Presentación popular

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  • Delgado Bonilla dice que la política en Vélez se ha convertido en un ‘Sálvame Deluxe’. Viendo ayer la presentación de los populares no tenemos más remedios que darle la razón. Comenzaba el acto casi puntual, lo que no deja de ser una buena noticia, a pesar de que Manolo Gutiérrez anunciaba que empezaría tarde. Cuando llegó Cospedal, Manolo entraba en una especie de trance, no sabemos muy bien si poseído por el espíritu popular en sus más altas cotas y gritaba haciendo unos gestos extraordinarios desde el escenario y a capela: "¡Recibámosla como se merece, coño! Al mismo tiempo, hacía unas palmas enormes y chillaba con más fuerza "de pie, hay que ponerse de pie, vamos arribaaaaaaa". La gente le hacia caso, se ponía de pie y aplaudían a rabiar.
    Cuando ya se tranquilizó aquello un poquito, los candidatos nuevos del PP, que tenían la boca seca se refrescaban comiendo unos caramelitos de fresa mientras que nuestra querida Matadoras apostó por Pistolines y nos decía que estaba fatal con la alergia y que temía que le diera un golpe de tos como el que le dio en el Pregón y se tuviera que salir fuera. Patri Cid lucía una bella y original chaqueta que hacía que las señoras presentes le preguntaran de dónde la había comprado. Una ingenuidad total, pues todos sabemos que ella viste modelos exclusivos y de diseños solo para ella. Conchi Labao se hacía un lío y cambiaba los nombres de los alcaldes y concejales y ellos mismos se tenían que ‘representar’ después con sus nombres verdaderos. Antonia Ruiz Oliva se fue rápido hacia Cospedal para hacerse una foto con ella pero para su desgracia el jefe de prensa, Juan Luis Bueno Reguero, le dijo que la foto no había salido por culpa de la luz de un foco que había detrás. Antonia no perdió la mañana y no paró de charlar y charlar con Sánchez Toré que andaba también por allí en primera fila. El acto político, como todos los actos, sea del partido que sea, ellos son los magníficos y los demás desastrosos. El secretario general del PP-A, Antonio Sanz, la emprendió con el PSOE y los puso a caldo con la moción de censura y los millones que Salomé iba a traer. El final fue también apoteósico. Sanz enfervorecido agarraba con una mano a Aurora, la número 5, y otra atalaya humana como es Manolo Gutiérrez, le cogía la otra mano hacia arriba, hubo un momento en que Aurora tenía las piernas mas que dos cuartas por encima del suelo porque con tanta euforia no se percataron ambos forzudos de la diferencia de estatura y levantaron a la pobre mujer como si estuviera levitando. Todo muy bien.

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