Por un Carnaval ‘maravilloso’

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  • Se inhala Carnaval en cada uno de ellos, y eso que aún quedan dos semanas para la explosión de color de la fiesta más loca de nuestro calendario. Pero ellos son expertos en la materia y no quieren que se escape ningún detalle. Ríen hasta la extenuación, se interrumpen unos a otros, eso sí, con mucho respeto y cariño, saltan y bailan, sea al unísono o con atropello… pero cuando toca salir a escena, se fragua el silencio, todos preparados, y hacen acto de presencia sus letrillas, ácidas, pero contenidas, divertidas y con mensaje… fabrican maravillas. El 4 de marzo podremos conocer de primera mano sus nuevas composiciones en el Certamen de Carnaval de Vélez-Málaga, en el teatro del Carmen.

    Esta comparsa recoge el testigo de aquellas que entonaron ilusión carnavalesca en Torre del Mar hace ya unos años. Por aquel 29 de enero de 2010 les vio nacer su población, aunque son grupo de acogida de veleños (¿Quién dice que la división es buena?), torroxeños… ¡y hasta una argentina! Desde luego, constituyen una mezcla variopinta y singular con mucho arte que regalar. Eso pudimos juzgar en la noche del miércoles, cuando asistimos a uno de sus ensayos en la Tenencia de Alcaldía de Torre del Mar, espacio que ha cedido el teniente de alcalde, Manuel Rincón, para sus ensayos, por lo que ellos, por unanimidad, se muestran “muy agradecidos”.

  • Cantan y disfrutan a raudales, pero no es el camarote de los hermanos Marx, precisamente, la mejor música es la de orden y concierto. Estas pautas las ponen sus directores, Mari Carmen Guerra y Miguel Ángel Ruiz ‘Landro’, ambos torreños. La primera se trajo a sus compañeras de las populares ‘Prisioneras’ y el segundo puso la sintonía. “Cada uno, su granito de arena”, explica Mari Carmen, componente dicharachera que asegura que “nos gustaba mucho los Carnavales, así que el año pasado decidimos crear la comparsa”, que, recuerda, “no hay una en la Axarquía desde los ochenta”. El objetivo, enarboló, es “reflotar el Carnaval de Torre del Mar”. Miguel Ángel la escucha con atención, mientras rasga la guitarra, seguramente con alguna melodía en mente. “Llevamos un pasodoble describiendo el sentimiento hacia el pueblo”, interviene, aunque es tajante: “De política nada, no nos metemos, creemos que hay cosas más importantes”. También irrumpen con fuerza en sus letrillas valores como el amor, la amistad o, incluso, esas ‘santas’ que nos aguantan, las madres.

    Solo dos años a sus espaldas, pero están más que fogueados en múltiples experiencias. Son 14 almas con ganas de ‘liarla’ en el Carnaval, y algunos debutan, como Fabián Postigo, que lleva la caja y “quiero aprender, es la primera vez que me subo en un escenario, quizá en concursos más grandes igual me ponga más nervioso”. Su padre estuvo en una de las últimas comparsas existentes en Torre del Mar, allá por el 1989, ‘Los pescadores del terreno’. No puede faltar en grupo carnavalero que se precie la voz de la experiencia, que, en este caso, recae en Herme Peláez, que disfruta con “nuestros pasodobles, popurrís y cuplés”, con temáticas “de actualidad y sobre el pueblo”. Otra ‘novata’ es Vanesa Barrientos, que no falta a una, ni siquiera a los ensayos, “los lunes y los miércoles desde las 20,30 horas en la Tenencia de Alcaldía”.

    La octavilla

    ¿Saben que es una octavilla? Se trata de la voz más alta de la comparsa, la que culmina un grupo en el que juegan con varias intensidades. En este caso es Juan Antonio Lucena, veleño con mucha sorna que “no disfruto nada, me deprimo”, ironiza. “Llevo desde los 12 años metido en esto”. Ana Aragón lo vive especialmente, y, tras murga y coro, “estar en una comparsa era el sueño de mi vida”. Cumplido está. José Daniel Pérez Platero, ‘guitarra’ de corazón y único torroxeño, dice que “le raptaron para participar”. A él se suman Lola Ruiz, “la tesorera antipolítica en la comparsa”, Cristina García, Noelia Jiménez, Marcia Vallejo, Rocío Ortega, Beatriz Muñoz y Jorge Quintero (maquillaje) y Cristina Gallardo (luces). Como decimos, se respira fiesta, ganas de darse al público. Por mucho que cuesten disfraces, instrumentos o desplazamientos, que es mucho, van de cuplé en cuplé homenajeando a las agrupaciones de Carnaval de antaño, la fábrica del Carnaval que hizo auténticas maravillas dignas de museo.

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