ENRIQUE NAVARRO TORRES

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  • ENRIQUE NAVARRO TORRES
    Vélez-Málaga I897- Málaga 1981
    cabeza rutilante de aquella saga de veleños que prestigiaron el comercio de la capital en los felices años veinte. Con 18 años se marcha a Málaga y comienza a trabajar en un comercio de la calle Nueva, para más tarde asentarse en la afamada ‘sombrería Mena’. Ya curtido en la capital, abre su propio comercio de tejidos y confección, fruto de la sociedad que había creado, Navarro y Ruiz, en la misma calle Nueva. Tienda que con el transcurso de los años terminó por llamarse Tejidos Navarro, hasta que su titular moría con 84 años. Enrique Navarro Torres, fue el ilusionado cofrade que antes y después de la convulsa República, más ayudó a potenciar la Semana Santa de Málaga, cuya Agrupación de Cofradías presidió durante más de veinte años. Después de la práctica destrucción del patrimonio cofrade malagueño en mayo de 1931, y de unos años en los que incluso se llegó a plantear la disolución de la Agrupación de Cofradías, en 1935, gracias al entusiasmo del veleño que había sido nombrado presidente de la suprema institución cofrade, se pudieron reanudar tímidamente las procesiones. Aunque, explotada la Guerra Civil, no sería hasta 1939 cuando la Semana Santa de Málaga volvería a alcanzar la plena normalidad. Pero su cofradía de toda la vida fue la del Cristo de la Expiración, uno de los pasos más esperados de la semana de Pasión malagueña. Con un grupo de amigos, en el año 1920, daba nueva vida a la Cofradía de la Virgen de los Dolores fundada en 1783 por el gremio de los sastres (que era el suyo), ampliando su culto a una imagen de Jesús Crucificado, quedando reconstituida con el título de Hermandad de Ntro. Padre Jesús de la Expiración y Ntra. Sra. De los Dolores. En 1923 era nombrado su Hermano Mayor y en 1955 Hermano Mayor Perpetuo por el obispo don Angel Herrera Oria. La ciudad de Málaga lo distinguió como su hijo adoptivo y predilecto, poniéndole su nombre a la plaza que hay frente al Museo de la Cofradía de la Expiración, en la explanada del popular barrio del Perchel. En el 2001, en esta plaza, se colocó en su memoria un busto suyo en bronce, obra de Eduardo Cebreros. De la política, durante el franquismo, hay una anécdota que bien lo retrata, y que Luis Merino Bayona, alcalde que fue de Málaga, nos la relata así: “Enrique Navarro, hombre de una gran humildad, rechazó ser alcalde de Málaga, cargo que le ofreció el entonces ministro de la Gobernación, Camilo Alonso Vega, con el poderoso argumento de que, quizás, él era hombre de pequeñas cosas, y que aquella vara que se le ofrecía podía perturbarle de la labor que tenía que llevar hasta su fin, la de su Cofradía, las Cofradías de Málaga y el Perchel y su gente [del que fue altruista benefactor]”. Todavía hoy, se sigue recordando a nuestro paisano como el más insigne cofrade que ha tenido Málaga. No obstante tamaño arraigo capitalino, don Enrique siempre mantuvo vivo el recuerdo del Vélez que lo vio nacer y una cordial relación con el semanasanterismo veleño. Dios no le dio hijos, pero tuvo un encantador sobrino, Juan Antonio Navarro Aceña, profesional de las ondas a caballo entre la emisora de Don José del Campo y Radio Jerez, donde murió.

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