierto. 


    Dos estilos: el profundo y gitano de las Cuevas de Granada y el pellizco y salero de los cantes de Cádiz compitieron para ofrecer dos visiones del mismo arte. Una noche inolvidable.


    Abrió cartel una figura indiscutible: Pedro ‘El Granaino’ acompañado a la guitarra por Patrocinio hijo. Los dos solos en el escenario y dos sillas sin violines ni cajones lo bordaron. La simbiosis y compenetración entre cantaor y guitarrista fue tal que el entendido público que llenaba la explanada cambiaba por la emoción los tradicionales ¡Olé! por ovaciones. Los tientos y seguirillas que interpretó ‘El Granaino’ fueron para no olvidar. El público le obligó a hacer un par de bis y cerró con una espléndida interpretación del Requien de Vicente Amigo. Perfecto el maestro. Quizás, puesto a poner un ‘pero’ y dado donde estaba le faltó una malagueña pero hasta eso se puede olvidar.

  • Axarquía


    Una buena cosa de los organizadores es dar cabida a algún artista local y esta vez le tocó a la bailaora de Almáchar Sandra Cisneros que con el bailaor Pepe Torres y magníficamente arropada por buenas voces y guitarra hizo las delicias del público que no paro de jalear los bailes y cante de este buen grupo.

    Salero


    Cerraba la noche el gaditano David Palomar acompañado a la guitarra por Rafael Rodríguez. Palomar consiguió poner en el Cerro todo el pellizco y salero de los cantes del barrio de la Viña de Cádiz.  Alegrías, tangos y tanguillos sonaron a Gloria, eso unido a su simpatía personal, que hizo que el público se le entregará con pasión. No habíamos visto en directo al gaditano y no defraudó. Palomar fue el complemento ideal para una noche flamenca de verdad.
    En resumen, un magnífico escenario, espléndido cartel, mejor organización y gran afluencia de público. Festivales como este ayudan, sin duda, en este nuevo despegar del flamenco.

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