¿Deshumanizando lo humano?

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  • Es muy fácil escuchar en conversaciones con amigos o conocidos, incluso diciéndolo nosotros mismos, que vivimos en tal piso y no conocemos ni a los vecinos de la misma planta, o aquello de desearía ir por la calle y que nadie me conociera para que en realidad, que no es otra cosa, no me juzguen. Una sensación ésta que solemos tener cuando viajamos a otras ciudades distintas a las nuestras, en donde todo el mundo camina en su mundo interior sin apenas visualizar lo que le rodea; en el caso de llevar móvil en mano, el aislamiento personal pasa a otra dimensión.

     
    Y es que vivimos unos tiempos en los que parece que no veamos más allá de dos metros a nuestro alrededor, perdiendo una de las características humanas por excelencia: la sociabilidad y todo lo que ello conlleva. Todo lo que no nos afecte a nosotros, sobra o directamente pensamos que no podemos hacer nada por nada ni nadie. Evidentemente, y afortunadamente, no todos somos así pero sin duda estaréis pensando que más de una vez os habéis hecho ese planteamiento en vuestras cabezas.

     
    Ponemos el informativo de las 3 -para quienes lo vean, porque también muchas veces se evita para no escuchar malas noticias- y vemos continuas guerras, imágenes de gente muerta en las calles, matanzas civiles… y es tomado ya como algo normal ver figuras humanas muertas a las que le ponen cara mientras seguimos comiendo esperando a la siguiente noticia sin decir algo más que un ¡joder la que hay liada! o un ¡cómo está el mundo! Y esto nos puede parecer muy lejano… pero ¿y nuestros vecinos y vecinas que lo están pasando realmente mal en su día a día y nosotros sin saberlo y sin hacer nada por ellos? Si no se hace nada por el que está más cerca, ya no digamos por el que está a miles de kilómetros.

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    Pero démosle la vuelta a la tortilla, siempre con mucho cuidado. ¿Y si fuéramos nosotros los necesitados de ayuda y ese humanismo, en este caso humanidad? Ya lo vemos de otra forma, ¿verdad?

     
    Hace pocos días, navegando en la red, veía una imagen que me hizo escribir esto. La imagen era la de una señora en la calle, pidiendo una ayuda económica para sus hijos, mientras pasaba un grupo de niños uniformados de su colegio y uno de ellos le dedicaba a la mujer -sentada en el suelo- un corte de manga, peineta o como queramos llamarlo; gesto que dice mucho de la sensibilidad que poseía ese niño en su rico dedito, desde luego una imagen que debe hacernos pensar dónde hemos dejado la parte más humana del humano.

     
    Y os preguntaréis, ¿dónde va a meternos éste -en un artículo de estas características- la política por algún lado?, pues ahora es buen momento, y es que lo político también debe de humanzarse en esta época de crisis.

     
    Cuando vemos que el Gobierno se preocupa más de unos números llamados prima de riesgo, cotizaciones o bolsa es que se está dejando a un lado la parte humana de la política, la que se preocupa de los ciudadanos y sus problemas, la que debe dar soluciones a esa señora que pide en la calle, ya que así podría ahorrarse el mal trago de mendigar comida y ver deditos de niñitos pasearse por su cara.

     
    Solemos oír aquello de “estamos hablando de lo divino y lo humano”; yo prefiero siempre hablar de lo humano y recurrir a lo divino cuando truena, que es lo que hacemos la mayoría de los mortales. Por eso, y ante este panorama que nos rodea, humanicémonos un poco más, que nos vendrá bien a todos y todas.
    Cuando veamos a nuestro vecino saludémosle, seguro que surge la conversación, no es tan complicado. Cuando vayamos en el autobús sentados junto a alguien, preguntémosle algo, no nos perdamos en el móvil de última generación y con WhatsApp.

     
    Cuando veamos a la señora pidiendo, ayudémosle desde nuestras posibilidades. Cuando veamos que los números de la bolsa siguen siendo más importantes que tú –si, tú-, indígnate y sal a la calle a reivindicar. Si no, puede ocurrir que cuando volvamos a humanizarnos no reconozcamos al ser humano.

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