Trabajar en tiempos de alarma

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metro de Granada.
Personal de limpieza actuando en uno de los vagones del metro de Granada.
  • Tíscar María Lara, trabajadora de Metro de Granada, es arquitecta y en sus empleos anteriores no había experimentado ese sentido de la responsabilidad pública. Actualmente es técnica de Operaciones del Metropolitano de Granada y ha sido su trabajo en el transporte público el que la ha hecho consciente de su compromiso: «La gente necesita el metro para llegar a sus trabajos, para hacer la compra, ir a los hospitales» y requiere que el servicio sea de calidad, «que se respeten los horarios, los intervalos de tiempo entre trenes, la espera en estaciones».

    Desde el balcón de la casa de Tíscar María Lara se ve pasar el metro. Cuando ella y su familia salen a las 20 horas a aplaudir a los responsables sanitarios, también lo hace por sus compañeros: «Los enfermeros, los médicos, los transportistas, los trabajadores de supermercados… y también nosotros, los que trabajamos en un transporte público de calidad como es el metro de Granada».

    Los profesionales que trabajan en estos días de estado de alarma en los servicios esenciales están hechos de otro material. No solo los sanitarios, que se encuentran en primera fila de la lucha contra el virus maldito, también aquellos que con sus trabajos garantizan el funcionamiento de los servicios básicos como el transporte público.

  • Máximo en estos días de cuarentena por el Covid-19, en los que el metro, que gestiona la Agencia de Obra Pública de la Junta de Andalucía, mantiene su servicio diario, adaptado a las actuales circunstancias, es decir, con una frecuencia de paso reducida, que se adecua al menor número de usuarios. Una afluencia muy inferior (un 90 por ciento menos de viajeros) derivada del cumplimiento ejemplar por parte de los ciudadanos de permanecer confinados en sus hogares y solo hacer uso de los transportes públicos para la movilidad obligada o indispensable.

    El personal de Operaciones de metro de Granada recibe, cuando llega a su puesto de trabajo, su equipo de protección individual (EPI) consistente en guantes y mascarillas, que se distribuyen sin limitación pero con mucho control desde la organización. El personal de línea, conductores y puesto de control central se siente más seguro gracias a las medidas adoptadas. Los trenes se desinfectan en las cabeceras de líneas, Albolote y Armilla. Y los viajeros están respetando las normas de uso, como la prohibición de ocupar los primeros puestos cercanos a la cabina del conductor, para mantener una distancia de seguridad.

    Precisamente, como técnico de Operaciones, Tíscar María tiene que atender a los usuarios, entre sus muchas facetas profesionales, ya que esta categoría del personal del metro se ocupa de inspeccionar (revisar que el usuario ha validado correctamente el título de viaje); supervisar a los conductores; efectuar un mantenimiento de primer nivel (por ejemplo, reponer en las máquinas de autoventa los billetes o tickets de transporte) e incluso, están habilitados para conducir los trenes o para ser operador del Puesto de Control Central. Es decir, Tíscar efectúa el desempeño más polivalente dentro de la plantilla del metropolitano.

    La reducción de servicio por el menor intervalo de paso de los trenes ha contribuido a aliviar algo la tensión propia de toda organización de trabajo en las actuales circunstancias. Tíscar María Lara explica otra medida positiva: «En nuestros turnos de guardia o de reserva podemos permanecer confinados en casa, esperando a que nos llamen por alguna incidencia». Porque además hay que conciliar y todos los trabajadores que salen a la calle en estos días en estado de alarma dejan a sus familiares en el hogar, respetando las medidas dictadas por el Gobierno de España de no salir de casa, excepto para lo más estrictamente necesario.

    Lara se organiza con su marido, que está teletrabajando, y su hijo de ocho años. Está pendiente de sus deberes escolares e intenta mantener la rutina de las tareas domésticas. Sin embargo, de la compra se encarga su marido. «Los días que estoy en casa no salgo para nada, me cuido especialmente. No quiero exponerme, porque sé que cuidarme a mí misma es cuidar también a mis compañeros de trabajo. Me protejo a mí para protegerles a ellos», dice a sabiendas de que está en una situación compleja, teniendo que salir de casa para ir a trabajar.

    Hay otros trabajadores indispensables para que el servicio de transportes del metro funcione en estos tiempos de alerta y confinamiento. Los equipos de desinfección, contratados a modo de emergencias para este periodo. El personal de mantenimiento en los talleres y cocheras. El personal de seguridad del metro, que trabaja codo con codo con el servicio de Operaciones y se mantiene en sus puestos de trabajo. También el servicio de limpieza, que desinfecta los puestos, tan importante para el cambio de turnos. Todos unidos y concienciados de que ahora toca dar lo mejor de uno mismo.

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