Verano y futuro

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  • Este verano tan sumamente caluroso que hemos venido padeciendo, con esas sofocantes temperaturas que ni siquiera de noche han dado tregua, impidiendo ese plácido dormir tan necesario tras las agobiantes horas padecidas, hemos de considerar sensata y apropiadamente, que todo ello es lo normal en nuestra Andalucía, con su extrema climatología propia de su geográfica situación meridional y que hemos de aceptar resignada, pero orgullosamente como lo hiciera el gran poeta -también andaluz- Antonio Machado cuando, evocando aquellas ancestrales e históricas circunstancias heredadas, rima aquello de: "¡Soy de raza mora./ Vieja amiga del sol." (Todo un canto al pasado árabe-musulmán).
    Y, pasando -una vez más- al actual y candente tema de las adversas circunstancias económicas en que España, Europa y (si me apuran mucho) del mundo entero están sumidos, por esos problemas de que nos vienen informando diariamente el Gobierno, los medios de comunicación con sus páginas bursátiles reflejando los vaivenes de las bajadas y subidas de las Bolsas, e incluso las tertulias ciudadanas inquietas ante esos negativos informes que auguran, amenazantes, un futuro inmediato de restricciones de todo tipo: económicas, laborales, salariales, subsidiarias, etc… (algunas de ellas ya en vigor) y que, afectando en primer lugar al propio Gobierno y sus presupuestos (¡e incluso a la propia -y casi intocable- Constitución!) por exigencias y recomendaciones de la Comunidad Europea a la que pertenecemos, (también afectada por la crisis) la inmediata lógica repercusión recaerá sobre la ciudadanía, estos últimos tiempos acostumbrada a un mejor vivir y a la que acusan, sorprendentemente, de que también es, en parte, culpable de la situación por haber estado desenvolviéndose por encima de sus posibilidades económicas; algo que en todo caso ha imitado al propio gobierno central y sus similares secundarios, escandalosamente endeudados; irresponsabilidad que es de general conocimiento público y publicado.
    Así que todos deberán dar una conveniente y obligada "marcha atrás", que estabilice las respectivas economías y presupuestos, familiares, municipales, autonómicos y nacionales. ¿Qué les parece?…
    Ante tan oscuro panorama, hemos de suponer que nuestro país (y algún que otro en similar coyuntura económica) no lo va a pasar nada bien, aunque ya esté, crónicamente acostumbrados sus ciudadanos a "apretarse el cinturón" a causa de los distintos avatares políticos, sociales y económicos padecidos a lo largo de su historia; para que ahora nuevamente, tras una merecida bonanza vayan a verse sumidos en esas lamentables consecuencias de paro y estrecheces que ya parecían superadas. Esos otros países más ricos y desarrollados no les va a hacer tanta mella las medidas restrictivas, por el alto nivel de vida que disfrutan, pese a también estar afectados.
    Esta grave situación que se avecina amenazante (Dios no lo quiera), nos evoca inevitablemente, aquella conocida canción con la que se lamentaba el conocido cantautor hispano-americano Atahualpa Yupanqui: "Las penas y las vaquitas / van por la misma senda. / Las penas son de nosotros. / Las vaquitas son ajenas".

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