Dudosas renovaciones

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  • Por arte de magia, zas, el PSOE ya tiene candidata para relevar al presidente Griñán al frente de la Junta de Andalucía. Susana Díaz es la elegida, la delfina del presi y la persona que finalmente será designada como sucesora por aclamación, sin necesidad de que los militantes voten. Porque, total, para qué abrir un proceso. La maquinaria de los socialistas andaluces, que no es ni mucho menos pequeña, se ha puesto del lado de la nueva candidata y el resto ha sido cosa fácil.

     
    Sus dos rivales ni siquiera han podido empezar la carrera. El consejero de Agricultura, Luis Planas, se quedó en 4.500 apoyos de los 7.000 necesarios. Y el alcalde granadino de Jun, Antonio Rodríguez Salas –el hombre que mostraba más espíritu crítico y de verdadera renovación de ideas-, pidió a la desesperada que esos seguidores de Planas lo respaldasen a él. Pero no hubo suerte. Solos. Sin delegaciones provinciales. Sin el aparato del partido dando palmaditas en la espalda.

     
    Ahora nos venderán la moto de la renovación del PSOE-A. Y de eso, nada. Susana Díaz es la candidata más continuista de todos los posibles. La perpetuación de ese socialismo andalú radicado en Sevilla que irradia desde allí al resto de la ‘realidad nacional’ andaluza. O sea, más de lo mismo. Consejera de Presidencia, mujer fuerte de Griñán y cabeza del mismo sector que había en la época de Chaves.
    Renovación no es eso. No vale con cambiar una cara por otra si las políticas son las mismas. Renovar sería contar con el resto de provincias en vez de convertirlas en satélites de Sevilla -cosa que sucede principalmente en el partido, donde el oficialismo y el perfil bajo son la tónica en las delegaciones provinciales-, o que Susana Díaz hubiese apostado por una persecución seria contra los infractores de los ERE sin importar su rostro. Pero no.

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    Ahora, se preparará el terreno para que Díaz esté en la mejor posición de salida en la carrera hacia la Junta, que el PSOE aspira a repetir ante un PP en decadencia, lastrado por el Gobierno central. Falta saber cuándo deja Griñán la presidencia. Y si lo hace convocando elecciones o con un congreso a lo Chaves. Sería curioso: el partido que vende renovación poniendo en el cargo, por segunda vez, a una persona no elegida por los andaluces. Pero no adelantemos acontecimientos. Viva la democracia. O como se diga eso.

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