El mandeismo: el tiempo entre la diáspora y el exterminio

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  • El mandeísmo o los mandeanos son un grupo étnico y religioso gnóstico que se desarrolló en los siglos I y II en las orillas del río Jordán, aunque posiblemente más antiguo como grupo. En la actualidad, aún quedan mandeos en ciertas zonas de Iraq y sur de Irán. Es una religión y forma de vida que rehuye la violencia y no trata de conseguir el poder político. Está dirigida por la casta sacerdotal de los Nasoreanos.

    Cruz o bandera sagrada de los mandeos sabeanos oDrabsa

    Aunque es muy parecida a los pendones cristianos que desfilan en procesión por las calles, el Drabsa tiene un significado y un simbolismo totalmente diferentes. Sirva como ejemplo que permanece “anclado” a la tierra durante todo el ritual religioso y que los mandeos jamás se pasearían con él por las calles. Consiste en una larga tira de seda sin blanquear, de casi tres metros de longitud. En sus extremos termina en pequeñas tiras, como las de las bufandas y se sostiene sobre un armazón de madera con forma de cruz que previamente se ha asegurado en la tierra. Sobre el travesaño se instala una guirnalda de mirto y, oculto a los ojos, se coloca un alambre de oro con forma de letra, el Dravsi de Aran, que sostiene las siete ramitas que conforman la guirnalda, juntas. Posteriormente, el sacerdote mandeo cose la tira de seda y la cuelga del travesaño.
    Cerca de la bandera, los sacerdotes encenderán un pequeño fuego ritual que servirá para cocer el Petha, una especie de pan ácimo que reparten entre los feligreses a modo de comunión. Ante él también se quema incienso constantemente. En realidad, mientras uno de ellos prepara la bandera, otro se encarga de encender el fuego y de ir cocinando el pan. Este fuego sagrado tiene que ser ritualmente puro y, por regla general, es atendido por el Asganda, el ayudante. Sin el fuego no podría celebrarse ningún bautismo mandeo.

  • El mandeismo o sabeanos
    Para evitar confusión hay que explicar que los mandeos se dividen en dos grupos, quizás con un mismo origen, pero con destinos geográficos distintos.

    Mandeos Harran – son un grupo que se asentó en el norte de Iraq y que tuvieron mucho contacto con el zoroástricos. Sus creencias están influenciadas por las estrellas.
    Según Harra Gawaitha, los mandeos que vivían en Jerusalén se vieron forzados a abandonar Palestina sobre el 37 d.C. Uno de sus principales adversarios en ese tiempo era San Pablo quien perseguía activamente muchas sectas conectadas con Juan el Bautista y Jesús. Aunque ya existían en la época de los faraones.
    Sin embargo, los mandeos en fuga no tuvieron problemas para encontrar refugio en la progresista y comprensiva ciudad de Harran (hoy Siria), que por aquel entonces era un remanso asiático para aquellos en busca de libertad religiosa y política. Los líderes religiosos de Harran propugnaban la filosofía de “el camino”, la cual promovía el estilo de vida privado de maestros mortales y sólo gobernado por Dios. La filosofía de Harran estaba alineada de forma directa con la largamente sostenida ideología mandea que incluía el saber de que “el hombre no es dueño del hombre; el hombre no es el lider de la sociedad; el hombre no es el rey del hombre; el hombre es sólo amigo y ayuda para el hombre”.
    Es a causa de sus ideales puramente democráticos por lo que los mandeos nunca tuvieron un gobierno formal, electo, que los gobernara y representara.

    La antigua ciudad de Haran estaba situada en el norte de Iraq, entre lo que hoy son el cruce de fronteras entre: Turquía, Irán e Iraq, cerca de la ciudad de Ur.
    En lengua castellana se les llamó mandeos arrianos. Con los continuos incendios intencionados de la gran biblioteca de Alejandría se intentaron ocultar muchas cosas de los textos sagrados, incluso la mera evidencia. Como que San Patricio era arraiano, no creía en el nacimiento virginal y pensaba que Jesús era mortal, no un dios. Tampoco siguen las indicaciones de la Torah.

