A mí, la Legión II

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  • Ya le dijimos que Salvador Marín es un auténtico legionario político. No le teme a nada y no se arruga ante nada. Ni le teme a Juvigolf, del que se ha hecho un gran defensor y del que justifica a base de sus famosas milongas (ya vieron ustedes las cosas tan absurdas que decía en el Pleno de ayer y que no vamos a rebatírselas porque ya lo hemos hecho en varias ocasiones), no le teme a los ciudadanos a los que tanto defendía cuando Souviron, según él, no atendía y lo mismo les mete sus terrenos en un Centro Logístico con los señores Marqueses de Larios que les quita los aparcamientos para ponerles un carril bici que nadie entiende.
    Hace unos días íbamos por la avenida que la ilustre escritora, pensadora y filósofa Pasionaria tiene en Vélez cuando un grupo de vecinos nos comentaron que iban a quitar todos los aparcamientos del lateral izquierdo de la avenida según se sale de Vélez (colegio Axarquía) para poner en el mismo lugar el carril bici tan forzado que Marín está haciendo.
    Los mismos vecinos nos explicaron que realmente iba por detrás de los aparcamientos y de la acera, cosa que parece lógica, pero al final de la avenida de la ilustre escritora, pensadora y filósofa Pasionaria esta zona se estrecha porque está vallada por su propietario.
    Propietario este con el que tendría que llegarse a un acuerdo ya que, según nos dicen los que realmente saben de estas cosas, está prevista su cesión en el Plan de Ordenación de la Zona y que tienen que cederle. Pero para Marín, es más fácil cortar por lo sano. Se quitan los más de 70 aparcamientos y Santas Pascuas. Ahora tendremos a las bicicletas con los niños y sus papás paseando justo al lado de la avenida principal de la ciudad con los coches y el peligro correspondiente y a los residentes sin aparcamientos.
    Por si fuera poco, no muy lejos de allí, en la avenida de Madrid, se ha inventado unos aparcamientos (7-8) que estrechan considerablemente la carretera y que entorpecen sobremanera la entrada y salida del tráfico. Todo esto, ante el estupor del vecindario. Arrieta por lo menos cuando inventaba alguna cosa de estas, lo decía. El ‘legionario Marín’ le tomó gusto a lo del Arco del Paseo y ahí vaaaaaá. ¿Para cuándo las estatuas de Pasionarias?

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