Acusan al CEIP Villar Palasí de Vélez de no admitir a una niña con síndrome de Down

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  • “Intentarán hablar con la Delegación para ver qué se puede hacer”. Es la última noticia de un padecer crónico, el de Remedios Boza, vecina de Velez-Málaga que briega desde hace meses con instituciones educativas del municipio y la propia Delegación Provincial para que admitan la escolarización de su hija Icíar -de 5 años-, menor con síndrome de Down que actualmente cursa estudios en el CEIP Andalucía, en el colegio José Luis Villar Palasí.
    Hace unos años esta familia tuvo que trasladarse a un apartamento en la plaza de las Indias, debido a dificultades económicas, tal y como manifestó la madre a Diario La Axarquía. El curso pasado, la niña pudo desplazarse al centro escolar Andalucía con su hermano mayor, que actualmente se ha incorporado al instituto, según su testimonio. El padre se encuentra trabajando en labores de jardinería y esa dedicación profesional le imposibilita para hacerse cargo. Remedios Boza, madre de Icíar, padece fibromialgia, dolencia que afecta a los músculos y articulaciones y de la que sufre recaídas sin previo aviso. “En un informe facultativo el médico confirma su inestabilidad y los problemas que sufre”, sostuvo Francis Mejías, trabajadora social del Centro de Salud de Vélez Norte, que conoce el caso de Remedios Boza, y presente en esta entrevista.
    “Me quedo totalmente bloqueada, no puedo casi ni moverme”. Ante estas circunstancias, desplazar a la menor a su actual colegio se antoja una odisea. “El año pasado ya estábamos en esta situación”, relata Remedios, ya que “mi hija estaba en el colegio Andalucía y faltó meses a clase, porque yo había días que ni siquiera podía levantarme de la cama”. A raíz de esto, tomó la determinación de solicitar la entrada en el CEIP José Luis Villar Palasí, pidiendo en segunda opción el CEIP Augusto Santiago Bellido. “Hice los trámites oportunos y cuál fue mi sorpresa cuando en septiembre me dijeron que mi hija no estaba admitida”, expresó Remedios con indignación, y perceptible nerviosismo.
    La madre lamentó que “todo funciona con un sistema de puntuación, entonces, por cercanía o discapacidad se otorgan puntos, de forma que esto facilitaba la entrada de mi hija”. Sus constantes contactos y reuniones con la directora del centro e integrantes de la Junta Directiva han resultado, según la madre, infructuosos, de hecho, nada más conocer la noticia, se dirigió a la Delegación Provincial de Educación. “Envié dos escritos y me han dicho que las clases están abarrotadas, que han alcanzado los 25 alumnos y que no puede entrar”, cuando, según certificó con madres del colegio, “han entrado en infantil de 5 años 4 alumnos nuevos”, y, puntualizó, “la directora me mintió desde el principio, me dijo que las aulas tenían los mismos alumnos”; incluso, agregó que “se quitó el problema de encima diciéndome que ellos no disponían ni de logopeda ni de recursos suficientes para hacerse cargo de mi niña”, a la que describió como “bastante autónoma”(palabras textuales). Incluso, personalizó la negativa en la directora.
    Durante semanas las demandas de esta vecina veleña cayeron en saco roto, asegura ella misma. El colegio, siempre según versión de la madre de la menor, “se desentiende del asunto”, y el CEIP Augusto Santiago Bellido, segunda opción, no dispone de plazas, mientras que Remedios dice estar “muy deprimida, sin ganas de nada”.
    El último recurso ha sido ponerse en contacto con la asociación de síndrome de Down de Málaga, de la que aún no hay noticias concluyentes, según Remedios Boza. Los padres de Icíar aseguran que es “una discriminación”.

    “Me duele que se me acuse de no querer que entre la niña, eso no depende de mí”
    “No soy yo quien decide, lo hace en mayo la Comisión de Escolarización, me duelen estas acusaciones porque he cogido clases con niños de Pedagogía Terapéutica (PT) sin problema, y este centro siempre ha tenido máxima sensibilidad”, aseguró la directora del CEIP Villar Palasí, Soledad Pino, a este periódico. Asimismo, la directora explicó que había intentado explicárselo a la madre de la menor en numerosas ocasiones sin éxito alguno. Según Pino, en mayo cuando se evaluaron las preinscripciones se le dijo a Boza que no había plazas. “La preferencia por discapacidad intelectual es en 3 años, no en 5”, matizó la Dirección. “Si las plazas en 3 años están cubiertas, entonces se valora en otros cursos”. Además, apuntó que “en el Reñidero si había plazas en mayo, y no quiso”.
    La directora relató que “en 5 años ya teníamos a un repetidor de Educación Especial y 3 niños más de PT con refuerzo educativo, por lo que “no había disponibilidad de plazas”, incluso, añadió a este medio que “la niña tiene que ir al aula de PT y estamos sobrepasados”, lo que redundaría, según Pino, en “una atención inadecuada para ella y el resto de alumnos”. “De hecho, hay niños que no pueden atender los maestros de Educación Especial”. Pino afirma que “la normativa estipula un niño de PT por aula, y nosotros en algunas tenemos ya dos”. En cuanto a la posibilidad de entrar por la vía ordinaria, expresó que “se tiene más en cuenta (mayor valoración) el que haya un hermano en el centro”, caso que “se ha dado este año con un niño cuyo hermano mayor entró por derecho, ya que había plazas, en Primaria”. Pino insistió en que la escolarización de los alumnos no dependía de ella.

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