Carta a Aisha Rheda

  • VIII CERTAMEN LITERARIO “NERJA              MUJER”· – 2011

    Aisha Rheda

    ……………

  • (España)

    A/A: Sra. Dña. María Zambrano

    En……………………. a 20 de diciembre de 2010

    Estimada Sra. Dña. María Zambrano:

     

    En la presente carta quiero expresarle mi más sincera admiración hacia la herencia de sus obras. El agradecimiento por sus palabras, su pensamiento y su ejemplo.

    Le ruego disculpe mi atrevimiento al ocupar su tiempo y solicitar su atención, para permitirme exponerle mis inquietudes como mujer educada en una escuela española, pero unida a las raíces profundas de la religión que profesan mi padre y mi madre, el Islám, en la que ellos me han educado.

    Soy una joven de dieciocho años de edad, que me he rebelado ante mi padre, cuando le he expresado mis opiniones, las cuales le han escandalizado, creando un conflicto familiar. El Corán me obliga, como precepto, a respetar a mis padres, pero no sólo exige ese respeto sino una sumisión a sus decisiones. Son la educación española y la atenta lectura de sus obras, que he leído siempre a escondidas, las causantes de mi rebeldía.

    He finalizado el bachillerato con excelentes notas, he conseguido una beca para estudiar en la universidad. Mi padre se ha opuesto a que vaya a la universidad, quiere que contraiga matrimonio, a lo que yo, rotundamente, me he negado. Esta actitud de mi padre me ha obligado a abandonar el hogar, e independizarme, que, por otra parte, supone ser repudiada por toda mi familia.

    Y, confiada en la fuerza de su pensamiento, de esas palabras suyas, que tan hondamente han formado mi carácter, encamino este nuevo reto, esta nueva vida en la universidad.

    En mi memoria, le tengo a Vd. siempre presente, para reforzar mi voluntad, cada día releo sus obras en esta aventura diaria de ser mujer:

     

    “Que la mujer ha sido y es, el factor fundamental en ese lento trabajo de creación de un alma colectiva. La que nos ha unido con el pasado, con el suelo, con las costumbres y aspiraciones del grupo humano, y que poco a poco definen- los valores- específicos del grupo. Por lo tanto es la mediadora entre el reino de los valores y la modesta realidad social”

    Aceptar este pensamiento, es aceptarme como mujer que tiene voz, como persona. Vivo una profunda crisis que cuestiona mi creencia religiosa.

    .Siento todo el peso histórico de las mujeres luchadoras, que como Vd., incidieron en la sociedad para alcanzar unos valores democráticos. Esto me anima. Pero, sé que, por mi parentesco con el Islán, no me será fácil la tarea de alcanzar mi independencia, de ser libre. Cada instante del día tengo miedo, eso no es bueno. Temo por mi integridad física. Y, que, para ser aceptada socialmente, tenga que dar explicaciones.

    Cuando amanece y me dirijo hacia la universidad, me siento dichosa por la oportunidad que tengo, me aferro a esa responsabilidad que adquiero como una nueva mujer que renace. Pienso en todas las mujeres de naciones no democráticas, con el deseo de que algún día tengan la opción de seguir mi camino. Esto me hace fuerte.

    Porque para la consecución de una sociedad democrática se exige la igualdad política entre los sexos y reconocer, según Flora Tristán, otra mujer luchadora, que:

    “Todas las desgracias del mundo provienen del olvido y el desprecio que hasta hoy se ha hecho de los derechos naturales e imprescriptibles de ser mujer:”

    Soy muy joven, inquieta, y todo lo cuestiono, con tantas ganas de cambiar las cosas del mundo, que tomo la iniciativa de participar en reuniones de asociaciones de mujeres, en donde se plantean acciones en pro de denunciar las injusticias que padecemos las mujeres.

    Y, entiendo que el único medio para incidir en la sociedad, parte del compromiso de una misma, ayudando a las demás en su formación y su educación. Este sentimiento activista ha crecido, gracias a estar en este ambiente universitario. Pero, como dije, temo pormi integridad física, que me puedan denunciar los hombres islámicos que estudian en la universidad y ser perseguida. Porque son a ellos a los que hay que convencer, de lo que planteaba Engels:

    La mujer es un ser libre e inteligente, y como tal responsable de sus actos, lo mismo que el hombre; pues, si esto es así, lo necesario es ponerla en condiciones de libertad para que se desenvuelva según sus facultades. Ahora bien, si relegamos exclusivamente a la mujer a las funciones domésticas, es someterla, como hasta aquí, a la dependencia del hombre, y por lo tanto, quitarle su libertad. ¿Qué otro medio hay para poner a la mujer en condiciones de libertad? No hay otro más que el trabajo.”

    Yo añadiría una herramienta muy importante, que anteriormente he mencionado, la oportunidad de educarse en libertad.

