Marca España y dopaje en el ciclismo

  •  Mí devenir con determinados deportes, al convertirse en una adicción necesaria por el bien de mi salud y calidad de vida, practiqué principalmente entre otros deportes el ciclismo y el footing. Percibiendo la grandeza, el goce, el disfrute y el deleite a través de las sensaciones que me transmitían el esfuerzo, el sacrificio y la lucha constante por la superación de metas, haciendo kilómetros y kilómetros en solitario, en esa soledad maravillosa o caótica que sólo la podemos describir aquellos que las disfrutamos y padecimos pedaleando o haciendo piernas por asfaltos y caminos en largas distancias.

    El footing intensivo y los maratones como aficionado, debido a una rotura fibrilar que sufrí hace ya varias décadas, en una carrera en la que participaba. Al no ser curada adecuadamente, se reproducía la lesión cada vez que esforzaba, teniendo que abandonar su práctica. Y en cuanto al ciclismo, cuando regresé hace unos catorce años, después de tres décadas lejos de mí ciudad natal La Línea de La Concepción y del resto de mi querido Campo de Gibraltar. Al comprobar la situación tan peligrosa de las carreteras de la comarca, se me quitaron las ganas de practicarlo, colgando la bicicleta de carreras en el cuarto trastero, donde permanece esplendorosa y reluciente, porque de vez en cuando la acaricio, mimo y limpio, para no perder esa simbiosis que nos unió durante tantos años, proporcionándome alegrías y bienestar, así como, lágrimas y algunas pájaras pilladas que me dejaban totalmente exhausto sin poder pedalear, al no haber dosificado el esfuerzo en momentos puntuales.

    Es evidente, estimado lector, que a lo largo de la historia reciente y pasada, diferentes deportistas actuando tanto individual como colectivamente en grupos, encumbraron a sus países en la élite mundial de los deportes. Siendo España actualmente un claro exponente de ello. Pero determinados elementos del anterior régimen democrático como del actual, al ser unos políticos volatineros y oportunistas, se aprovecharon de la enorme difusión hacia el mundo, de los logros alcanzados por nuestros deportistas.

  • Por ello, como muchos políticos y sus formaciones con tal de captar simpatías y votos practican lo del “ave que vuela a la cazuela”. El Consejo Superior de Deportes o quien corresponda del Gobierno estatal del Partido Popular de Mariano Rajoy, auspiciado, supongo, por encumbrar aún más la grandeza de nuestros deportistas a través de su política. Para los Juegos Olímpicos a celebrar en Londres, han diseñados unas prendas de uso obligado para nuestros olímpicos, que están siendo el hazmerreír de todo el mundo, al ser una horterada o algo más de nuestra clase sin clase alguna política, apropiada a la situación tan decadente, en la que se encuentra esta España de los Manolo Escobar y ‘El del bombo’.

    Pero supongo, que será mucho peor, otras circunstancias adversas en el deporte, como es lo del dopaje a nivel internacional en ciertos deportistas, como ha quedado demostrado en el transcurrir de los años en el ciclismo profesional. Habiendo saltado un nuevo escándalo a la opinión pública hace unos días, ya que el ciclista luxemburgués Frank Schleck del equipo RadioShack, se vio obligado a abandonar el Tour de Francia, al dar positivo por xipamide, según la Unión Ciclista Internacional, en un control antidoping que le fuera realizado el pasado 14 del presente mes.

    Por ello, pienso, que si la política y el deporte en cada país van de la mano. No es pureza ni verdad todo cuanto ha relucido a nivel mundial ni en España, tanto en el aspecto político como en el deportivo. Ya que si concretos deportistas españoles del fútbol, ciclismo, boxeo, waterpolo, atletismo, etc., han estado salpicados con graves acusaciones, de consumir… presuntas sustancias no permitidas.

    Ciertos políticos también, como es el caso del presunto chorizo, el ex director de Trabajo de la Junta de Andalucía, Francisco Javier Guerrero, encarcelado desde marzo pasado, por su presunta implicación en los escandalosos expedientes de regulación de empleos (ERE). Con el agravante, además, según trascendió a la opinión pública en diferentes medios de comunicación, de haber sido acusado por su ex chófer, Juan Francisco Trujillo, presuntamente de “comprar cocaína para su jefe y para él con dinero procedente de un ERE que le fue concedido”.

    Siendo llamativo, que la familia de Guerrero, esté pidiendo vía mensajes móviles, ayuda económica a conocidos y amigos, para que le ingresen dinero en una cuenta corriente de una entidad bancaria, para sacarlo de la cárcel, si consiguen pagar la fianza de 250.000 euros que le fue impuesta por la jueza instructora. No creyéndome que Guerrero esté tieso, tras tantos años en la Junta de Andalucía, manejando los dineros públicos a espuertas, presuntamente, sin control alguno. Porque en esos mensajes figura además: “Guarda el resguardo del ingreso para devolverte el dinero. Pásalo”.

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