Estimado lector del Diario La Axarquía

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  • En estos momentos, que lee usted, esta mi primera tribuna de opinión, en la edición impresa o digital del Diario La Axarquía, comienza oficialmente mis colaboraciones con este diario. Agradeciéndole en primer lugar, a la dirección del mismo, que me abriera las puertas de par en par, para que exponga mí sentir y pensar con absoluta libertad de expresión, con arreglo a lo dispuesto en el constitucionalismo español y demás leyes nacionales y autonómicas, así como, en lo plasmado en la Declaración Universal de los Derechos Humanos.
    Habiéndose estampado el compromiso el pasado lunes 9 de julio. Siendo evidente, que a raíz de este acontecer, me encuentre contento y feliz, porque disponer de esta ventana a la libertad de expresión no es cualquier cosa. Debiendo hacer extensivo mi agradecimiento, a cuantos profesionales de las distintas áreas hacen posible, que este periódico vea la luz diariamente.
    Y al ser usted, estimado lector del Diario La Axarquía, la esencia de mí ser como escritor, pintor o poeta. Le confieso, que si me presento cubriendo mi cabeza con un sombrero, no es por falta de respeto, sino porque en verano tengo miedo, que los rayos solares derritan mi masa encefálica en forma de cerebro y, en invierno, por el contrario, el frío me la congele.
    Siendo muy adverso también para mí, que una ventolera mandara el sombrero a la Cochinchina, porque me quedaría sin una de mis señas de identidad. Con la que me protejo de ciertas inclemencias naturales, políticas y sociales, similarmente como lo hacen las tortugas con sus caparazones.
    Por lo tanto, en mis tribunas de opinión, en el lugar que me ha sido asignado, me desnudaré cada martes totalmente ante usted, escribiendo desde lo más profundo de mis objetividades libres de alforjas y encofrados. Y en determinadas ocasiones sacaré la miel que llevo en mis genes sin que empalague, porque las circunstancias existentes actualmente en España en muchos contextos no están para alabanzas, sino para todo lo contrario.
    Por ello, al no ser servidor palmero de nadie, iré espolvoreando la tinta roja de mi estilográfica, sin prisas pero sin pausas, con un lenguaje popular, dirigido muy especialmente al pueblo llano, honrado y trabajador. Y desparramaré con bastante frecuencia mi acidez e ironía, para despertar las conciencias dormidas. Porque mientras millones de españoles y andaluces pasan hambre, no teniendo dinero ni para hacer frente a las necesidades primarias y básicas. Muchos presuntos y no presuntos rateros y despilfarradores de los dineros públicos, al tener pagada ellos y los suyos el agua, la luz y la basura de forma vitalicia, no se acuerdan de cuando se encontraban con dos velas de mocos y demacrados por falta de nutrientes.
    Diré, que al estar siempre situado en la otra orilla de los poderes establecidos, gobierne el partido que gobierne, es evidente, que de mi hambre mande yo y en mi dignidad también. Causa para que titulara mi sección ‘Desde la otra orilla’, conjugándose en esa denominación diversas circunstancias, que motivaron al escritor Crescencio Torés decir sobre mí: “Pepe Salguero Duarte está condenado a escribir, lo que otros no se atreven decir”.
    Pero si piensa, que en mi debut en esta tribuna en el Diario La Axarquía me voy a tirar al ruedo a pecho descubierto, como al parecer lo hizo ‘El Platanito’ en la plaza de toros de Las Ventas de Madrid. No lo haré excepcionalmente en esta ocasión, porque el martes es un día de mala suerte para algunos, y no quiero que en este primer artículo me salpique esa superstición.
    Aunque, es mucho peor para ellos si el martes coincide con el número trece. Hasta el punto, que algunos no se atreven ni a salir a la calle, por temor a que le salgan los cuernos repentinamente. Pero según dicen, duelen cuando salen pero después al parecer no. Y prefieren tener cuernos antes que colesterol, porque con cuernos comen de todo y con colesterol y ácido úrico no.
    Pero allá cada cual lo que pueda llevar adosado. Y en cuanto, a lo que he dejado plasmado en negro sobre blanco sobre los martes, confieso, que el martes y trece es uno de mis días favoritos. Porque suelo ir en bastantes ocasiones a contracorriente de ciertas actitudes creyentes, y hago caso omiso a dichos o refranes como el que dice: “En martes, ni te cases ni te embarques…”.
    Consecuentemente, es evidente, que este martes me he embarcado contrayendo matrimonio con el Diario La Axarquía, no por el rito zulú como lo hiciera Lauren Postigo (q.e.p.d.), sino por el rito de la libertad. Esperando que esta unión sea duradera, dando las gracias, deseando salud, paz y bien.
     

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