    No confundir con el arrianismo europeo y bizantino; El arrianismo es el conjunto de doctrinas cristianas expuestas por Arrio, presbítero (anciano) de Alejandría, probablemente de origen libio, así como por algunos de sus discípulos y simpatizantes que mantenían que Jesús era hijo de dios, pero no dios mismo. Uno de los primeros y probablemente el más importante punto del debate entre los cristianos de esa época fue el tema de la divinidad de Cristo que tuvo su origen cuando el emperador Constantino necesitaba imponer el cristianismo a la población romana (de religión romana) para renovarlos moralmente. El arrianismo fue condenado como herejía inicialmente en el Primer Concilio de Nicea (año 325) y, tras varias alternativas en las que era sucesivamente admitido y rechazado, fue definitivamente declarado como herético en el Primer Concilio de Constantinopla (381). No obstante las luchas entre católicos y arrianos, se mantuvo como religión oficial de algunos de los reinos establecidos por los godos en Europa tras la caída del Imperio romano de Occidente. En el Reino Visigodo de Toledo pervivió al menos hasta el III Concilio de Toledo (589), durante el reinado de Recaredo I, que se convirtió al Catolicismo, extinguiéndose posteriormente.

    El arrianismo es definido como aquellas enseñanzas defendidas por Arrio opuestas al dogma trinitario determinado en los dos primeros concilios ecuménicos y mantenido en la actualidad por la Iglesia católica, las Iglesias ortodoxas orientales y la mayoría de las iglesias protestantes. Este término también se utiliza en ocasiones de forma inexacta para aludir genéricamente a aquellas doctrinas que niegan la divinidad de Jesucristo.

    Mandeos Sabeos – estos después de la diáspora que los llevo desde las orillas del Jordan hasta Iraq buscaron un lugar al sur de Iraq, en la provincia de Basora o Basra. Estos estan más influenciados o tuvieron más contacto con la religión hebrea e islámica.

    Aunque nada diferencia por la calle a un mandeo de cualquier otra persona, cuando asisten a sus fiestas religiosas cambian su atuendo diario por otro denominado Rasta.
    Como se utiliza para realizar bautismos en el río y no se puede lavar con jabón, con el tiempo su color blanco termina adquiriendo una tonalidad tostada.

    El rasta está compuesto de varias prendas. Entre ellas, la Kusia, una túnica que les cubre el cuerpo y que se ata a la cintura con el Himiana, el cinturón de lana trenzado que sólo puede elaborarse con el pelo de un cordero macho. Bajo la túnica portan unos pantalones holgados muy parecidos a los que aún se usan en la India, son el Sarwala. Una curiosidad lo constituye el Dasa, un pequeño bolsillo cosido sobre el pecho de la túnica, en su lado derecho. Al fallecer un mandeo, se coloca en este bolsillo un bote de aceite puro consagrado por un sacerdote. Sobre el frasco se ciñe una guirnalda de mirto y, tras una serie de oraciones, se cubre con arcilla. El difunto será enterrado con él.

    Hay dos elementos que únicamente pueden ser usados por la casta sacerdotal. Uno es la Taga, una corona colocada bajo el turbante que consiste en un pedazo de seda blanca de forma tubular; y el Sum Yawar, un pequeño anillo de oro en el dedo meñique de su mano derecha que les confiere dignidad real ya que, aunque los sacerdotes no son de ningún modo representantes políticos de su pueblo, sí les dirigen espiritualmente. Observar a los mandeos llevar a cabo uno de sus habituales bautismos en el río es como estar presente ante Juan el Bautista hace 2000 años en el Jordán, cuando bautizaba a sus feligreses.

