5º del CEIP Axarquía, clase de futboleros y responsables en sus estudios

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  • Es extraño la vuelta al colegio, a los recuerdos de infancia, a una vida que parece tan lejana, tan… ajena. Parece mentira que hace más de una década ocupara un pupitre. Permitirán esa licencia, porque ayer, y ya era hora, dirían algunos de mis docentes, pisé las aulas del CEIP Axarquía de Vélez-Málaga para compartir un rato con los pequeños, en ‘Diario Escolar’.
    Cuando se afronta una sección de este calibre, se plantea un dilema, bendito dilema: ¿Qué aprenderemos hoy? El contacto con los chavales es absolutamente imprevisible. La clase de 5º de Primaria es, a su manera, especial como tantas otras. Unos se distraen, los otros se te acercan a preguntarte si eres de la ‘tele’, un chaval te anima a que te quedes en Educación para la Ciudadanía para “ver videos y no hacer nada más” (jamás revelaremos su identidad)… en fin, un universo mágico, parece mentira que puedan pasar tantas cosas en 25 o 30 metros cuadrados. Esa es la esencia de ‘Diario Escolar’. Y, como decimos, el rato compartido con los 25 alumnos de 5º de Primaria dio para mucho, probablemente para mucho más que las líneas que nos ocupan. Al final, Pedro Carrión, uno de los maestros veteranos, me aborda por las escaleras y me pide que le mande lo que escriba. Lo hablaremos…
    Lo que escriba… ¡ufff, menuda faena tengo! Tanto que decir, impide que algo no se olvide. Al menos, comenzaremos, sin que sirva de precedente, por una petición expresa de los alumnos. ¡Magistral actuación de las chicas y los chicos en el torneo de fútbol del colegio! A pesar de tener que verse las caras con los mayores de 6º de Primaria, las primeras se impusieron en el campeonato y ellos únicamente cedieron con los del curso inmediatamente superior, con rumores de equivocación arbitral incluidos.

    El deporte
    El deporte, como podemos ver, bueno, la Educación Física y todo lo que ello conlleva, es la materia favorita de la clase, aunque en segundo lugar, no muy de lejos, le sigue la plástica, actividad relajante que, en ocasiones, afirma Juanjo Valenzuela, tutor, “ni siquiera es suficiente para que estén tranquilos y dejen de levantarse para hablar”. Mejor no hablar de las asignaturas más contundentes, como Matemáticas, Lengua o Conocimiento del Medio. “No es nada rutinario, hay dinamismo, cada día te enfrentas a situaciones distintas y a problemas que les afectan o generan muy diferentes”, apunta Juanjo Valenzuela, que, reconoce, “tampoco tú funcionas igual todos los días, esto es de todo menos aburrido”.
    En este sentido, el docente apuesta por una enseñanza participativa, en la que adquieran “hábitos de trabajo” y “sepan leer, escribir, razonar y resolver problemas”.
    En el interior del aula convive una especie de Torre de Babel de perfiles, cada niño es un mundo diferente, desde los revoltosos a los aplicados, pasando por el término medio. No son clichés, son realidades, que, a la postre, enriquecen el conjunto.
    “Enseñar es muy difícil, cada día, cada materia, hay que buscar otros caminos para que mantengan el afán por conocer”, apunta el maestro, que reconoce que esta tarea se hace más ardua por la irrupción de las nuevas tecnologías, herramienta útil pero que mal gestionada puede resultar dañina en la metodología del docente, al que ya de por sí le “cuesta a veces motivar al alumno”.

  • Implicación paterna
    Juanjo aporta un elemento esencial en la dinámica de grupo: la implicación de los padres. “Es importante coordinarse con ellos, que se involucren y que sientan que es así, de esa forma se consigue que manifiesten interés por la evolución del colegio”. Para ello, por ejemplo, entra en escena la Fiesta de fin de curso del CEIP Axarquía, en la que cada curso prepara una canción u otras iniciativas que comparten con sus padres para poner el broche al año. Creo que no me dejo nada en el tintero.

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