Del verde al negro

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  • Pasábamos tranquilamente por el Camino de Málaga cuando a la altura de la calle Magallanes vimos un cierto revuelo de ciudadanos y Policías Locales. Como a nosotros nos gusta ‘golismear’ nos hicimos los chalaos (cosa bastante fácil) y nos acercamos a ver qué pasaba. Resulta que unos operarios del Ayuntamiento veleño, de esos de los de la Renta Social, estaban pintando las vallas que bordean la calle para aislar la acera de las vías del tranvía. ¿Dónde estará el problema?, nos preguntamos. Pues estaba en que el color de la valla era verde y la estaban pintando de negro y eso no gustaba a los vecinos que intentaban parar el trabajo de los operarios. Estos decían, y con razón, que a ellos, lo registraran, que le habían dado un bote de pintura y que a pintar. La cosa se fue liando tanto que hasta llegó la Policía, no sabemos si avisada por los vecinos o por los propios trabajadores. Al momento apareció una señorita que decía ser "encargada" de los pintores y que además, manifestaba que ella era "bombero", es decir, que no sabía nada y que le habían mandado a hacer ese trabajo. Viendo que aquello se calentaba la señorita llamaba a su superior. Ya saben ustedes que Marín tiene muy bien estructurado su personal. Además de los dos ‘POPOS’ (Portillo y Poyato, que son la Champions League de los 70.000 euros al año) y de 6 altos cargos jefes de servicios (alrededor de 50.000 euros al año), hay un número indeterminado de trabajadores de segundo nivel: Coordinador de la Tenencia de Alcaldía (un personaje curioso del que pronto le contaremos algunas anécdotas) responsable de Limpiadoras, no se sabe cuántos en Servicios Sociales, no se sabe cuántos en deportes… Y apareció el superior, el siempre cordial Chicano. Ya antes la Policía había llamado a Chicano y éste pudo oír cómo los vecinos gritaban ¡verde, verde, verde, lo queremos en verde! Pues bien, los buenos oficios de Chicano calmaron al personal y todo quedó en que la próxima manita de pintura sería en verde. Claro, todo esto ocurre porque Marín no se enteró. Si no hubieran pintado la baranda en rojo y no, por la gesta de la Selección Española si no porque la calle Magallanes está muy cerca de la Avenida de La Pasionaria y seguro, que a la ilustre pensadora le gustaría muchísimo desde su estatua presenciar el bello color rojo. Todo se andará.

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