Paco Pino. Cártama (Málaga), 1940

  • Francisco Jiménez.
    Francisco Jiménez.

    Si es verdad que la aspiración natural de toda persona es perdurar en la memoria de sus semejantes, el profesor don Francisco del Pino Roldán tiene asegurado un buen trecho en la posteridad. Y aunque ni Dios ni su esposa Ana Mª Martín le dieron hijos, es el cariño y el grato recuerdo que con su comportamiento inspiró en sus alumnos del Instituto Reyes Católicos de Vélez-Málaga, el que lo mantendrá, quien sabe hasta cuándo, en la memoria de los veleños. Entre tantos testimonios que podríamos recabar de sus numerosos antiguos alumnos, el del médico-dentista veleño Eduardo Pardo Montoza, publicado en este mismo Diario en septiembre de 2010, lo tenemos a mano: “D. Francisco del Pino nos introdujo a un grupo de ciencias en la Historia del arte, nos hizo fervorosos del arte. También nos introdujo en detalles históricos que para nosotros eran nuevos; pero recuerdo una gran objetividad liberada de apasionamientos, era muy riguroso en eso. Todo esto le ha dado más credibilidad y perdurabilidad en mi memoria. Adornabas tus clases con fina ironía y sentido del humor. Eras ameno, cercano y muy eficiente en tu labor de llevarnos al mundo del arte. Esta labor la has continuado con otros cursos a través de las clases y de las publicaciones, integrándote en La Axarquía como un erudito importante de su historia”. Con este corto fragmento, Pardo nos pone en la pista del carácter de nuestro personaje, “ameno, cercano y eficiente” en el ejercicio de la docencia; tanto más en el trato personal, cuando en la mitad del texto Pardo pasa inesperadamente del ceremonial al tuteo. Nada de extraño, tratándose del profesor Del Pino —al par sencillo y menudo, cuasi frágil—, quien a lo largo de sus muchos años de enseñante en la ciudad ha venido granjeándose el afecto tanto de alumnos, amigos y compañeros, como de Vélez en general. Cartameño de origen, hijo de Dolores Roldán Faura y de Francisco del Pino Lluva, quien, ‘practicante’ de profesión y Juez de Paz, fue corresponsal de La Unión Mercantil de Málaga y, tras la Guerra, del diario Sur; afición periodística que más tarde su hijo Paco heredaría. Su bisabuelo materno Ildefonso Roldán López fue un veleño, casado en Cártama y Maestrante de la Real Maestranza de Caballería de Ronda, que se entretuvo en tener la friolera de doce hijos, nos cuenta un Paco algo ‘incomodado’ por tamaña proeza.

     

    De cuatro hermanos que fueron, le quedan dos, Mª Dolores y Mª Victoria. Tras estudiar por libre dos cursos en Cártama, prosigue el bachillerato en el Instituto Gaona de Málaga, alojándose en la casa de su tía materna, Fuensanta Roldán, nieta que fue de aquel fecundo veleño. En estas, que, dada su natural inclinación religiosa, los padres espirituales del Instituto lo captaban para el ingreso en el Seminario de Málaga junto a otros cinco compañeros preuniversitarios; de los que sólo salió de sacerdote José Luis Linares del Río, hoy en la iglesia malagueña de La Natividad. Paco optó por la carrera de Geografía e Historia en la Universidad de Granada, que una vez terminada, y tras los prolegómenos de Melilla y Ronda, nos lo trajo a Vélez en 1970. Justo cuando conoce a la que sería su pareja de por vida, la onubense Ana Mª Martín —hija de militar, por lo que había estudiado magisterio en Melilla—, que desde el año anterior (1969) ya estaba dando clases de EGB en Vélez, en el Colegio Nª Sra. De los Remedios. Una unión que, precisamente, se producía en los tiempos en el que el ínclito ministro de Franco, Julio Rodríguez, dejó aquella recomendación para la historia: de que, dado lo bajo del salario de un maestro, “si dos se casan, juntan un buen sueldo”. Treinta años de profesorado, en los que Paco recuerda a los compañeros, como Anastasio Murcia, Bautista Martínez, Gómez Polo, Daniel M. Chicheri, Guillermo G. Abad, Antonio Abad, o como alumnos, a Salvador G.. Valdés, Pardo Montoya, Tejucar jr. o Paco D. Bonilla. Con Armando Terrer como director del centro, se jubilaba. Premio Ateneo de Málaga por su artículo La financiación del ferrocarril Málaga – Córdoba, publicado en Sur —periódico del que en un tiempo fue asiduo colaborador—, es autor de los libros: Monumentos de Vélez-Málaga, junto a Paco Montoro, La ciudad de Vélez-Málaga y la comarca de La Axarquía, Estudio histórico-jurídico de la ciudad de Vélez-Málaga (siglos XVI y XVII) y Referencias literarias a la Villa de Cártama. Nombrado Ajárquico de Honor en 1991, tiene su calle veleña desde 2009. Ha pregonado nuestra Semana Santa y el Día comarcal de La Axarquía. Siempre fiel a su fe católica, considera que en la actualidad la Iglesia vive una ‘revolución positiva’, cuánto más con el papa Francisco. Su credo filosófico es el ‘providencialismo agustiniano’, con el que —agreguemos para entendernos— el mensaje cristiano pasa a ser el eje del relato histórico, y la Historia, por tanto, a depender de la Providencia (Johann Fischl).      

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