¿Qué le dejaremos a nuestros hijos?

  • Septiembre de 1978, año 30 a.C. (antes de la Crisis), un grupo de braceros temporales emigran a Francia para la vendimia huyendo de la alta tasa de paro en España. Septiembre de 2012, año V d.C. (después de la Crisis), un grupo de 11.000 jornaleros se marchan a la vendimia francesa. En estos 34 años hemos tenido en este país diez Legislaturas los cuales han hecho su trabajo para el bien de los ciudadanos, utilizando siempre una perspectiva de cuatro años, es decir, hasta las próximas elecciones. La imagen descrita anteriormente resulta muy curiosa. Tantos años y los jornaleros siguen marchándose a Francia para trabajar. Debe de servir de reflexión para el modelo de país que queremos en nuestro futuro. Un modelo de país que se ha estado apoyando en el ladrillo y en el turismo, y cuya primera fuente de ingresos vemos mermada por los precios de nuestros competidores.
    La primera de ella explotó debido a la gran burbuja que creamos con una productividad tan baja que en ocasiones era igual a cero. Se construyeron más viviendas de las necesarias y se llenaban las arcas públicas gracias a todos los impuestos derivados de ésta actividad económica. Especulamos con ellas, comprábamos y vendíamos un milloncito más caro porque nos daba más rentabilidad que los bancos. Y vivimos en un país frenético dónde cualquiera conducía coches de alta gama cuyo poseedor era su banco y no la persona que le subía la autoestima al conducirlo. Septiembre 2010, año 2 d.C., unos 1.000 jóvenes ingenieros se marchan a Alemania para poder tener un trabajo digno. Septiembre 2012, año 5 d.C., se da por hecho que EuroVegas se instalará en Madrid e iremos a recibir a los aeropuertos a los “EuroVegas”. Despedimos ingenieros y recibimos dinero “alegre” y sucio, al menos no me podrá decir que no es curioso. ¿Ese es nuestro modelo de país?
    Un modelo de país en el que se ha ido dejando todo a la improvisación, en el que no ha existido nunca un plan “creíble” de desarrollo económico, el cual se basara en sectores productivos y fuertes para el bien de nuestros ciudadanos. Un modelo de país inexistente, esperando órdenes de la UE antes y después.
    Derrochando la bolsa ($) y la vida este país fue viviendo poco a poco. Ahora, dañamos a la educación, que estaba a la cola de Europa, que sigue estando a la cola de Europa y lo seguirá estando en un futuro debido a la que denominan “Situación excepcional de la economía”. ¿Excepcional? Más bien diría cíclica, pero parece que no, que la situación va a cambiar y volveremos a tener dinero para malgastar en coches de alta gama. ¿Quién otorgará ese dinero? ¿Una nueva burbuja? ¿Una nueva situación de abundancia de “dinero ficticio”?
    Una entrañable profesora de nuestro municipio siempre decía: Educad a los hijos y no tendréis que castigar a los adultos. En nuestro caso, implantad unas bases fuertes y sólidas en la enseñanza de vuestros hijos y ellos no tendrán que “mendigar” en Europa un trabajo digno. Los países no se hacen fuertes en cada legislatura, los países se hacen fuertes de generación en generación. Y son sus gentes lo que lo consiguen, con un carácter crítico y trabajador día a día. No son los políticos de turno los que te van a sacar de la situación, sino que serás tu mismo. Quizás diseñando un nuevo sistema de enseñanza conseguiremos ser un país fuerte en un futuro, el cual se base en un modelo altamente productivo y con una utilización eficiente de sus recursos. Quizás si avanzamos en la imaginación de los niños de ahora, en su capacidad creativa, en sus ansias por crear empresas, que al fin y al cabo consiste en hacer realidad sus sueños, por generar riqueza para ellos ( y para su país de forma directa e indirecta), en su formación “real” para el mercado laboral. Quizás cuando llegue ese día, nos preguntaremos: ¿Qué le dejaremos a nuestros hijos? Su libertad.
     

  • DEJA UNA RESPUESTA

    ¡Comenta!
    Introduce tu nombre

    Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.