El error Lupiáñez

  • Imaginamos la escasa autonomía que tienen los concejales del grupo popular, y las pocas oportunidades de demostrar su capacidad e iniciativa, al  lado de un  presidente tan poderoso como su omnipresente alcalde.
    Pero tanto si es una iniciativa personal del concejal de Deportes, como si es una decisión consensuada, la Ordenanza del 21 de enero es una pifia política, un error.
    Aunque tenga un doble rasero, para abonados empadronados y  forasteros, el precio público destruye el concepto de tasas municipales, que  quedan derogadas, e introduce el concepto de cobro, con el pretexto de  “racionalizar la prestación de servicios” y el criterio de “nivel asequible” sigue  siendo arbitrario, ya que se mantiene una “consignación presupuestaria” de  2.733.719.69 euros.
    Por mucho quórum de 13-12 que tengan en el pleno, esta ordenanza raya la inconstitucionalidad y la xenofobia.
    Cobrarle a los atletas por correr en las pistas de tartán, o a los  pensionistas que acuden a la gimnasia de mantenimiento o de rehabilitación en la  piscina, despues de destinar tres millones al mantenimiento de las instalaciones que pagamos todos, es una injusticia.

    ¿Qué quieren que hagan los jóvenes? ¿Dónde  pueden divertirse? ¿Sólo pueden celebrar el botellón en la feria San Miguel?

    Aunque argumenten que 25 euros no es nada, es impopular cobrarle a los  jóvenes dos euros por hacer deporte.
    Un adolescente de 17 años que ha  terminado la Secundaria y no  puede acceder a las pistas de colegios o  institutos, sigue siendo un menor, aunque el equipo de gobierno ignore que la  mayoría de edad la establece la Constitución en 18 años.
    Una medida impositiva que triplica las tasas anteriores y las denomina “precio público” es un delito flagrante para quienes buscan unas condiciones de vida saludable y están en paro. ¿Qué quieren que hagan los jóvenes? ¿Dónde  pueden divertirse? ¿Sólo pueden celebrar el botellón en la feria San Miguel?
    Gobernar al gusto de todos es imposible. Cada opción política defiende sus ideas y realiza su programa con cierta autonomía y discreción.
    Pero con las mareas que tiene el  gobierno en su contra, por aceptar los mandatos de la troika, subir los impuestos indirectos  en actividades de ocio cuando se le niega a esos mismos jóvenes trabajo, es provocar la indignación de todos, y los miles  de firmas en contra que están recogiendo los deportistas así lo demuestran.
    Aunque la  misma ordenanza deja abierta esta posibilidad “las  actividades organizadas o patrocinadas por el Ayuntamiento no estarán sujetas  al pago” (artº 5 del cap.5), como rectificar es de sabios, sospechamos que el  equipo de Gobierno mantendrá el error Lupiáñez, de carácter recaudatorio con  criterio empresarial.

    Alfonso Gil Mantecas

  • -Profesor jubilado-

  • 2 COMENTARIOS

    1. Muy buen artículo. Aunque más que error yo lo definiría como favorecer a un determinado centro deportivo, de sus amiguetes. Mi hija con 13 años se ha quedado sin jugar a balonmano por culpa de Lupiañez pero regala suelo público de todos y todas a su Cofradía

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