Arde París

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  • En la novela con este titulo publicada en 1964 por Collins y Lapierre se relata los últimos días de la ocupación de Paris por las tropas alemanas durante la Segunda Guerra Mundial. Parece ser que los taxistas parisinos cargaron con las tropas que liberaron la “ciudad luz”. Los primeros carros que entraron por los Campos Elíseos iban tripulados por españoles adscritos a la resistencia francesa. Un ejemplo de solidaridad. En estos días Paris ha vuelto a arder por la invasión del terrorismo.

    Mi mente se ha alimentado durante años de las imágenes que captaba a través de los libros, lo que me permitió viajar ampliamente en el tiempo y el espacio. Todo ello había creado una cercanía con ese Paris que jamás había pisado. Pero, al final, ya bastante mayor, he conseguido viajar a Paris en diversas ocasiones, beber absenta en un “bistró”, cenar en “les champs elysées”, visitar el Louvre y los Inválidos, subir a la torre Eiffel, recorrer el Sena en el “bateau mouche” y presenciar un espectáculo en el “Moulin Rouge”. He visto, junto a mi Ani, la ciudad desde el Sacre Coeur, la Iglesia de Notre Dame y deambulado por la “rive gauche”. Para completar mis sueños estuve en la puerta de “chez Maxims” y en la prefectura de policía de La Cité y el Quai d’Orsay de las novelas policíacas.

    Llevo casi doce años escribiendo pacientemente cada semana una “buena noticia”. Sin faltar ninguna. Buscándola casi con lupa muchas veces

    Como verán un recorrido de “guiri” hispano que ha acrecentado mi amor por la capital del Sena. El viernes noche sufrí mucho con los parisinos. Una gente especial. Acostumbrada a la presencia de turistas de todo el mundo. A gente que los visite en son de paz; no a destrozar su paz, sus vidas y sus esperanzas de futuro. Más de un ciento de personas se han quedado en el camino destrozados por una gente que tan solo piensa en hacer daño. Mientras más mejor. Un viernes 13 negro que recogerán algún día las pantallas como una pesadilla.

  • Llevo casi doce años escribiendo pacientemente cada semana una “buena noticia”. Sin faltar ninguna. Buscándola casi con lupa muchas veces. Tras casi 600 buenas noticias hoy iba a considerar esta como una triste noticia. Y lo es. Pero una imagen y un sonido me han puesto los pelos de punta y han deshecho el velo de tristeza de mi imaginación. Surgió a las tantas de la noche. En un noticiario que se iban sucediendo en los informativos de todo el mundo. En un momento concreto se pudo ver como salían por un túnel los espectadores del partido de futbol que se estaba celebrando en esa noche trágica. De pronto, no sé como, ni porqué, comenzaron a cantar “la marsellesa” en el mismo tono de aquellos taxistas de Arde Paris. La “grandeur” de la France resurgió como en tantas otras veces. Una buena noticia. Un pueblo que ama su país y se une alrededor de su himno. ¡Qué envidia!

    Saldrán adelante. Como lo hicieron los madrileños y los “newyorkinos” que sufrieron experiencias similares. Esta vez, los parisinos han dado la talla.

    Allons enfants de la Patrie”. Hoy me siento muy cerca de vosotros.

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