    Su verdadero Mesías es Juan el Bautista. Jesús de Nazaret es considerado un falso mesías.
    Richard August Reitzenstein consideraba que el mito redentor surgió de las religiones iranias, entre las que se incluía el mandeísmo. Mark Lidzbarski consiguió de exhibir que se habla de un redentor en el Ginza del mandeísmo. El Conocimiento de la Vida (Manda da Hayye) baja a la Tierra para redimir a las almas que han sido cautivadas por el poder de las tinieblas y así devolverlas al reino de la luz, a donde pertenecen. La dificultad en el estudio de este material es que no se logra encontrar manuscritos anteriores al siglo VII. A pesar de que podrían tener algún estrato primitivo, es imposible saber si es anterior el redentor cristiano o el iranio.

    Los misioneros portugueses en Iraq erróneamente los designaron cristianos de San Juan, aunque los mandeos nunca han aceptado a Jesús a quien consideran un traidor que fue crucificado por Dios como castigo de volverse contra Juan el Bautista.

    Para algunos, los mandeos son los últimos gnósticos antiguos que quedan. Su religión y sus ideas son bastante parecidos a la Gnosis y, en todo caso, Mandeo deriva de Manda en arameo que significa Conocimiento (Gnosis en griego).

    Es imposible convertirse al mandeísmo, y sólo los hijos nacidos de padre y madre mandea cuentan como miembros, de ahí que el matrimonio constituya un elemento esencial de la organización social. Casarse con alguien que no pertenezca a la religión es motivo de expulsión, y no es imposible recuperar la condición de mandeo, una vez perdida.

    Los templos mandeos, llamados mandá, están normalmente situados cerca de un río, dado que la purificación mediante agua corriente es un elemento fundamental de la religión. Esta purificación puede consistir en bañarse, beber el agua del río o sumergir en él a cualquier animal antes de sacrificarlo. El rito más importante es el bautismo, que se realiza de forma pública y colectiva en determinados días del año. Hombres y mujeres se visten de blanco para la ocasión y se sumergen en el río.

    En el mandeísmo existe una clara división entre creyentes y clero; los miembros más iniciados de la clase religioso reciben el nombre de nassoreos. Existe un cargo de dirigente espiritual, llamado rishamma, y su ocupante es votado en asamblea por siete años, con posibilidad de ser renovado o relevado al cabo de este tiempo. Votan tanto hombres como mujeres; la igualdad entre ambos sexos es habitual en todos los niveles de la vida comunitaria, aunque prácticamente todos los iniciados religiosos de altos niveles son hombres, lo que tendría su explicación en que las mujeres se consideran impuras durante los días de la regla.

    Los escritos mágicos procedentes de Mesopotamia son importantes por su gran antigüedad (textos en superficies de arcilla, siglo ed. de H. Pognon [P 1898-99]; tablas de plomo, siglo iv, ed. de M. Lidzbarski [P 1909]). Los escritos a-c fueron compuestos en los siglos VII-VIII a base de textos en parte mucho más antiguos.
    La lengua de la literatura mandea — hoy ya sólo entendida por sacerdotes — es un dialecto arameo oriental. La escritura mandes guarda el más estrecho paralelismo con las inscripciones elymaicas de Tang-i-Sarwäk en Chusistán (siglo II). Al sur de Babilonia los mandeos están atestiguados por Teodoro bar Konai por lo menos para el siglo VI, y por las actas de mártires persas de Simón bar Sabba’e para el siglo V. Las indicaciones del An-Nadim (siglo X) sobre los Mugtasilah ( = los que se lavan, llamados también «sabíes de las lagunas») pueden referirse a los mandeos. Los intentos de identificar a los mandeos con los hemero-baptistas, masboteos y sebueos de los heresiólogos cristianos se fundan en presupuestos inciertos.
    Los Salmos de Tomás transmitidos en una colección cóptica de salmos mandeos (ed. y tr. al. de C.R.C. Allberry [St 1938]; maniqueísmo), muestran el más estrecho parentesco con himnos del Ginzä; y por tanto deberían situarse en el siglo irr. Relaciones con los setianos, los gnósticos de Baruc citados por Justino, con los naasenos (ofitas) y particularmente con los marcosianos (–> gnosticismo) apuntan a un parentesco con la gnosis temprana (cf. también Odas de Salomón en -> apócrifos it 3 c). La fecha tardía, propugnada en diversas formas, de todo el m. (H. Lietzmann y otros) es de todo punto insostenible.

