“El Parque Natural de Sierra Tejeda y Almijara es un tesoro que, para muchos, está aún por descubrir”

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  • Tras toda una vida de vinculación emocional a a las sierras que circundan la Axarquía y después de tres décadas de arduo trabajo fotografiando todos los rincones de este espacio natural, Sebastián García Acosta (Frigiliana, 1959) ha publicado Tejeda, Almijara y Allhama (Parque Natural), el libro que supone la culminación del sueño de su vida. La obra, imprescindible para cualquier amante de la naturaleza, recorre, a través de magníficas instantáneas, los secretos mejor guardados de un paraje aún desconocido para muchos de los que habitamos en su entorno.

    ¿Cómo surge la idea de publicar un libro de fotografías sobre el Parque Natural?
    En primer lugar porque estoy muy ligado a él. Nací en Frigiliana, junto a Sierra Almijara, y desde niño iba con mis padres al río Higuerón en la noche de San Juan. Siempre he estado viendo la naturaleza, observando la fauna y la flora de este paraje. A principios de los años 80 empecé a salir con la cámara y a hacer las primeras fotos, tanto del paisaje como, sobre todo, de la cabra montesa, que ha sido y es mi animal preferido. A raíz de llevar varios años con la fotografía, decidí introducir también la flora, que empecé a fotografiar hace unos diez años. Comencé con la orquídea silvestre y seguí con el resto de la flora autóctona, en la que Tejeda-Almijara es muy rico. Poco a poco me metí también con otro tipo de animales además de la cabra montesa, como las rapaces nocturnas y diurnas, reptiles, insectos, anfibios, mamíferos… Tras 30 años de trabajo, vi que iba teniendo material y decidí hacer un libro con él.

  • ¿Qué ha supuesto para usted la publicación de esta obra?
    Para mí la salida a la luz de este libro es la materialización de un sueño. Es como si hubiera cumplido con la sierra y hubiera saldado la deuda que tenía con ella tras tantos años yendo a fotografiarla y a disfrutar de todos los regalos que la sierra le hace a uno, como sus amaneceres, sus atardeceres, las flores, los animales…

    ¿Qué puede hallar el lector que se acerque a su obra?
    El libro incluye 374 fotografías acompañadas de textos y distribuidas en cinco capítulos, dos de los cuales están dedicados a las distintas zonas del Parque Natural. Así, se hace un recorrido fotográfico por Sierra Tejeda, por su paisaje, flora y fauna, tanto de su cara norte como de la cara sur. Asimismo, hay un capítulo referido a Sierra Almijara, una zona a la que se dedican más páginas, al tratarse de un territorio más extenso. Por supuesto, en este recorrido también se reflejan tanto la cara norte como la sur, con sus cascadas, ríos, barrancos, tajos y cerros. Otro de los capítulos está dedicado a la cabra montesa. Se trata de un capítulo extenso, donde se aborda desde el hábitat de este animal hasta la época de celo, las peleas, la cabra con los chotos o la presencia de esta especie en el precioso paraje de los acantilados de Maro y Cerro Gordo. A continuación empieza un capítulo dedicado a la orquídea silvestre, una flor muy desconocida para el público de la que he conseguido encontrar hasta 42 especies. Por último, el libro dedica un capítulo a la influencia de la mano del hombre en el Parque Natural, en el que se habla de la Cueva de Nerja, del pastoreo en la sierra, de las cortijadas antiguas, de los 15 pueblos que conforman este paraje, del horno de carbón y de todo lo que ha sido la sierra antiguamente.

    ¿Qué hace tan especial a esta zona limítrofe entre las provincias de Málaga y Granada?
    He tenido la suerte de nacer en Frigiliana, en la ladera del Parque Natural y todas mis salidas han sido a Sierra Tejeda-Almijara. Desde pequeño se le toma cariño al terreno donde uno ha nacido y, como he dicho, comencé con la cabra montesa, que es mi delirio. Lo especial de este parque es, quizá, que estando tan cerca del mar tenga altitudes como la Cuesta del Cielo, a 6 kilómetros de la costa, con 1.500 metros; o la cumbre de la Maroma, a tan sólo 14 o 15 kilómetros, con más de 2.000 metros. Se trata de una sierra muy desconocida, muy bonita, muy abrupta, muy quebrada y que está por descubrir para mucha gente todavía. Creo que con este libro contribuyo un poco a que se conozca un poco mejor el Parque Natural. Hay zonas que merecen la pena de verdad, y quizá no haga falta ir tan lejos para disfrutar de la naturaleza, pues aquí tenemos un tesoro que, como digo, para muchos está aún por descubrir.

    Además de usted, como autor de las fotografías, en el libro han colaborado otras personas.
    Así es, y es justo agradecer el trabajo de Antonio Fajardo, que ha hecho el diseño y ha colaborado en los textos; Jesús Cuartero, que ha redactado la introducción y también ha colaborado en los textos; José Antonio Díaz, que ha hecho el prólogo e igualmente ha colaborado en los textos; y José Manuel Cabezas, que se ha encargado de la traducción al inglés.

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