Un ‘campanazo’ en el descuento dejó al Vélez sin premio en Carboneras

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  • De detalles iba la cosa en la mañana de ayer en el Municipal Blas Belmonte de Carboneras y fue precisamente eso, un detalle, el que decidió mandar a los pupilos de Pedro Álvarez hasta la capital de la Axarquía sin nada en los bolsillos.
    Mañana soleada, pero de intenso viento, la que servía para recibir a la muy madrugadora expedición veleña que desde las seis y poco de la mañana ya estaba en la carretera. Fue la primera carta jugada por los locales, quienes adelantaron el encuentro a las 11:30 precisamente por las media hora menos de sueño que habitualmente propone el Vélez en su feudo. El segundo golpe recibido venía a modo de autoflagelación, puesto que se caía de la convocatoria una pieza clave hasta entonces, Francis Flores, que dejaba el centro del campo con el rumbo algo perdido. A pesar de ello, quién quiere mediocentros cuando el campo es tan pequeño, y como muestra el botón ante El Palo. Pero Carboneras no es La Cala del Moral y cada partido es un mundo. Se echó en falta a Flores y esa suerte que parece quedó en la Axarquía. Con ello, fue el Vélez quien intentó golpear primero gracias a que Ruiz, cuando el partido casi ni comenzaba, se hacía cargo de un balón que terminó metiendo el miedo en el cuerpo a los locales. Sólo eso. Y es que a los cinco minutos era Abraham quien hacía lo propio en el otro área, estrellando un balón en el poste de Imanol que hacía temer lo peor. Así, y como si de un ‘toma y daca’ se tratase, el turno llegaba para el Vélez, que volvía a desaprovechar, y esta sí que fue imperdonable, una buena internada de Lorenzo Zúñiga a la que no llegó David Pino. Corría el minuto ‘20 y parecía verse a un Vélez enchufado que volvería a tenerla, siete minutos después, en las botas de Ruiz. De ahí al primer tanto del Carboneras, que fue transformado de la única forma que le marcan al Vélez. Balón alto, defensa que duda y Garrido fusila sin piedad a Imanol.

    Reacción veleña
    Poco o nada tardó el Vélez en echarse el partido a la espalda. Comenzaba a rodar la bola, a rachas, y sólo hubo que esperar nueve minutos a que el genio frotara la lámpara. David Pino esta vez no defraudaría a su mentor Ruiz, quien se la puso para que después de un control sensacional la cruzara como sólo él sabe hacer. Un empate que explicaba esa línea ascendente de la que venía elequipo de Álvarez y que parecía bastar para el esperado recital de la segunda mitad, pensando ya que los puntos irían a cobijo en el bus blanco.

  • Segundo acto
    Nada más lejos de la realidad, el conjunto veleño volvió a salir sin ideas, pensándose mucho lo de arriesgar y guardando sus cartas cada minuto de la segunda parte. Los locales, que comenzaron siendo veinte, acabaron con más de un centenar de voces reclamando, por decir algo, todo lo reclamable. Sólo un minuto hubo que esperar para presenciar la primera jugada de peligro, que era atajada por Imanol. Manopla que interceptó el primer intento de ponerse por delante en el marcador de un Carboneras que se lo creía más que el Vélez. Y no conforme con eso, una nueva jugada posterior contaría con similar desenlace: Imanol. En la siguiente, el público reclamaría penalti por carga a un jugador local que saltaba. Jugada calcada a la que minutos después supondría la pena máxima en contra de los axárquicos.

    El penalti
    Se esperaba lo peor y esto llegó. Imanol se convertía, tras parar el disparo desde los once metros, en el héroe de un Vélez al que se le auguraba un mal resultado por tener precisamente en su portero a la figura del partido. El fútbol suele ser así de caprichoso, a veces. Antes, David Pino gozaría de la mejor jugada del partido para adelantar a los suyos, pero esta vez no contentó a su pasador Ruiz. Fue precisamente este último quien con el equipo ya en la espalda conseguía helar Carboneras con un balón que quería puerta y que se estrellaba en el poste. Era la última antes del ‘campanazo’ final.

    Cierre inesperado
    Se acababa de cumplir el ‘45 y entre el viento y el poste pusieron el balón perfecto a Campana para que se luciera marcando el que probablemente sea el gol de su vida ante un Vélez que se quedó con los puesto y lo que es peor, un largo viaje de regreso con las manos vacías y un sancionado de importancia, José Mari, quien no estará en el próximo encuentro por ver una tarjeta roja, muy estricta, que ya no iba a cambiar el sino del partido.

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