    Doctrina, culto, ética
    Los mitos del mandeanos apenas permiten una exposición sistemática, porque los hilos particulares de la tradición se entremezclan frecuentemente de manera desordenada y se unen a veces en forma contradictoria, de suerte que aquí sólo podemos indicar algunas líneas directrices del mito mandeo. Al reino de la luz con su soberano, llamado la gran vida, el gran Mänä (recipiente, alma), etc., y con sus seres luminosos (Uhtras), se opone indeductiblemente el mundo de las tinieblas (agua negra o turbia), que está dominado por demonios como Ur y Krun y por el supremo demonio femenino Rühä. El movimiento de apostasía o decadencia del reino de la luz comienza con las emanaciones — «segunda vida» (Jósamin) — y se prosigue, pasando por la «tercera vida» (Abathur = «hombre de la balanza», juez de las almas), hasta el «hijo» de éste, creador del mundo (Ptahil), el cual, sin aprobación de la divinidad suprema, crea la tierra (Tibil) a base del agua negra. Rühä y Ur engendran los doce signos del zodiaco y los siete planetas, los cuales por su parte (juntamente con Ptahil)crean el cuerpo de Adán. El alma, que procede del reino de la luz (Adakas-Ziwä: Adán oculto del resplandor), es encerrada en el cuerpo humano. Figuras de redentores y mensajeros (comprendidas en la denominación «hombre extraño»); particularmente Mandil d’Haijé(«gnosis de la vida») y Hibil-Ziwa («Abel del resplandor»), así como Sitil (Seth) y Anos-Uthtra (Enof), revelan a los hombres la gnosis salvadora y los ritos necesarios para la salvación. Rúhá, en cambio, y sus poderes están empeñados en enredar al género humano en el error y la ignorancia; así ellos hacen también que nazcan las falsas religiones (judaísmo, zoroastrismo, cristianismo — Jesús pasa por falso profeta — e islam), las cuales persiguen a la comunidad mandea. Pero si alguien acepta la gnosis, observa los rigurosos preceptos de la ética mandea y ejecuta los ritos prescritos, su alma sube después de la muerte a través de las «casas de vigilancia» de los demonios planetarios, llega al juez de las almas, Abathur, que pesa sus acciones, y vuelve al reino originario de la luz. Pero la mayor parte de las afirmaciones sobre la escatología son oscuras. En todo caso, llegará un día el «fin del mundo» (y de los mundos), y el juicio final («el gran día del fin») caerá sobre los poderes demoníacos y sobre aquellas almas que no hayan podido purificarse hasta entonces en los purgatorios de las esferas planetarias. Pero los seres luminosos caídos (Jófamin, Abathur y Ptahil) serán rehabilitados y volverán al reino de la luz.

    Una general uniformidad interna de la religión mandea se da en el terreno del culto, que forma la base de la vida religiosa de los mandeos. Los dos ritos fundamentales del mandeo son: lamasbútti (bautismo) en agua corriente (Jordán), que es necesaria para la salvación y se repite constantemente; además hay también lustraciones ordinarias, la ceremonia de la ascensión del alma (Massigtä = ascensión). Ambos ritos van unidos con una comida de pan y agua.
    La ética mandea se distingue de la ética de las restantes comunidades gnósticas por su orientación positiva ante la vida, la cual evidentemente se debe al origen judío del mandeísmo. Así el mandeismo tiene incluso un mandato que obliga al matrimonio.

