Alimentos, medicinas y otros: fecha de caducidad

  • Anoche en la cena tomé un yogurt y al observar su fecha de caducidad, ésta habría prescrito dos semanas antes (me ha ocurrido otras veces) pero sin reparo alguno, lo abrí y viendo (y oliendo) que parecía estar en condiciones óptimas, le añadí un poco de miel, empecé a comerlo y como nada anormal noté, lo ingerí tan tranquilo y nada anormal me ocurrió, al igual que otras muchas veces ocurriera.

    Por ello deduzco que lo de… “fuera de plazo o fecha de caducidad”, en muchos casos es un camelo más, un engaño; y ello impuesto por los intereses comerciales, simplemente para que se desechen productos cuantos más mejor y que se vuelvan a comprar otros, puesto que el denominado progreso está (o estaba, ya veremos lo que nos trae el negro futuro que nos presentan ahora) sostenido por un consumo masivo de todo y el más terrible de… “consumir y tirar”; puesto que estoy seguro que muchos útiles o artilugios que nos venden hoy, ya han sido fabricados y preparados para que en un momento determinado dejen de funcionar, tengamos que tirarlos y comprar otros nuevos (y ello ya es criminal, por la superabundancia de montañas de desechos, muchos de ellos de gran peligro)… como en el reciente caso de las televisiones con “TDT”; que nos obligaron a comprar unos aparatitos, carísimos y complicados de usar, simplemente por cuanto los grandes intereses que tras ello debe haber, lo impusieron y los políticos nos lo colocaron para que gastásemos mucho más dinero ante nuestra impotencia e indefensión; obligando a muchos a comprar una nueva televisión.

    No hablemos del “fabuloso mundo de los ordenadores” (yo ya lo denominé hace décadas como una nueva enfermedad a la que denominé “Ordenadomanía”); los que más frágiles de lo que debieran ser, te los llenan de “bichos” (posiblemente fabricados por los mismos que fabrican y venden ordenadores); te imponen nuevos artilugios y anexos, que tienes que adquirir y en definitiva, te complican la vida de forma muchas veces tan agobiante, que dan ganas de tirar por la ventana el aparato y volver atrás.

    • Sobre las medicinas, me acaban de enviar un informe y es asombroso lo que en él se afirma: veamos:
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    “¿Son los Laboratorios lo suficientemente honestos con nosotros poniendo una fecha de vencimiento o es un truco para eliminar el medicamento “vencido” que aun cumple su función y comprar uno nuevo? Hay serias dudas que he investigado, después que mi suegra me dijera “no significa nada la fecha de vencimiento” al ver que ella estaba tomando Tylenol que tenía una fecha de vencimiento de más de cuatro años. Me burlé de ella sintiéndome superior, pero igual se lo tomó, y tuve que admitir su terquedad y su sabiduría en asuntos de salud. Le di un vaso de agua y se tomó dos cápsulas del supuesto “veneno” para el dolor de espalda, y media hora después el dolor había desaparecido. Autoridades médicas dijeron que era seguro usar los medicamentos, después de su fecha de vencimiento, sin tener en cuenta el significado que pudiera ser el de “vencidas”. Tampoco se advirtió que pudieran hacer daño o por último producir la muerte. Estudios muestran que los medicamentos pueden perder su potencia con el tiempo, entre 5% o menos, como mínimo, hasta 50% o más (menos potencia cuanto más tarde). Aun 10 años después de la “fecha de vencimiento”, la mayoría de medicamentos conservan su potencia original. La Agencia de Medicamentos y Alimentos (FDA) condujo el estudio de más de 100 Medicamentos diferentes con receta o sin ella y los resultados mostraron que “MAS DEL 90% DE LOS MEDICAMENTOS SON SEGUROS Y EFECTIVOS HASTA 15 AÑOS MAS ALLA DE SU FECHA DE VENCIMIENTO”. A la luz de estos resultados, el director del programa Francis Flaherty, concluyó que la fecha puesta por los fabricantes no tiene sustento para decir si el medicamento no puede ser usado después de la fecha de vencimiento. Flaherty dice que la obligación de los fabricantes está, en decir que el medicamento funciona, independientemente de la fecha de vencimiento que escojan”.

    Pero es que la medicina en general, es uno de los pocos enormes o fabulosos negocios de este mundo y a la vista del mismo, yo creo que es que… “se llegan a inventar enfermedades, para aplicarles nuevas gamas de medicinas y productos químicos”; que en general alargan la vida, pero que como “especiales drogadictos”, te atan a esos consumos, para (muchas veces) terminar como cada vez ya terminan más viejos y viejas… “siendo más que seres humanos… pobres conglomerados de carne que terminan sus días como cuerpos vegetales y de forma que no me atrevo a calificar, por las miserias en que se ven rodeados”. Tenemos ya en el cuerpo, cientos de productos químicos, que nuestros abuelos no tenían… ¿será debido a eso la degeneración de la que hablo? Lo curioso y aleccionador, es que observo en los médicos que he conocido a lo largo de mi vida, el que ellos… “procuran o no tomar medicamentos o tomar los mínimos imprescindibles, según su saber y entender”… ¡Por algo será!

    De nuevo y al final, hoy me acuerdo de aquel gran intelectual francés de nuestra época; François Revel, el que en su gran obra literaria y en su libro, “El conocimiento inútil”, dice con toda la contundencia… “el mundo está gobernado por la mentira”.
     

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