Pronto lo sabremos

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  • Hay que reconocer algo, quien no sea precandidato es porque realmente no quiere y me explico

    PRECISAMENTE hoy termina el plazo para la presentación de candidaturas o, mejor dicho, precandidaturas, a presidir el Partido Popular de Andalucía y, a su vez, ser el candidato a la presidencia de la Junta en unas próximas elecciones autonómicas que presumo van a celebrarse de manera anticipada.

    Hay que reconocer algo, quien no sea precandidato es porque realmente no quiere y me explico.

    Sólo se precisan 90 firmas de afiliados para superar este primer escollo, lo que, si se pone a disposición de quienes deseen optar a la precandidatura el listado real de afiliación, no debiera representar obstáculo alguno.

  • Sucede, sin embargo, que querer no es poder siempre

    Sucede, sin embargo, que querer no es poder siempre, o al menos en política y menos aún en la orgánica de nuestros partidos políticos.

    Se puede desear optar a la presidencia del partido e incluso se pueden tener las ideas muy claras sobre cómo gestionar esa función y alcanzar los objetivos que toda organización política democrática debe plantearse, pero, para poder hacerlo, o bien se cuenta con el beneplácito de quienes tienen la potestad para otorgarlo, o bien te arriesgas a las consecuencias que se derivan de no acatar la dirección que marque el «dedo divino» del que creo que hablaba hace unos días Esperanza Aguirre.

    Consecuencias, estas, que pueden ir desde, si no consigues triunfar en el empeño, caer en desgracia, poniendo fin a tu trayectoria política -al menos en ese partido-, y si logras el mayoritario apoyo de la militancia frente a la candidatura oficialista, a someterte a un tercer grado que culmine en tu inapelable destitución. Antecedentes los hay…

    Por ello que este primer envite, para quienes están demasiado acostumbrados a dejarse llevar por la voz de su amo, no resulte tan simple, aún a pesar de la ridícula cifra de la firma de nueve decenas de afiliados que en cualquier municipio de los denominados como medianos pueden conseguirse.

    Pero es que, superado ese primer paso, en el caso de darlo, viene el mucho más complicado de obtener el 20% de los avales de los 1.566 compromisarios, unas trescientas trece firmas, que de una forma u otra se intentan gestionar desde cada una de las direcciones provinciales diseñando el listado de los 1.305 que no lo son natos y deben someterse a votación de la afiliación, con un muy elevado nivel de abstención siempre.

    Ya vimos qué sucedió en el PSOE-A con Susana Díaz y quienes pretendieron oponerse a ella en el último congreso regional de los socialistas andaluces…

    Bueno sería que a las doce de la noche fueran varias las precandidaturas que se presentasen

    A partir de ahí y si se superan los dos temores, a perder el cargo institucional y a librar una dura batalla con los poderes fácticos del partido, y, lógicamente, se consiguen los avales, queda librar la última gran batalla en el acto mismo del congreso, en la que suele existir una clara desproporción entre el armamento oficial y el alternativo, siendo muy difícil la victoria para este último.

    Por ello que no sea demasiado optimista con respecto a la pluralidad de ofertas que los días 1 y 2 de marzo puedan presentarse en Sevilla debido, también, a los errores que el Partido Popular ha cometido en Andalucía en los últimos veinte años, impidiendo, y digo impidiendo, que floreciesen liderazgos distintos al de Javier Arenas, lo que ahora provoca no contar con un plantel de políticos con garantías reales para asumir un liderazgo sólido que oponer al socialismo gobernante y dominante.

    ¿Qué habría que hacer?

    Pues, conocedores de la dificultad para ganar las próximas elecciones, potenciar un congreso libre, del que emerjan nuevos valores políticos, no contaminados por el arenismo de las últimas dos décadas -los actuales dirigentes, casi todos lo están-, con proyección de futuro y con la fuerza moral de haber accedido al cargo democráticamente.

    Sé que pido un imposible tal como se ha planteado la cita, con menos de un mes de antelación, y vistos los movimientos que se vienen produciendo a la búsqueda de un candidato único, pero hacer lo contrario creo que representaría un nuevo error frente a un socialismo que sigue campando por sus respetos, sin casi inmutarse por episodios tan vergonzosos como el fraude de los ERE.

    Hoy termina el plazo y bueno sería que a las doce de la noche fueran varias las precandidaturas que se presentasen. Pronto lo sabremos.

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  • 1 COMENTARIO

    1. Este artículo lo escribí el domingo. Ayer martes el aparato del partido tomó su decisión, al margen del derecho de la militancia a optar.
      Hace un momento el otro posible candidato, José L. Sanz, se pliega también a la voluntad de Arenas.
      Una nueva oportunidad perdida para vencer la progresiva desafección de la ciudadanía hacia la política y los políticos.
      No olvidemos que en el PSOE-A sucedió lo mismo con Susana Díaz. Unos y otros son parte del mismo juego, participado hoy en su mayoría por gentes que si no viviesen de la política integrarían las listas del paro…

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