    Origen del mandeísmo.
    Aquí es especialmente importante la cuestión sobre el origen del mandeismo en general y sobre su relación con el judaísmo y el cristianismo en particular. Aun cuando los mandeos de Babilonia y del suroeste del Irán están tempranamente atestiguados, sin embargo su patria de origen está en el occidente (así ya M. Lidzbarski), en el contorno de sectas baptistas (semi) judaicas en la margen oriental de Siria y Palestina. En favor de esta tesis hablan particularmente: la forma mandea sb’ = «bautizar» (arameo occidental) en lugar de `md (arameo oriental); la rigurosa ética judía, en parte exagerada (mandamiento sin excepción de la monogamia); en la mitología, fuertes elementos judaicos y relaciones con los semitas del occidente y del norte; posiblemente la leyenda Mirjai y la Haran-Gawaita, según las cuales los primitivos mandeos emigraron a Haran en tiempos de un rey parto Artabanos (posiblemente siglos I-III d.C.), desde donde más tarde llegaron al sur de Mesopotamia. También la polémica antijudaica, generalmente muy viva, indica una separación del judaísmo. El bautismo mandeo en su núcleo sin duda es una traducción gnóstica de lustraciones judías, y sólo posteriormente fue ampliado por influjo nestoriano. Este influjo y otros elementos cristianos (celebración del domingo) son secundarios, la actitud frente al cristianismo es negativa (efecto, sin duda, de persecuciones). La figura de Juan Bautista en la literatura mandea es una tradición tardía, el nombre de «cristianos de Juan» para los mandeos es una denominación equivocada. A menudo se admite también una conexión del primitivo mandeismo con las tradiciones gnósticas, cuya repercusión puede comprobarse en el NT, particularmente en Juan (R. Bultmann y otros; -> gnosis).

    Durante el gobierno del Imperio Sasánida Persa, los sabeos fueron protegidos, desempeñando funciones intelectuales como las de escribanos y copistas, especialmente en el reino de Ardashir I (m. 241 d. C.). Pero con la llegada de Bahram I al poder en 273 la situación cambió, fueron perseguidos y sus prácticas religiosas prohibidas. Ejecutó también, por influencia del sacerdote zoroástrico Kardir, a Manes (216-276) –creador de la religión maniqueísta–, y reprimió a las diferentes comunidades que confesaban otras religiones como el cristianismo, el hinduismo, el budismo o el judaísmo. Después de la llegada del Islam a la región, los sabeos participaron activamente en labores intelectuales y destacaron asimismo en la orfebrería, una profesión que han mantenido hasta la actualidad.

    Han aparecido entre ellos personalidades relevantes como Tabit b. Qurra (836-901), médico, matemático, filósofo y traductor; Abu Ishaq al-Sabi’ (925-994), escritor y poeta; Ahmad b. Wahshiyya (s. IX), agrónomo y sabio, autor de La agricultura nabatí; Sinan b. Tabit (m. 943), médico y Yabir b. Hayyan (m. 815), químico traducido al latín.
    Muchos sabeos abrazaron el Islam en distintos momentos de la historia para evitar el pago de impuestos que al que estaban obligados en los estados musulmanes la Gente del Libro a cambio de su protección.

