Reflexiones de un aspirante a exfumador

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  • Lo primero es llamar a las cosas por su nombre, de manera que desde mi punto de vista habría que dejar de decir esa mentira de "Ley antitabaco" y denominarla como le corresponde: LEY ANTIFUMADORES.
    Porque la verdad es que contra el tabaco no va esta ley, de hecho desde primeros de año se puede comprar este producto en muchos más lugares que antes, y eso a pesar de que todos sabemos que el tabaco mata, lenta y dolorosamente; no hay más que coger un paquete y leer esos rótulos, contra los que parecemos inmunizados, antes de encender un cigarrillo.
    Es sorprendente que en ese cigarrillo al que le damos una calada tras otra se puedan contabilizar alrededor de DOS MIL (2.000) sustancias nocivas para la salud, SESENTA (60) de ellas cancerígenas, que sorprendentemente no se encuentran de forma natural en la planta del tabaco. ¿Cómo han llegado entonces hasta mi cigarrillo? Hace unos años la Junta de Andalucía elaboró un informe en el que demostraba que los cigarrillos contenían además AMONIACO, una de las sustancias más adictivas que se conocen, como bien saben los heroinómanos, ya que es añadida a la heroína por los traficantes para aumentar la dependencia.
    Al leer la noticia me alegré enormemente, ya que la Junta pretendía demostrar que las grandes tabaqueras introducían amoniaco en sus productos para lograr el mismo efecto en los fumadores y así garantizar la clientela hasta el último de sus días. Al final no ha ocurrido nada, lo que demuestra que ni siquiera la Junta de Andalucía es capaz de enfrentarse a la Todopoderosa Industria Tabaquera y sus asociados; gobierno central, hacienda pública, ministerio de sanidad… (me pregunto cómo han conseguido callarles la boca).
    Supongo que el tabaco es un bien de consumo humano, puesto que se fabrica única y exclusivamente para ello bajo la protección del gobierno, que lo permite a cambio de los inmensos impuestos con que lo graba. Entonces, quiere esto decir, que el mismo gobierno que persigue a fumadores acosándolos allá donde se refugien, tachándolos de incívicos, acusándolos de envenenar a los pasivos, de acribillarlos con amenazas y sanciones… es el mismo que se beneficia y se lucra de nuestro "hábito", por no decir enfermedad, que es como está considerado el tabaquismo. Pues no lo entiendo.
    En este país (por ejemplo) se permite comercializar un producto para el CONSUMO HUMANO clasificado como DROGA y que de por sí es TÓXICO. Se permite además que se adultere con amoniaco y esas dos mil sustancias antes mencionadas con la intención de provocar dependencia… ¿por dinero?
    Saben ustedes cuántas inspecciones y requisitos sanitarios se imponen a una empresa que ofrece a sus clientes productos de consumo humano, un restaurante mismamente, una frutería, una envasadora de conservas o incluso la señora del puesto de castañas. Pues sí; UNA BARBARIDAD, y si no los cumples todos… multa al canto y negocio precintado. ¿Han oído ustedes alguna vez que se realice una inspección de SANIDAD en un estanco o en una fábrica de tabaco? No, ¿verdad? Y… ¿a qué será debido? No se calienten mucho la cabeza, se trata de otro de los grandes misterios de la vida moderna, aunque siempre se puede consolar uno en una sencilla y a la vez terrorífica palabra: dinero, o como decimos en mi pueblo… MUNCHÍSIMO DINERO.
    Un fumador medio ingresa en las arcas del estado entre cuatro y seis euros diarios, durante todos los días de su vida como fumador. Hay estudios que afirman que ese mismo fumador está pagando su seguridad social y la de cinco personas más. Echen cuentas: supongamos que comienza su adicción con dieciocho años (sería ilegal hacerlo antes ¿no?) y lo deja a causa de la muerte provocada por el cáncer… digamos de pulmón, a los sesenta y cinco años sin haber podido disfrutar de su jubilación. Son entonces… 47 años X 365 días X 5€ de media = 85.775€, casi 14.300.000 Ptas. Además, ese fumador cuando acude al médico suele ser generalmente demasiado tarde, de manera que ante la imposibilidad de curarle lo único que se puede hacer por él es diagnosticar el cáncer y aliviar su dolor, con lo que el tratamiento le sale bastante barato al estado y al ministerio de sanidad. Ya conocemos entonces en cuanto está valorada la vida de un fumador: CINCO € al día. Flipante, ¿verdad?
    Y para concluir me gustaría lanzar una cuestión a todas aquellas personas que defienden o están a favor de la LEY ANTIFUMADORES; ¿Qué sucedería si todos los fumadores de este país nos pusiéramos de acuerdo para dejar de fumar al mismo tiempo? ¿Eh, se imaginan?
    Pues muy sencillo. Al tercer día se dispararían todas las alarmas económicas de España, después de una semana el gobierno buscaría la manera de que la población volviese a consumir el veneno que nos venden, a lo cual nos negaríamos, claro, y al mes se aprobaría en el consejo de ministros una NUEVA SUBIDA DE IMPUESTOS equivalente a la cantidad que no se ingresa, sumada a las indemnizaciones de todos los trabajadores relacionados con el mundo del tabaco, que naturalmente se quedarían sin trabajo… Pongamos 5 € por persona y día (1.800 € al año). Qué dirían entonces todas esas personas cuando el gobierno les tocase donde más les duele; en el bolsillo, por no decir en los mismísimos.
    Y hablando de los mismísimos… llegará el día en que aparezca alguien con UN PAR DE ELLOS que perseguirá y juzgara a los responsables de esta LUCRATIVA MATANZA INDISCRIMINADA por sus CRÍMENES CONTRA LA HUMANIDAD.

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