Martín y Carmen

154
  • En el horizonte de España ya se dibujaba el inexorable advenimiento de la democracia. Era la hora de los ciudadanos, del compromiso de los mejores, sobre los que habría de recaer la responsabilidad de la incierta transición que se avecinaba. De una Dictadura que languidecía, al régimen de libertades tan anhelado. Mientras, los aún clandestinos partidos políticos estaban en otra dimensión, allá arriba, debatiendo entre la ruptura o la reforma, monarquía o república. Y en éstas, como un regalo del cielo de París, llegaban al Vélez de 1973 Martín Galán Herrero y Carmen Jiménez Alonso, aquella pareja de románticos intelectuales. Y con ellos —impregnados de ‘Mayo francés’ y de la cosmopolita atmósfera del arte que en la década de lo 60 allí se respiraba—, la entrega amorosa por el saber y el conocer, por el paisaje y el paisanaje axarqueños. Y la amistad llana y sin prejuicios para con la vecindad y los artistas, …apocalípticos o integrados. Con la pintora Carmen, el aire luminoso, amable, sencillo, cual los colores de su paleta y su refrescante personalidad. Con el poeta Martín, humanista e ilustrado, de vocación libertaria, su apasionada curiosidad por todo lo nuestro, de nuestro presente, de nuestro pasado capitalino y comarcano, de nuestro entorno natural, humano y urbano. Y de los dos, la generosidad y su ejemplar compromiso social. Y aquel regalo, gloriosamente, se quedó entre nosotros mientras tuvieron aliento para cantar nuestras grandes y pequeñas cosas. Tanto, que para siempre serán ya ‘la inolvidable pareja’ de nuestro mejor patrimonio. Pero, para la apretada síntesis que aquí necesitamos, mejor será que hablen otros. Díaz Guerra: “A los dos le debemos el dinamismo que imprimieron en el ámbito cultural, el calor de su compañía, y la dignidad que supieron mostrar siendo simplemente lo que eran. Una pareja de artistas bohemios y desenfadados, que supieron construir su pequeño y particular paraíso en una tierra que, en justicia, nunca podrá olvidarlos”. Ana Mª Martín (evocándolos): “Los campos han perdido su limonada verde, / el cielo azul gritó melancolías, // y los libros buscaron en su entorno / al que en sus letras supo, guarecer sus días”. Paco Montoro (de Martín): “En Vélez-Málaga se reencuentra con la poesía, con las crónicas periodísticas en La Tarde, el Sur y la prensa comarcalista de la Axarquía, con la pintura y los pintores, con postales veleñas sobre la historia de la ciudad, sus rincones, sus personajes. Luego vendrían sus Cuadernillos de Poesía a la Cruz del Cordero”. Antonio Segovia (de Carmen): “La he visto camino arriba, viajera de los colores altos, tan limpios y ágiles; la he visto por los pueblos blancos, apacibles y sosegados, de los montes; la he visto contemplativa, donde las lomas bajan lejanamente al mar y el fondo se torna de grises. Y solitaria, dialogando con las esquinas de cal, sumida en los detalles y la extensión. Y a la sombra, escapándose hacia la luz de las mieses, hacia el azul brillante, hacia los verdes horizontes. La he visto envuelta y llena, como dentro de todo el secreto; y regresar, en fin, con el lienzo de angelical inocencia de colores”. Para finalizar, que sea el mismo Martín, con este delicioso soneto, el que nos muestre algo de aquella apasionada primavera que acabaría por unir a la inolvidable pareja: “Ese ardiente clavel que se me niega, / tan cercano a mi amor y mi deseo, / ese perdido beso, cuando creo / que ya tu roja boca me lo entrega. // Ese anhelado beso que no llega, / que robas a mi vida y su recreo, / esa prueba de amor que no poseo / y que tan cerca de mis labios juega, // me tienen prisionero de la hora / en que mi furia estalle vencedora / y en un beso profundo, prolongado, // medida te daré de mi agonía, / de la doliente espera, día por día, /de un beso tan pedido y tan negado”. A la vista está que nos falta una cuidada antología poética de Martín.
    ———
    Últimos publicados: Ant. Toboso / El ‘Médico Chico’ / El Toto / Pimentel / Diego Díaz / Ant. Segovia / Pepe Santacruz / Don Jesús Flores / Gitanillo de Vélez /

  • DEJA UNA RESPUESTA

    ¡Comenta!
    Introduce tu nombre