Hablando en plata

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  • Mucho tiempo llevamos escuchando hablar sobre los mercados, que si nos tenemos que ganar su confianza, que si hay que recortar gasto público para que los mercados nos apoyen… Poco a poco la ciudadanía va introduciendo esos mensajes en su cabeza y empieza a aceptarlos sin preguntarse por qué. Como decía un buen amigo, la técnica del desgaste es la más eficiente. Desgastar a las personas repitiendo una y otra vez mentiras que se dan por hecho que son verdad, así se consigue tener en calma a las personas ante una degeneración de sus vidas. Las personas que investigan y que son críticas con lo que les rodea se preguntan sobre el por qué de los hechos. ¿Quiénes y qué se hace en los mercados financieros? Es la pregunta que nos debemos de hacer todos. Para empezar decir que en los mercados financieros vale todo, incluso se pueden realizar acciones que están prohibidas en el resto de mercados. Las guerras en el siglo XXI se hacen desde casa, desde su ordenador puede hundir el país que quiera, sin necesidad de armamento ni de banderas. En este nuevo siglo somos tan modernos que ahora luchamos con armamento financiero, es mas cómodo, no tenemos ni que levantarnos del sofá, y ya saben que como en el sofá de su casa no se está en ningún sitio, y menos en una trinchera en mitad de una batalla. Y digo esto, porque así funciona nuestro mundo hoy día, bueno, nuestra economía, que es la que domina todo el planeta Tierra.
    Digamos que la codicia de unos pocos decide la vida del resto, eso si, siempre desde su sofá y pudiendo conseguir millones de euros con tan solo ejercitar el dedo que quiera de una de sus manos. Esto suele sonar a propaganda y demagogia barata pero si profundizamos, vemos que las personas que actúan en el mercado se rigen por la ganancia y no le interesa directamente la productividad. Es decir, a usted se le exige productividad en su trabajo, y es más, se le puede bajar su sueldo si su productividad bajase. Puedo decirle: Cámbiese al mercado financiero, que allí no se lo tendrán en cuenta. En él sólo hay una norma: La ganancia manda. Es muy sencillo, ¿Qué tengo que hundir un país para ganar más dinero? Pues, la duda ofende, lo hundo. ¿Qué tengo que subir el valor de los cereales para que mi ganancia sea mayor y así dejar a cinco millones de personas bajo el umbral de la pobreza? Pues, claro que si, debo cumplir mi regla de oro financiera: Ganar, Ganar y Ganar.
    Muchos esto no se lo creen, y hacen bien, uno no puede ir creyendo todo lo que escucha pero, por ejemplo, usted conoce como funciona una subasta de pescado en el puerto de La Caleta y eso se lo cree. Pues el mercado financiero es una gran subasta de “papeles” en vez de pescados pero, como todo vale y no existe regulación alguna, usted puede hacer más cosas en el financiero que en el puerto de La Caleta. Imagínese que usted va a comprar pescado para su negocio a la subasta del puerto, su idea es clara: Voy a comprar el pescado lo más barato que pueda. Siga imaginando que antes de entrar en el puerto, queda con los demás pujantes y acordáis que el kilo de boquerones, que vale 5 euros, no vais a pagar ninguno más de 1 euro. ¿Qué pasa? Que vosotros, en vuestros establecimientos, vais a tener más beneficios a costa del dinero que pierden los pescadores. Pues eso es lo que pasa en el mercado financiero, como todo vale pues, por ejemplo, si me va a dar grandes beneficios que tengan que rescatar a España pues, se hace todo lo posible para que España se hunda, es sencillo, vendo y vendo deuda española, incluso sin haber comprado antes deuda de dicho país, y me gano el beneficio obtenido por vender deuda cuando su valor era de 5 ya que mañana su valor será de 2, gracias a que todos nosotros nos hemos puesto a vender deuda española, y algún día lo volvemos a comprar más barato y así ganamos el margen de beneficio.
    Se escucha mucha parafernalia sobre el crédito, es decir, que los bancos no dan crédito porque no pueden, porque, como dirían en este pueblo, “están tiesos”. Que si cuando reestablezcan el crédito saldremos de la crisis y tal. Crédito hay, haberlos haylos como diría un gallego, pero no para comprar una casa ni para montar un negocio, sino para invertir en el mercado financiero. Pruebe a vender deuda de un país, y me dirá usted: Antes de vender, habrá que comprar ¿no? Que va, ¿usted donde se cree que está? En este mercado, puede vender un bono francés sin necesidad de comprarlo antes. Eso de comprar y después vender es de otra época pasada, eso ya no se lleva. Nosotros “metemos” 500 euros en el mercado, y podemos realizar operaciones financieras hasta un valor de 400 veces nuestro dinero, sin necesidad de presentar nómina ni aval. Si se abren y cierran nuestras operaciones en el mismo día no tendremos ni que pagar intereses. En dicho mercado, solamente conviene crear dinero, es decir, ampliar el volumen de operaciones que se hacen en él, para hacer “dinero ficticio” creado de la nada, de simplemente, comprar y vender desde el sofá de su casa. Ellos te dan más dinero para que tu “juegues” en el mercado. De hecho, según sus estudios, ahora es mas arriesgado conceder una hipoteca a una persona que prestarle dinero a un “jugador” en la bolsa que quiere comprar un bono francés, ya que éste último va a aumentar el volumen de negocios en el mercado, lo que conviene a las entidades financieras. Entonces, crédito hay, pero para especular. Si usted se ha escandalizado de leer mis palabras, solo le puedo decir, que todos debemos de presionar, como podamos, para que de una vez por todas, se regule y se controle el mercado financiero, aumenten la productividad y que no beneficie tanto a unos pocos a costa de la ruina de los demás.

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