¿Romería o romerías?

151
  • El pasado fin de semana se ha producido la Romería 2012 en Vélez-Málaga. El problema es que, cuando hablamos de “Romería”, o no sabemos muy bien a cuál de las que existen en el municipio nos referimos, o es que estamos seguros de que se trata de la de La Virgen de Los Remedios, patrona de la ciudad.

    •  

    Cuando en mayo de 1979 la Peña Cosmos tuvo la feliz idea de iniciar una romería en Vélez-Málaga, resultaba difícil prever el éxito que la iniciativa iba a alcanzar con los años, y la repercusión y perdurabilidad que la misma ha logrado en el conjunto del municipio veleño. Pronto proliferaron otras iniciativas parecidas, a la sombra del entusiasmo popular ante esta gran fiesta primaveral, donde el convivir y el compartir se convertían en un valor de primer orden, y con todo un florilegio de buenas prácticas, en un luminoso y colorido reguero de hermandad, proyecto en común y entendimiento. Al mismísimo año siguiente, 1980, el núcleo de Torre del Mar inició una romería por su cuenta, siguiendo los cánones de “marcar diferencias” con el núcleo histórico matriz. Poco a poco se fueron uniendo a la gran romería inicial la de San Isidro del Trapiche, la de la Inmaculada Concepción de Cabrillas, la del Sagrado Corazón de Almayate…
    Una década después del nacimiento de la idea, en la décima edición romera, allá por el año 1988 – cuando se llevaba a cabo en “La Casa de la Viña” de Torre del Mar – el formato parecía bastante consolidado, y, aunque había cuestiones que pulir – como el hecho de evitar carricoches y otras zarandajas que metían tufillo a feria – se había alcanzado un modelo de avanzada unidad, con concurrencia masiva de las “distintas hermandades” al espacio común donde “todo” el municipio veleño trataba de convivir y compartir alegría, respeto, diversión, comida y copas. No faltaban las oraciones, misas romeras, y salves “remedieras”. La única romería que no estuvo presente aquel 15 de mayo de 1988 fue la de la Virgen del Carmen de Torre del Mar. Aunque sí estaban allí los torreños, sobre todo, los que no tenían complejos de participar en una fiesta de convecinos que, torpezas aparte, queramos o no, seguimos, y seguiremos siendo, siempre, hermanos en la misma tierra.
    Daba alegría pensar que en el mes de mayo, – ¡el 3 de mayo es la gran festividad local de Vélez-Málaga¡ – una iniciativa romera tenía vocación de unidad, de responsabilidad compartida, de diversión en común, de visión de futuro… Y fallamos las personas. El camino hacia esa gran romería, que ya se intuía como la gran romería comarcal, donde, además del ramillete de núcleos del municipio veleño, concurrieran, poco a poco, otros pueblos de la comarca, se fue apagando, alejando, estropeando, desactivando… Porque fuimos las personas, las que, por afán de protagonismo, por vanidades difíciles de explicar, con zancadillas y torpezas inconfesables, metimos a esta gran fiesta de la primavera veleña en otra fase distinta, de desencuentro y dispersión, de enfrentamientos e incompatibilidades, de capillismos, catetismos, ombliguismos y picantismos, que fueron minando esa gran propuesta de futuro y entendimiento que la Romería de la Axarquía atisbaba. La Virgen de los Remedios… “que pide ir sola”, los dimes y diretes de Cabrillas, que no cede…; la tozudez de los que defienden que la Virgen del Carmen de Torre del Mar debe pasearse por su cuenta, el Sagrado Corazón de Jesús de Almayate que quiere vida propia, San Isidro Labrador de Trapiche que no logra compaginar… Cada romería quiere ir aparte, en el día del gran milagro de la convivencia, lo que oscurece la lógica y parece que atenta al sentido común.
    El ayuntamiento tuvo el acierto de buscar, comprar, adecuar, proporcionar a la ciudadanía, el sitio más idóneo, entre los posibles, para que se produjera el gran milagro de la convivencia en común, de la fiesta compartida, del encuentro conciliador. La torpeza secular, que no entendemos ni compartimos, sigue posibilitando el florilegio de romerías separadas. Cada año se aleja más “la gran romería de unidad” que se atisbaba en el horizonte. Hay actitudes personalistas que no pueden ser consentidas, condescendidas ni ignoradas, cuando lo que se está poniendo en juego es la posibilidad de que un pueblo disperso, que vive fracturación en muchos órdenes de la vida, desperdicie símbolos, espacios, motivos, proyectos… que le encaminen hacia un municipio unido, fuerte, competitivo, superador de errores del pasado, e inventor de cultura y de futuro.
    Vivimos tiempos difíciles. Ello, por sí mismo, justificaría una sola romería “de todos”. Es época para sumar, no para restar; momentos de multiplicar, no de dividir… Las miras achatadas de casi todos, la hoguera de las vanidades, la falta de madurez para la capacidad de entendimiento, la torpeza de quienes tienen la obligación de mediar y concordiar… llevan, a este Vélez-Málaga de nuestros amores, a otra ocasión perdida. ¡Menuda Historia!

  • DEJA UNA RESPUESTA

    ¡Comenta!
    Introduce tu nombre