    Oraciones
    La oración se realiza tres veces al día: una antes del amanecer, la segunda al atardecer y la última al anochecer. Es preferible que las oraciones se realicen en comunidad los domingos y festivos. El fiel se dirige descalzo y con la ropa y el cuerpo limpios al Capricornio, recita una serie de lecturas en las que alaba al Creador, rogándole que le facilite el contacto con el mundo de las luces.
    Los sabeos actuales no ayunan, pero los antiguos tenían dos tipos de ayunos: el grande que comprendía la abstención de los pecados y el pequeño que significaba abstenerse de comer carne durante 32 días repartidos a lo largo del año.
    Sus fiestas más importantes son la fiesta mayor o del ángel de las luces que celebran permaneciendo en sus casas durante 36 horas seguidas sin dormir, por miedo a que el Demonio se les aparezca en sueños para interrumpir sus alegrías. La fiesta menor que llega ciento dieciocho días después de la mayor y dura tres días que aprovechan para visitar a familiares y amigos. La fiesta de Banya se celebra cuatro meses después de la fiesta menor y dura cinco días. Hombres y mujeres se sumergen en el agua corriente tres veces al día antes de las comidas para purificarse y limpiar los pecados del año que termina. El año sabeo es de 360 días, doce meses con treinta días cada uno. Todos los años son bisiestos para ellos y los cinco días sobrantes son dedicados a esta celebración. Y por último, la fiesta del nacimiento de Juan el Bautista que es la más importante y se celebra sesenta días después que la anterior. El Bautista es considerado por ellos como el profeta que vino a corregir la religión de Adán después de sufrir con el paso del tiempo una importante adulteración.

    Otro de los ritos que el sabeo creyente debe cumplir es el ayuno. Son treinta y seis días repartidos en los meses del año, en los que se abstenían a comer, beber o cometer pecados. En la actualidad solamente se abstienen de comer carne y sacrificar animales.
    Su libro sagrado suele estar escrito a mano, copiado por los sacerdotes y redactado en lengua mandea que solamente conocen los hombres de la religión. Esta lengua es uno de los dialectos del arameo.
    Sus fiestas tienen muchas cosas comunes con las fiestas de cristianos y musulmanes. En ellas suelen sacrificar corderos para la preparación de la comida familiar, hornear pan y dulces. Los ritos relacionados con el agua son constantes en estas ocasiones, y acostumbran dirigirse al río más cercano antes de la puesta del sol para sumergirse todos, mayores y pequeños, hombres y mujeres en el agua tres veces, como acto de purificación.

    Alfabeto
    Cuenco con indicaciones en mandeico entre 20 y 600 años, se trata de indicaciones sobre el embarazo. El alfabeto mandeo se denomina "abagada" por sus cuatro primeras letras y vendría a significar "abecedario".

    Consta de 24 letras, un número importante dado que cada una de ellas representa una hora del día con determinados propósitos mágicos. Al proceder del antiguo arameo hablado a principios de nuestra era en tiempos de Jesús, en un principio estaba formado por 22 letras; pero los mandeos le añadieron 2 más para hacerlo mágico (una de ellas consistió en repetir la "a", de tal forma que el abagada comienza y finaliza con "a").
    Para los mandeos su alfabeto es mágico y sagrado, por eso escriben sus textos religiosos con gran finura y si se equivocan, no pueden borran la letra. Han de tacharla y escribir a continuación la palabra correcta. Cada una de las letras representa un poder y guarda la magia en sí misma. Una antigua leyenda cuenta que las palabras fueron creadas antes que el universo, antes que todo lo demás, porque sn ellas "nada podía ser dicho". De acuerdo con el "Libro de las 1012 preguntas", de la letra "a" surgió la "b"; de la "b" nació la "c" y así sucesivamente. Al principio las letras colaboraron entre ellas, pero llegó un momento en que se volvieron egoístas pensando que cada una de ellas era más importante que las demás. Esto hizo imposible que los hombres pudieran hablar y, dado que las letras tienen poder, al formar palabras incoherentes éstas perdieron su magia. Sólo cuando las letras se volvieron de nuevo solidarias pudieron volver a crear magia.
    La magia de los cuencos de barro mandeos y de sus amuletos colgados al cuello procede de las palabras que hay escritas en ellos.

    Los cuencos mágicos, también llamados cuencos atrapa-demonios, proceden de la antigua Mesopotamia y existen algunos de los siglos II y III antes de Cristo. Están escritos en su interior (a veces también en el exterior) y parecen pequeños cuencos de sopa. Eran usados para alejar a los demonios de las casas y para pedir la protección de las familias contra ellos.
    Se situaban en las esquinas de las habitaciones o en el umbral de la vivienda. Tras leer su encantamiento, el bol era colocado boca abajo. Su escritura elegante seducía a los demonios y sus poderosos encantamientos les atrapaban en su interior impidiéndoles escapar y hacer daño a los moradores de las viviendas.