    Para ello, Sra. doña María Zambrano, como le decía, Vd. ha sido para mí, un ejemplo, de persona coherente e integra, que supo luchar por unos ideales democráticos, junto a otras mujeres como Dolors Monserdá, Teresa Claramunt, María Echarri, María Espinosa, Benita Asas, Clara Campoamor, Margarita Nelkent, Dolores Ibarburi, Victoria Kent… Aprobasteis, convenciendo a los hombres, la Constitución de 1931, que supuso un enorme avance en la lucha por los derechos de la mujer.

    Recuerdo los artículos:

    Artículo:23
    “No podrán ser fundamento de privilegio jurídico: la naturaleza, la filiación, el sexo, la clase social, la riqueza, las ideas políticas, ni las creencias religiosas.”

    Artículo:36
    “Los ciudadanos de uno y otro sexo, mayores de veintitrés años, tendrán los mismo derechos electorales conforme determinen las leyes
    .”

    Esto me conduce a hacer una reflexión personal: la necesidad de no caer en los mismos

    errores, que produjeron el exilio de Vd., y de tantas mujeres y hombres intelectuales.

     

    . Y, por otro lado, me duele mi pueblo, ése que me une a mis padres, del que hoy, yo sufro otro exilio, por verme obligada abandonar el hogar y mis creencias religiosas. Me duelen esas mujeres de mi raza, porque ese mundo está necesitado de muchos cambios. ¡Y qué lentos son los avances!

    Que con buen criterio histórico lo decían Harriet Taylor y Stuart Mill, matrimonio unido y comprometido con la sociedad y el abolicionismo: “el mundo es muy joven y acaba de empezar a despojarse de las injusticias” ¿Cuántos siglos se necesita para alcanzar su madurez?

    Y, mi honda preocupación, Sra. Dña. María Zambrano, es que soy otra persona, porque dentro de mí, se han producido cambios, de los que me alegro. Pero, me siento sola.

    En esta soledad en la que me aferro a la lectura, deseando ser una mujer independiente, activista como vosotras: Lucía Sánchez Saornil, Federica Montseny, Lidia Falcón, Victoria Sedón de León, Amelia Valcárcel , Celia Amoros…

    Y le leo a Vd., sus palabras me reconfortan cuando expresan el concepto de Persona. Entiende su ideal feminista como complementario e integrador.

    “Todas las desgracias del mundo provienen del olvido y el desprecio que hasta hoy se ha hecho de los derechos naturales e imprescriptibles de ser mujer:”

    En ese mismo pensamiento Pitaluga ya profetizaba la necesidad de una sociedad que supere la antinomia de los géneros, no en una cultura asexuada, sino una cultura integradora de los géneros.

    Y en esta línea su concepto de “Persona como la realidad más valiosa que todas. Portadora de un designio que la sobrepasa, tan inasequible y lejana, tan cercana y frágil. La más invulnerable y lo más conmovedor. El mayor prodigio conocido”.

    Espero que se convenza el hombre y la mujer, que su feminidad y su masculinidad, se unen en dicho concepto de PERSONA. Porque se debe de encaminar a complementarse las cualidades de ambos: la paciencia, la resistencia, la constancia, la resignación, la afectividad, a los otros valores como: la actividad, la racionalidad, la responsabilidad, la libertad.

     

    Y para ser copartícipe el hombre con la mujer debe reconocer que el “sentido de maternidad que es un elemento substancial de la mujer. Entender que la maternidad no es en la mujer una simple tarea fisiológica, sino que se alarga en la educación. Toda mujer es por esencia educadora” Para que esta tarea sea complementaria, el hombre debe participar de la educación de sus hijos/as, asumir su paternidad no como algo externo sino interiorizado e integrador.

    Como una joven estudiante de la universidad, reitero mi devoción hacía Vd. y reconozco Sra. Dña. María Zambrano, que su pensamiento está muy vivo. Y, se hace necesario que entre en los corazones de las personas, para que surja ese entendimiento.

    Y, evitar ese mal: “de la violencia de género”, tan arraigada en la genética de la religión, en la sociedad, a través de la historia incidiendo de manera dañina en la relación del hombre y la mujer. Y su opinión sobre este tema es clarificador, y ejemplar cuando nos dice:

    “Antes el hombre tenía celos de otro hombre, ahora lo va teniendo de ese ideal que la mujer vive a sus espaldas, Contra esto sólo se nos ocurre un remedio, comunidad de ideales, integración espiritual de sus vidas” Porque, su ideal feminista, Sra. Dña. María Zambrano, une todas las tendencias porque exige en dicha tarea la implicación del hombre y de la mujer. Exige un esfuerzo común de reconciliación.

    Porque su ideal feminista está más allá de la emancipación económica, que no es sino un paso tristemente necesario. Su proyecto feminista, Sra. Dña. María Zambrano, no consiste en superar a los hombres, sino en alcanzar la comunidad de ideales – integración espiritual de sus vidas-.

    Con la fortaleza que produce en mi espíritu sus palabras, para poder afrontar con coraje la vida, humildemente me confieso su discípula.

    Con afecto                                                     Aisha Rheda

    Autor: José Marcelo (poeta)   – Obtiene el Tercer Premio General del VIII CERTAMEN LITERARIO- NERJA- MUJER.

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