Austeridad

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  • Para darle la bienvenida al año nuevo, vamos a hablar sobre una de las palabras más utilizada en el 2011. Dicha palabra es “Austeridad”. Palabra que se emplea con gran carácter familiar y todos opinamos de ella. Nuestros políticos vocalizan muy frecuentemente éste término. Ellos aplican planes de austeridad para la economía, bueno, para el pueblo, para el ciudadano, en fin para las personas. La economía es una ciencia social, y su definición muchas veces es olvidada por políticos o por los grandes jugadores del plantel económico mundial. Con ciencia social me refiero a que no es como la física, que es una ciencia exacta. Es decir, en economía dos más dos puede que no sean cuatro.
    La economía nace como herramienta para las personas, y en estos días se puede observar que hemos pasado a la situación contraria. Las personas, se han convertido en herramientas para la economía, y ahí tenemos el problema. Por austeridad se entiende aquella condición que supone la falta de exageración, una actitud humilde o poco extravagante. Es decir, bajar el sueldo a un chofer de un diputado, que cobra más que un director, si es austeridad. Reducir cargos de confianza o bajar las prestaciones económicas a dichos cargos de las instituciones públicas, también es austeridad. Pero, por ejemplo, bajar el sueldo a profesores y a médicos no es austeridad. Reducir servicios sociales, como en sanidad, educación, empleo, tampoco es austeridad. Es decir, aplicar recortes en derechos sociales que con tanto esfuerzo se han conseguido, no es austeridad.
    Lo anterior, me hace recordar una viñeta de El Roto en la que se podía leer: “La modernización económica pasa por un retroceso temporal a la Edad Media”. Sigo pensando, que la aplicación de medidas solamente para la reducción del déficit nos puede llevar a una posición más deficiente que la actual, para nosotros, los ciudadanos. Y no es porque lo diga yo, sino porque personas tan distinguidas como el premio Nobel de economía Joseph E. Stiglitz dijo hace un mes lo siguiente: “El Banco Central Europeo ha antepuesto el interés de los bancos, al de los países y al de los ciudadanos”. Y seguidamente matizó sus palabras expresando que el BCE nació para controlar la inflación y con unas directrices que no permiten mitigar el desempleo ni los problemas de estabilidad financiera actuales. Esto, nos hace pensar que no es suficiente alcanzar este objetivo de reducción del déficit con la tasa de paro existente actualmente. Hay que realizar medidas generadoras de empleo, al mismo tiempo que se aplican éstas políticas de reducción de déficit.
    Estas afirmaciones son lógicas, ya que con tal cifra de desempleados, no se puede luchar sólo por disminuir el déficit, porque esto hará que aumente el paro y se llegará a una situación peor que la actual. Por ello es necesaria una regulación de los mercados financieros y de los gastos públicos, mezclado con políticas de activación de empleo, que generen una situación más esperanzadora, de la que existe en la actualidad, para los ciudadanos.
    Esto hace recordar otra palabra muy utilizada cuando Raúl no iba a la selección española, pero un poco olvidada en su fundamento en estos días como es “Reivindicar”. Esto es, proceder a reclamar aquello que se considera que le pertenece a una persona o a un grupo de ellas. Por ello creo que ambos términos van muy relacionados. Austeridad-Reivindicación. Los programas austeros que dicta la UE para su aplicación, son muy buenos para obtener el objetivo de sanear finanzas públicas y conseguir una partida de gastos más acorde con la realidad, pero utilizando a los trabajadores, a los ciudadanos como herramientas. Suben impuestos, recortan salarios, aumentan el número de despidos, recortan derechos sociales. Esto origina un descenso de la renta de las personas, que genera una caída del consumo y como consecuencia una frenada en el crecimiento de la economía. Es más, si las personas tienen cada vez menos dinero, no se crearan nuevas empresas, las existentes tendrán que despedir a miles de trabajadores o no crecerán lo suficiente. Esto genera que un país deje de ser competitivo en referencia a otros más poderosos. Es decir, aumenta el paro y disminuye el estado de Bienestar. Y al fin y al cabo, los que se alimentan y los que sienten son las personas y no el sistema económico, así que desde aquí solo puedo decir, que esta crisis parece ser que es una crisis del sistema económico actual, que puede actuar con poder absolutista. ¿Queremos mejorar a las personas o que nuestro sistema económico crezca y crezca?
    Estas medidas de austeridad que se aplican hoy día seguro que obtienen muy buenos resultados a la larga, pero la pregunta que nos debemos hacer es la siguiente: ¿Hasta que punto estamos dispuestos a dar o a permitir que nos quiten para que se consiga el resultado dictado por estas medidas? Feliz Año…

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