El teatro principal

  • El teatro más bello y conocido que ha existido en la historia de Vélez-Málaga fue el Teatro Principal. En la actual calle Luis de Rute, que desde 1803 a 1889 fue nombrada como “Calle del Teatro”. Ya sé que es cuestión de gustos, y que alguien me podrá objetar algo; pero no faltan razones para defender lo que afirmo.

    Tras la larga tradición teatral en la ciudad – de la que ya hemos hablado en alguna ocasión – a comienzos del siglo XIX fue muy bien acogida la idea de construir un teatro que sirviera de sala de espectáculos. Fue en 1802 y obra del veleño don Ignacio Macía, que, según nos informa el acta capitular del 13 de diciembre, “…Don Ignacio Macía, vecino de ésta… tiene proyectada y desea construir… una Casa de Comedias por el estilo moderno, que esté cubierta, con todas las oficinas y repartimientos necesarios y con las posibles y mas decentes decoraciones…”

    Por aquel entonces, el Vélez-Málaga de comienzos del siglo XIX era una ciudad de unos doce mil habitantes, cabecera de partido judicial y capital natural de la Axarquía, a la que, desde siempre, ofrecía servicios, protección y productos. Su economía era eminentemente agrícola, destacando entre sus frutos la vid, a gran distancia de las demás, siguiéndole los cítricos, la caña de azúcar, el aceite, el maíz y algunos productos de huerta. De todo ello, tras lo dedicado al consumo interno, una parte se exportaba a Málaga, y otra, mediante cabotaje, se embarcaba en el puerto de Torre del Mar.

  • En aquella época, en el aspecto urbano, se nos presenta Vélez como una pequeña ciudad de calles bien empedradas, embellecida por varias plazas, y salpicada de una, relativamente cuantiosa, colección de edificios de carácter monumental. En este sentido destacan una vieja alcanzaba de la época califal – la Fortaleza -; el Palacio de los Marqueses de Beniel, residencia de los capitanes generales de la Costa del Reino de Granada; las Casas Consisto¬riales; dos iglesias parroquiales; cinco conventos; cuatro santuarios; y otros, tales como un hospital, un pósito, un hospicio para transeúntes indigentes, varias fuentes públicas y diversas mansio¬nes de notables.
    Fue en diciembre de 1802 cuando se concede la licencia citada a don Ignacio Macía para la construcción del teatro, y, un año justo después, la obra estaba terminada, inaugurándose en pascua. Pero, por motivos que desconocemos, posiblemente relacionados con la epidemia de fiebre amarilla que padece Málaga capital, a mediados de enero se cierra y se suspenden las representaciones.
    Un año después se trata en cabildo municipal un memorial dado por don Blas de Samaniego solicitando se abra la casa teatro – enero de 1804 – a cuya petición la ciudad contesta que no está de acuerdo con ello y decide que permanezca cerrada. No obstante en la primavera de ese año tenemos constancia de que está en funcionamiento. Luego, la terrible epidemia de fiebre amarilla que sufre Vélez-Málaga a finales de 1804 – la más grande desgracia que padece la ciudad en todos los tiempos – justifica que el funcionamiento del teatro se detenga de nuevo.
    Cuando, poco a poco, Vélez-Málaga se repone en lo posible, las aguas van volviendo a sus cauces, y así, en septiembre de 1806, Miguel del Álamo, en aquel momento dueño del teatro, solicita al ayuntamiento la apertura del mismo para representar comedias en la temporada de invierno por la ACompañía de Pablo Blanca y, en noviembre de aquel mismo año, se nombra al caballero capitular don Francisco de Gámez como diputado de la Ajunta censoria del teatro@.
    Aunque sabemos muy poco sobre cómo era el teatro primitivamente, el historiador local de mediados del siglo XIX, don Agustín Moreno Rodríguez, nos da algunas pinceladas al afirmar que “… tiene Vélez un teatro pequeño, proporcio¬nado al vecindario, pero bastante boni¬to, cómodo, de¬saho¬gado, que sirve de recreo en las largas noches de invierno…”
    En el año de1922 se llevó a cabo una gran reforma. Para la remodelación se constituyó una sociedad por acciones presidida por el alcalde. Una vez terminado se arrendó a don Luis Pérez Arocena, dueño del Teatro Lara de Málaga, y se reinauguró con la representación de "La chica del gato", de Carlos Arniches, por la compañía Cobeña-Oliver.
    En los tristes sucesos de la Guerra Civil, el teatro fue quemado el día anterior a la llegada de las tropas nacionales a Vélez-Málaga, en la madrugada del 8 de febrero de 1937. ¡Menuda Historia!
     

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