Lo siento, no está a la altura

- Publicidad -
  • Son muchos, muchísimos, los talentos que ha dado España en to­das las facetas. Probablemente no haya un país más prolífico en grandes escritores a lo largo de la historia. En deporte, sin ser un gigante, hemos conseguido éxitos a ni­vel mundial y vivimos una generación dorada con las selecciones de fútbol y baloncesto, ba­­­­­­­­­­lonmano, Nadal, Alonso, Contador, los pilotos de motos, el taekwondo, la vela…, y mil cosas más. No hablemos ya de música, con artistas que arrasan en todo el mundo. También en ciencia tenemos gente espléndida. Pero se marchan. Tras formarse aquí, los fichan instituciones de otros países donde la investigación sí está bien pagada. Era (es) el caso de Diego Martínez Santos. Científico español. Físico, para más se­ñas. Ha estado trabajando en Holanda e incluso en el CERN de  Ginebra, el famoso acelerador de partículas. En definitiva, un auténtico figura de la ciencia con só­lo 30 años. Pero hay jóvenes que, incomprensiblemente, quieren a su país y les gustaría trabajar en él. Aportar su conocimiento aquí, en casa. En la tierra que los vio nacer y donde les encantaría triun­far. Así que lo pidió. Solicitó la vuelta a España en el programa Ramón y Cajal, que trata de recuperar a los ‘cerebros fu­­­gados’ de nuestro país. Pero su currículum no estaba a la altura de las exigencias. Era pobre, regulero. Había otros más completos, etc. Así que no le dieron la plaza. Una especie de oye, chaval, que no vas mal, pero aquí los hay mejores que tú. Como un jugador que es bueno, pero no lo suficiente como para jugar en el Madrid o en el Barça y se termina yendo al PSV.

     

    Y, qué cosas tiene la vida, al final el tiempo da y quita razones. Precisamente el mismo día, el jo­ven Diego recibió el premio al Mejor Físico jo­­­ven de Europa. Claro, un con­tinente se­rio. Co­mo se me hace raro pensar que sólo en España haya 15 ó 20 científicos jó­venes mejores que el mejor de Europa –que además es español-, me inclinaría a pensar que hemos vuelto a caer en otro episodio más de ese lastre nacional nuestro que es el triunfo de la mediocridad más absoluta. El de un país que no admite a un crack que sólo quiere aportar su talento a España, pero a los que aparecen en la telebasura no los largamos ni con agua caliente, y encima les ponen contratos cada vez más altos en la mesa. Al menos, usted ya sabe que el mejor científico joven de Europa es español. Aunque España no lo quiere, y por eso trabaja en otro país donde no están todos locos. En el futuro, ellos avanzarán y nosotros no, y todavía nos preguntaremos por qué.

  • - Publicidad -
  • DEJA UNA RESPUESTA

    ¡Comenta!
    Introduce tu nombre

    Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.