25 años del CEP de la Axarquía

  • La formación del profesorado es uno de los pilares de la calidad de la enseñanza como servicio educativo ofertado a la población de nuestro país. Por lo que respecta a Andalucía, los CEPs (Centros de Profesorado), organismos encargados de gestionar la actualización científico-didáctica y la formación permanente del profesorado andaluz en cada comarca, se crean allá por el año 1996. Era por aquel entonces Jefe de Servicio de Ordenación Educativa en la Junta de Andalucía un jienense afincado en la Axarquía, el profesor catedrático de Historia don Antonio Guzmán Valdivia, bastante conocido en estos y otros lares por sus trabajos de patrimonio industrial, asunto en el que es un verdadero experto.
    El CEP de la Axarquía – al igual que otros CEPs andaluces – ha pasado distintas etapas. Desde la inicial, en que todo estaba por inventar, hasta la actual en la que no faltan incógnitas por resolver, pasando por fases variadas, a veces más reivindicativas, a veces más transmisivas… En cualquier caso en el CEP de la Axarquía siempre hubo una alta dosis de autonomía y los intereses del profesorado, y su opinión, estuvieron presentes en todo tiempo en esta institución.
    Desde los centros de profesorado se ha tenido en todo momento una opción clara por la enseñanza pública, por la formación frente a la información, por una educación en valores, por la protección del alumnado con mayores dificultades…
    Las distintas estrategias utilizadas para favorecer la formación del profesorado han cobrado diferentes protagonismos en cada época a lo largo de este cuarto de siglo. En todos los casos se ha perseguido, claramente, el alcance de la mejora profesional de los docentes, y el perfeccionamiento en la eficacia del servicio educativo, despertando el interés generalizado por la mejoría, tanto a nivel personal como del sistema, del profesorado andaluz. El gran mérito de los centros de profesorado ha sido trabajar con un colectivo docente libre de coacción, que, por propia voluntad y a costa de su tiempo libre, se ha esforzado, casi en su totalidad, en la mejora profesional como modo de mejora personal y de la del servicio educativo a la sociedad. Y así, en este cuarto de siglo, la formación de profesorado ha tenido, como nota significativa, un marcado carácter voluntarista, es decir, que siempre ha sido para el profesor una actividad "además de", siempre soportada fuera de la jornada docente y sin compensaciones.
    Mi vida profesional en la enseñanza – de la que ya estoy jubilado – ha estado siempre muy vinculada al CEP. Pertenecí, en nombre del profesorado de Educación de Personas Adultas, a la "comisión gestora" que durante ocho meses estuvo "diseñando" cómo queríamos que fuese nuestro Centro de Profesores. Después siempre pertenecí al Consejo de Dirección del mismo, por distintos cauces representativos, y ocupé, durante varios años, la plaza de asesor del área de Ciencias Sociales y Geografía e Historia. Incluso, durante cuatro años me cupo el honor de ser el coordinador del Centro. Es decir que, nada en el CEP de la Axarquía, ni su gestación, ni su gestión, ni su servicio, ni su evolución, me han resultado ajenos. Por ello, ahora que el CEP cumple un cuarto de siglo de vida, no puedo menos que reprimir un cierto sentimiento de nostalgia, de manifiesta solidaridad con los principios que infunden a la institución, con quienes la vivieron e impulsaron, con quienes actualmente desempeñan el trabajo de asesoramiento y gestión, y con quienes, de modo voluntario, como usuarios, renuncian a su tiempo personal para acudir a las actividades que organiza el plan anual de formación comarcal.
    Con la sinceridad que me da el estar fuera ya del sistema educativo, alejado de la rutina profesional, observador cercano de una actualidad multicambiante, me sorprendo inmerso en una conmemoración del "25 Aniversario" de una institución a la que, como digo, me he sentido, y me sigo sintiendo, muy vinculado. Cuando comencé mi vida docente era un profesor obsesionado porque mi alumnado fuese el mejor del centro, el de mejores calificaciones, los más preparados para enfrentarse a la promoción académica y a la problemática del mundo que les había tocado vivir. A medida que avancé en mi vida profesional fui descubriendo – y en ello el CEP tuvo mucho que ver – que cada vez me interesaba menos que mis alumnos fuesen los mejores frente a los demás… Y terminé mi vida profesional plenamente convencido de que mi verdadero trabajo consistía en que mis alumnos llegasen a ser los mejores de ellos mismos.
    25 años de CEP de la AXARQUÍA pueden ser muchos años, o pocos años, según como se mire. A mí me parecen muchos, pero se me han hecho muy cortos. Y es que la vida pasa, la historia pasa, las vivencias cambian… ¡Así se escribe la Historia!

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