    No confundir con los Mazdeos
    Los mazdeos o zoroástricos siguen una religión monoteísta con fuertes rasgos del dualismo: su cosmovisión se centra en la lucha entre las fuerzas del bien y el mal, aunque sujeta al dios supremo,Ahura Mazda.
    El mítico fundador de esta religión es Zoroastro (o Zaratustra), que probablemente vivió en Persia oriental en algún momento del I milenio a.C., aunque es difícil de ubicar históricamente. Hoy sus seguidores se encuentran sobre todo en Irán, pero también en Azerbaiyán, el Cáucaso y en India, donde se les conoce como parsis.

    Mandamientos
    Los mandeos obedecen diecisiete mandamientos:
    • 1. No blasfemar.
    • 2. No asesinar.
    • 3. Abstenerse de todo adulterio.
    • 4. No robar.
    • 5. No mentir.
    • 6. No prestar falso testimonio.
    • 7. Abstenerse de deslealtad y deshonestidad.
    • 8. Abstenerse de toda lujuria.
    • 9. No practicar magia y brujería.
    • 10. No circuncidarse.
    • 11. Abstenerse de bebidas alcohólicas.
    • 12. No practicar la usura.
    • 13. No llorar la muerte.
    • 14. No comer animales muertos, embarazados o atacados por otros animales furiosos y sangre.
    • 15. No divorciarse (salvo en casos excepcionales).
    • 16. No suicidarse ni abortar.
    • 17. No autotorturarse ni practicar abstinencia.
    Un rasgo curioso es que la continencia se considera impiedad y quien no engendra hijos, no tendrá un lugar en el cielo, por lo cual el matrimonio es obligatorio y la poligamia está permitida. En el Mandeísmo las mujeres poseen exactamente el mismo valor social, rango y respeto que el hombre.

    Preceptos sobre el hogar 200-600 A-C


    Mandeísmo y cristianismo

    Se dice en primer lugar que el núcleo del mandeísmo es un mito ligado al antiguo misterio iranio de la redención, mito que aparece con distintas expresiones en los sistemas gnósticos refutados por los Padres, por ejemplo Hipólito e Ireneo, y en diversos vestigios gnósticos, como Psistis Sophia, las Odas de Salomón, los Hechos de Tomás y en la literatura hermética. El mito y el misterio son precristianos y están en el fundamento o base de la doctrina cristiana, especialmente en sus formas joánica y gnóstica. En segundo lugar, se afirma que el ritual y el mito mandeos fueron formulados, de hecho, por Juan el Bautista, y los Mandeos del siglo VIII y siguientes son los sucesores de la secta baptista a la que se alude en Hechos de los Apóstoles, XVIII, 24 – XIX, 7. El Cristianismo surgió de esta secta baptista y sus miembros eran llamados "nazoreos", nombre con el que se designan a sí mismos los mandeos en sus escrituras sagradas.

    Mandeismo e islam
    El Corán establece que la Humanidad se divide en tres grupos, los fieles musulmanes, la gente del libro y los infieles (paganos idólatras), la gente del libro según el Corán son los judíos, cristianos y sabeos a quienes se les debe permitir practicar su religión discretamente. Nunca fue bien establecido quienes eran los sabeos debido a que en Yemen existía un culto pagano politeista que adoraba a los astros y era denominado sabeísmo, culto al que según la tradición pertenecía Abraham antes de volverse monoteísta. No obstante, es dudoso que esta fuera realmente el culto mencionado por el Corán como “Gente del Libro” pues hacía referencia a que era solo las religiones monoteístas. No obstante, la aparición de sabeos de Yemen a Mesopotamia, Iraq, generó una mezcla en la cual los ritos caldeos fueron confundidos con los mandeos. Así, a los mandeos se les relacionó erróneamente con los sabeos.
    Los que les persiguen, que suelen pertenecer a grupos como Al Qaeda o a milicias como el Ejército al-Mahdi, que dicen representar al Islam verdadero, aducen razones que clasifican a los sabeos entre los ateos, porque según ellos, los sabeos adoran a fenómenos naturales, a las estrellas, acusándoles de no ser monoteístas (unitarios), pese a ser considerados así por la mayoría de los musulmanes, incluidos algunos grandes pensadores del Islam.

