Islandia: el comienzo de ‘otro’ camino

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  • La primera, de las dos entregas sobre la crisis financiera en Islandia, nos va a mostrar la singularidad de su economía y su particular salida de dicha crisis. En la segunda tratamos de explicar el porqué de dichas medidas y las consecuencias que han tenido para el resto de países del mundo.
    Islandia es una pequeña isla europea con una población aproximada de 320.000 habitantes. A principios del siglo XX venía de ser el país más pobre de Europa. Su especialización era la pesca. En los años ochenta sufre una obsesiva reducción del tamaño del sector público y el país se convirtió en la quintaesencia del modelo liberal, con una política de bajos impuestos, privatizaciones y desregulaciones. Este vuelco al liberalismo funcionó e Islandia alcanzó la renta per cápita más alta del mundo, el paro se estabilizó en el 1% y se invirtió en energía verde, plantas de aluminio y tecnología. Se había convertido en el mejor país del mundo, ya que ocupaba el primer puesto del Índice de Desarrollo Humano. El culmen llegó a principios del nuevo siglo, cuando se privatizó la banca. Los banqueros iniciaron una carrera desaforada por la expansión dentro y fuera del país, ayudados por la falta de regulación y por unos tipos de interés muy atractivos para los austriacos, alemanes y holandeses. Los activos de los bancos llegaron a multiplicar por 12 el Producto Interior Bruto del país.
    Los tres mayores bancos de Islandia colapsaron a finales de 2008 tras años de expansión impulsada por la deuda. Se vieron obligados a pedir prestados 10.000 millones de dólares al Fondo Monetario Internacional y otros prestamistas como los países nórdicos. El fatídico hecho de la quiebra de Lehman Borthers, metieron al país en una profunda crisis que ha provocado fuertes subidas de impuestos y un severo recorte del gasto público. Resulta que en 2008, los islandeses se despertaron y pudieron observar como sus directivos se habían dedicado a aumentar su deuda sin mesura, hasta multiplicarla por 10. El paro se disparó hasta el 10% de la población activa. Los banqueros se habían dedicado a hozar en el fraude, operando en la sombra, y los gobernantes lo habían permitido.
    La diferencia entre Islandia y el resto de los países afectados por la crisis financiera, es lo que nos resulta más interesante. Los islandeses tenían claro que ésta no era su crisis, es decir, que ellos no habían causado esta devastadora crisis financiera y que había que exigir responsabilidades a los causantes. Aunque no fuera del todo cierto, ya que, el ciclo de expansión económica había causado un gran endeudamiento privado para la adquisición de segundas viviendas, coches de lujo y barcos, siempre con el consentimiento de la banca. Los ciudadanos tomaron cartas en el asunto, estaban dispuestos a esforzarse para salir de la crisis pero llamando a las cosas por su nombre. Realizaron referéndums para acordar como se le iba a pagar la deuda a Holanda y Reino Unido, y en abril se decidirá si se paga al 3% en 37 años. Islandia realizó medidas austeras pero sin dejar de realizar avances en el crecimiento de su economía. Se dejaron quebrar a sus tres bancos, tras que éstos construyeran una burbuja económica que infló sus activos artificialmente. La imposibilidad de rescatar a sus bancos les llevó a tomar la determinación de no pagar sus deudas y enjuiciar a los responsables de esa situación. Y pensaron que la economía debe ser más natural y transparente para que aporte bienestar real a las personas. El FMI manifestó que la economía islandesa está en el buen camino y se espera un crecimiento del 2,4% para el año en el que nos encontramos, mientras que la eurozona crecerá en un 0,2%. Las agencias de riesgos ya han sacado a Islandia del bono basura otorgándole la calificación BBB-. Esto hace que regrese a los mercados internacionales de financiación, donde han vuelto a vender bonos a precios razonables. Islandia ha salido de la crisis conjugando una serie de medidas. Hay que tener cuidado con las comparaciones, ya que Islandia no tenía otra opción, debido al tamaño de sus bancos, que hacía imposible rescatarlos. Así que se tomaron sus depósitos para levantar una nueva banca. Se devaluó la moneda para hacer más competitivas sus industrias y exportaciones, unido al turismo y la pesca. Ellos han salido de la crisis mirando al exterior, es decir, aumentando sus exportaciones y para llevarlo a cabo, hicieron más atractivos sus productos. Esto hace que un país experimente crecimiento económico junto a factores como el turismo o la pesca. Ahora se piensa que Islandia está más lejos de la UE ya que se ve como factor clave la conservación de su moneda nacional. Aún tendrán que soportar durante años los costes de una crisis precipitada por unos cuantos, pero nos han dado muchas lecciones que ya trataremos.

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