E N L A T E M P E S T A D (Navegando por los sagrados mares de Alá)

  • El sibilante y huracanado viento

    que sobre el undante mar ululaba,

    y las furentes y arboladas olas

  • del lato piélago: ¡cómo medraban!

    En medio de una feroz tempestad

    ¡por Dios! atrapado otra vez estaba,

    en un vetusto y decrépito barco

    que, temoso, regresar intentaba.

    Por las cabillas del timón sujeto

    el bajel ondulando navegaba,

    mientras el adarce de su cubierta

    el entrante y torvo mar arrancaba,

    y por los imbornales y la borda,

    sin tregua, por poco si desaguaba.

    A babor: sólo el inmenso océano,

    a estribor: una tenue luz giraba,

    mas fijados sus lejanos destellos

    resultó ser: un faro en el Sahara.

    De cara al exaltado mar surcamos

    hurtando la banda a la marejada,

    evacuando a popa por sotavento

    lo que por proa cada embate embarcaba.

    Curtido por mis años en tal suerte

    y entre recios nautas, por camaradas,

    como gajes del marinero oficio,

    estoicos, resistimos la batalla.

    Y así… seguimos arrumbando al norte

    y ello nos condujo de nuevo a casa,

    sabiendo que volveré a estos mares

    a retomar sus riesgos y amenazas.

     

    Poemario: DEL ROBALO A LA MORRALLA

    Versificación: romance heroico

     

    NOTA.- El barco del vídeo que se incluye es de mayor eslora y arboladura que en el yo navegaba con semejante tempestad. Además éste es de acero y el mío era de madera.

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