El preservativo

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  • Con toda seguridad que el título de esta menuda historia resultará especialmente extraño para muchos de los lectores. Pero queremos aclarar, desde el principio, que es el título impreso de uno de los libros del  personaje de la Axarquía que más reconocimiento y poder alcanzó en su é­po­ca, primera mitad del siglo XIX. Se trata del veleño Manuel José Benito Anguita y Téllez, autor, así mismo, de libros tan famosos como la Apología del Altar y la Apología del Trono, y conocido en la Historia de España como el Padre Vélez, y, en religión, por Fray Rafael de Vélez.

     
    Este Anguita veleño fue todo lo contrario de lo que hace pocos años representaba el líder de IU de idéntico apellido. Llegó a ser arzobispo de Santiago de Compostela y fue, en su época, el adalid de la monarquía, defensor a ultranza del absolutismo y uno de los teóricos más conservadores que ha tenido España. Hijo de José Anguita Caballero y de María Téllez Pérez, nació en Vélez-Málaga, el 16 de octubre de 1777. A pesar de la pobreza familiar, y gracias al consejo y apoyo de los frailes de San Francisco, inició sus estudios de latinidad bajo la dirección del maestro Moraga, célebre gramático. A los 15 años tomó en Granada el hábito religioso capuchino, el 21 de diciembre de 1793, y, tal y como es costumbre en la orden, tomó el nombre de su ciudad de nacimiento. Al poco pasó a Cádiz, donde fue nombrado maestro de estudiantes, cuando corría el año de 1803. En 1807 fue lector de Filosofía y cinco más tarde, en 1812, publicó en Madrid el citado libro titulado Preservativo contra la irreligión que le procuró una sorprendente fama.

     
    En 1816, siendo electo escritor general, fue nombrado obispo de Ceuta el 30 de septiembre de ese mismo año, si bien la consagración no se efectuó hasta el 13 de julio del año siguiente. Su segunda obra de importancia, titulada Apología del altar y del trono, en dos tomos, fue impresa en Madrid en 1818, en la imprenta de Cano, y con el subtítulo de Historia de las reformas hechas en España en tiempo de las llamadas Cortes, e impugnación de algunas doctrinas publicadas en la Constitución, diarios y otros escritos contra la Religión y el Estado.
    En 1819, en la imprenta de Francisco Martínez de Aguilar, Impresor Honorario de Cámara de S.M., publicó su Carta pastoral que el Ilmo. Sr. don Rafael de Vélez, Obispo de Ceuta, dirige a sus diocesanos. Y en 1922, en Algeciras, en la imprenta de la Viuda de Contilló, vio la luz el libro Pruebas contra la conducta política del ilustrísimo señor D. Fr. Rafael de Vélez, Obispo de Ceuta, alegadas en las sesiones de Cortes del 22 de abril y 4 de mayo últimos por la comisión encargada de examinar el Exposición del Jefe Político de Ceuta, sobre la Pastoral del Reverendo Obispo, del 5 de enero de 1822, con el que sus adversarios políticos trataron de desprestigiarle, atacándole con todo tipo de argumentaciones.

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    Su Apología del altar y del trono fue la causa de que el 19 de diciembre de 1823 fuese condecorado con la Gran Cruz de la Orden de Carlos III y que, en mayo de 1824, fuese promovido al obispado de Burgos, del que no llegó a tomar posesión, dado que se terció el nombramiento para el arzobispado de Santiago, del que tomó posesión el 12 de octubre del mismo año.

     
    Sus ideales monárquicos le malquistaron la opinión de los liberales, como hemos visto, hasta el punto de que, en 1835, fue desterrado a Mahón, donde permaneció nueve años hasta que en 1844 fue requerido para volver a ocupar su silla episcopal. Las crónicas de este tiempo cuentan que su tránsito por la Península, de vuelta del destierro, fue una verdadera ovación, un continuado triunfo. Entre las cosas que realizó en su diócesis, y que revelan su amor a los pobres, de cuya clase había salido, destaca el seminario dedicado a Nuestra Señora de los Dolores destinado a la enseñanza de quienes por carecer de medios no pudiesen dedicarse a la carrera eclesiástica.

     
    Regaló a Vélez-Málaga diversos ornamentos y orfebrería para la liturgia, y, especialmente, mandando hacer, a sus costa, las portadas que tiene en la actualidad el templo de San Juan Bautista. Murió el 3 de agosto de 1850, después de 34 años de episcopado y a los 73 de edad. ¡Menuda Historia!

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  • 2 COMENTARIOS

    1. El libro no se llama exactamente asi, tiene un titulo más largo.
      Nuestro paisano esta enterrado en la Catedral de Santiago, pero no se pude acceder a su tumba. Lo intente hace un par de años, pero desaconsejaron el entrar a verla.
      Si se puede visitar en San Martiño Pinario, detras de la Catedral de Santiago, la placa que cubría la redoma donde estaba el corazón de Rafael Velez, es muy interesante, tambien se puede ver algun cuadro que otro de Rafael Velez.
      saludos cordiales

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