Catorce variedades de tonto

43
- Publicidad -
  • Antaño, aunque carecieran de nombramiento, en cada pueblo había un “tonto oficial”, era el tonto más tonto de los tontos y también el que menos disimulaba serlo. Su éxito y popularidad consistían en que a semejanza de los que antiguamente divertían con sus boberías a los reyes y la nobleza, haciéndoles sentirse ser más inteligentes y lúcidos de lo que realmente eran, antaño la gente del pueblo también aprovechaba el efecto reconfortante de creerse por encima de aquellos desgraciados.
    El tonto del pueblo desempeñaba muy a gusto su “saludable” papel social con la rentable filosofía de “Dame pan y dime tonto” obteniendo alguna propina, por algo se suele decir que ningún tonto se ha muerto de hambre. Este personaje gozaba de clientela fija, que cada día le provocaba para que soltara sus bobadas, no por repetidas menos celebradas. Ahora, los tontos de pueblo deben estar melancólicos, pues ya no forman parte de la bucólica farsa pueblerina, la gente está muy atareada y no tiene tiempo para embromarles.

     

    Los individuos que se han acreditado como tontos no son iguales entre sí, por lo que se pueden agrupar en géneros y especies como hacen los biólogos en la clasificación de los animales y plantas

    Ningún tonto de antaño podría imaginar que actuando en un medio televisivo se llegara a tener una audiencia de cientos de miles o millones de espectadores a lo ancho de todo el país, pero es que ahora los tontos están promocionados por las  emisoras y cobran por sus actuaciones; incluso son parodiados por los “telepacientes”. En fin, los tontos de antaño eran unos pobres diablos que sobrevivían en una sociedad ignorante y pacata, pero los hay ahora que están generosamente promocionados y pagados por los muy espabilados que les dirigen, aprovechando que somos tan tontos como para no tomar la decisión de apagar la televisión, conversar con la familia, ponernos a leer un buen libro o escuchar buena música.
    Los individuos que se han acreditado como tontos no son iguales entre sí, por lo que se pueden agrupar en géneros y especies como hacen los biólogos en la clasificación de los animales y plantas. Los de menor graduación, caracterizados por manifestar ignorancia y poca inteligencia son los tontos de las especies siguientes: Ineptos, obtusos, torpes, simples e idiotas. Otro género de tontos puede resultar molesto y hasta perjudicial si sus componentes alcanzan puestos directivos o políticos, tales son: los necios (sobre todo si son porfiados), majaderos (disparatados), zopencos (tontos y abrutados), botarates (alborotados y de poco juicio), y fantoches (sujetos informales y vanamente presuntuosos). Todos ellos son tontos pero con buenas dosis de astucia, malicia, ambición y oportunismo, muchos de ellos son “trepas”. Hay que incluir los que, sin carencias o desarreglos mentales, “se hacen el tonto complaciente” con sus jefes, para mantenerse en el cargo y/o el trabajo.
    Los tontos genuinos o tontos-tontos, que por serlo no se hacen ricos ni llegan a nada apreciable en la vida, son inofensivos. El género está compuesto por las siguientes especies: Bobos (de muy corto entendimiento y capacidad), memos (tontos simplones), primos (se dejan engañar o explotar fácilmente), e ingenuos (sinceros, candorosos, sin doblez). Cada día quedan menos ejemplares del género tonto-tonto;, pues en un mundo tan competitivo y arrollador se encuentran en alto riesgo de extinción.

  • - Publicidad -
  • DEJA UNA RESPUESTA

    ¡Comenta!
    Introduce tu nombre

    Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.