    La alimentación y el ayuno
    Los requerimientos alimenticios mandeos suelen ser duros por los numerosos ayunos a los que están sometidos sus feligreses. Ante eso, los viernes sin carne de nuestra Cuaresma son bastante más llevaderos.
    Fue uno de los "uhtras" mandeos, un ser luminoso muy parecido a los ángeles cristianos, el que le dio a Adán, el primer hombre, los mandamientos relacionados con la alimentación. De esta forma, poseen alimentos permitidos y alimentos que les está negado ingerir. Entre estos últimos se encuentran todos aquellos pescados que no tengan escamas y las aves que se alimentan de peces o las que son de presa. El pollo, o el pato, sí les están legalmente permitidos y, de hecho, suelen sacrificarlos tras sus bautismos.
    También pueden consumir cordero, aunque ha de ser sacrificado de una manera especial. No pueden comer ni buey, ni cerdo, ni conejo, ni liebre. En cuanto a las frutas, pueden tomar todas aquellas que contienen semillas en su interior, como los dátiles, las naranjas, las ciruelas,…Los mandeos se encuentran, además, con una serie de ayunos a lo largo del año que dividen entre leves y duros. En los ayunos duros no pueden consumir carne, ni pescado, ni huevos y tampoco pueden llevar a cabo rituales religiosos como el bautismo o las ceremonias matrimoniales. Durante el ayuno ligero está permitido beber agua y comer fruta y carne sacrificada según sus costumbres. Sin embargo, no todo son penalidades, también disponen de banquetes importantes que celebran en sus días de fiesta, como el de Año Nuevo, y que cuentan con platos especiales. Uno de ellos es el "haveska", un plato muy nutritivo que contiene arroz, sésamo, dátiles y yogur mezclado con pan.

    Los mandeanos hoy
    Asesinatos, violaciones y conversiones forzadas constituyen el día a día de los mandeos en Irak.
    A lo largo se sus 2000 años de historia, los mandeos no han dispuesto de un gobierno propio ni de territorios que controlar. Su falta de aspiraciones políticas no ha impedido las persecuciones brutales a que han sido, y son, sometidos en sus países de origen (Irán e Irak).
    Antes de su asesinato en agosto del 2003, el prominente líder chíita Ayatolah Al-hakeem decretó que los mandeos no tenían el estatus de "gente del libro" (ciertos creyentes, contemplados en el Corán, que disponen de un libro sagrado y de un profeta) y por lo tanto podían ser perseguidos y masacrados como idólatras y paganos. Carecer de esta consideración en un país musulmán es una condena de muerte segura.
    La situación de pobreza que vivía el país, junto a la guerra con EEUU, que ha empeorado el nivel general de la población, ha provocado que los grupos radicales y el público en general consideren que los paganos que viven entre ellos son los causantes de sus problemas; y han encontrado en los mandeos su "cabeza de turco".
    De tal forma, los mandeos no pueden ir al médico ni acudir a los supermercados, ya que su contacto impurificaría al doctor y le impediría tratar a otros pacientes y los alimentos de los supermercados habría que tirarlos. Tampoco pueden acceder a estudios superiores por cuanto tienen que practicar el islam para ello. La lista de agresiones físicas, asesinatos, violaciones y conversiones forzadas es innumerable. Y continua a fecha de hoy.

     

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