Ejecuciones públicas

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  • El dramático, horrible y espeluznante acto de ejecuciones públicas a sangre fría por el Estado de criminales y delincuentes como castigo y que sirvan de escarmiento, han ido desapareciendo en los tiempos modernos. Sin embargo, aún quedan países en los que se aplica la pena de muerte como castigo de crímenes, espionaje, traición, delitos sexuales, tráfico de personas y drogas, y en algunos países musulmanes por renuncia de la propia religión. Según Amnistía Internacional, en 2011 la mayoría de las ejecuciones fueron públicas y tuvieron lugar en China con 1.146, seguida de Irán  360, Arabia Saudí 82, Irak 68, Estados Unidos de América 43, Yemen 41 y Corea del Norte 30, y en otros países de Asia y África en menor cuantía.

    Hace sólo unas 12 generaciones, la pena de muerte se aplicaba con  frecuencia. En todas las ciudades hay un verdugo municipal, quien también aplica los azotes. El ciudadano que mata a otro pagaba la vida con la vida según el pasaje bíblico de “Ojo por ojo, diente por diente”. También se condenaba a muerte a los ladrones y salteadores de caminos. La forma más habitual es el ahorcamiento, pero si el condenado pertenece a la nobleza entonces se le degüella mediante un tajo en la garganta que secciona las arterias y la tráquea. El degüello es considerado una muerte más caballeresca, puesto que evita el vergonzoso espectáculo de los ahorcados, quienes suelen hacerse encima sus necesidades mientras agonizan.

    El ciudadano que mata a otro pagaba la vida con la vida según el pasaje bíblico de “Ojo por ojo, diente por diente”

    Si el asesino ha matado con alevosía, después de ahorcado su cadáver es arrastrado por las calles y descuartizado. A los parricidas se les entonela (se les ahoga dentro de un tonel), y a los culpables de sodomía (práctica de coito anal), se les quema vivos, al igual que a los herejes que se resisten a arrepentirse. Las ejecuciones eran públicas para que sirvieran de ejemplo al pueblo y disuadir a los posibles delincuentes. Era costumbre que los padres llevaran a sus hijos de corta edad a presenciarlas y, terminada la ejecución, les propinaran una paliza para que asociaran el castigo a su propio dolor físico.

  • Otro horrible método de ejecución, el garrote vil, consistente en un collar de hierro atravesado por un tornillo acabado en una bola que al girarlo causaba a la víctima la rotura del cuello, fue utilizado en España hasta aprobarse la Constitución Española en 1878

    El uso de las ejecuciones finalizó en Europa con la abolición progresiva de la pena de muerte. La guillotina, que se prodigó durante la Revolución Francesa, y después para castigar crímenes, se empleó allí por última vez en 1977. Otro horrible método de ejecución, el garrote vil, consistente en un collar de hierro atravesado por un tornillo acabado en una bola que al girarlo causaba a la víctima la rotura del cuello, fue utilizado en España hasta aprobarse la Constitución Española en 1878. Sin embargo, Mariana de Pineda, una liberal española, durante la restauración del nefasto rey Fernando VII fue ejecutada a garrote vil. La última persona que fue ajusticiada con tan terrible instrumento fue el anarquista Salvador Puig Antich en 1974.

    Desde tiempos remotos en la historia de la Humanidad se han prodigado los crímenes y sus consiguientes ejecuciones – que ni siquiera son fulminantes-, y sin embargo siguen cometiéndose en gran número porque la pena de muerte no ha dado los frutos de escarmiento que pretende. El famoso criminal norteamericano Caryl Chessman dijo: “La sociedad tiene muchos medios para castigar los delitos, pero muy pocos para evitarlos”.

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