Villa y Casillas llevan a España a hacer historia

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  • De golpe y porrazo, mandamos al contenedor el "gol" de Cardeñosa, el "gol" de Míchel, el "gol" de Salinas, los "goles" de Helguera y Morientes. Sí, todos esos goles no subieron nunca al marcador de la historia de España en los Mundiales. Pero el de David Villa sí, ese nos hace conocer algo nuevo: España en semifinales. No lo recuerdan ni los más viejos del lugar…porque nunca se produjo.
    Lo del Mundial del 50 fue cosa de liguilla, ya saben. En fin, la selección, sin realizar ni un solo partido decente, pero echando mano de la suerte, del oficio y de la casta, está entre las cuatro mejores del mundo, y seguimos para bingo, que diría el inefable Carlos Medina. Paraguay fue una versión corregida y mejorada de la selección chilena. Presión arriba, marcajes salvajes a Xavi e Iniesta, y mucho peligro a la contra.
    El arbitraje fue, a la postre, decisivo. El guatemalteco no dio ni una. A saber: anuló un gol legal a Valdez en el 40′. Anuló el gol de Xabi Alonso, por un quítame allá esos centímetros, se comió la tarjeta roja en ese penalti, no pitó el más claro de la noche, el de Villar a Cesc, que era roja para el portero guaraní. Un desastre. A la altura de la FILFA (no es una errata) y su balón de Nivea, el maravilloso Jabulani. En lo futbolístico, una vez más, se demostró la importancia de tener un gran portero y un gran delantero centro. Y España los tiene. Hasta el viernes por la tarde, pensé que Julio César había arrebatado el trono de mejor meta del mundo a Casillas, pero el sábado, volvió el Ángel de la Guarda de la selección española, porque si Casillas no para el penalti, no lo quiero ni pensar.
    Y la para del 89′ ¡uf! menudo susto. Y lo del Guaje, ríanse ustedes de Messi, Cristiano y Rooney, él sí que es el mejor delantero, por los menos, del Mundial. Y eso que los postes no querían que entrara la pelotita. Pero, como diría Juan José Castillo, entró, entró. Y estamos en una nube. Vélez está en una nube. Y la Axarquía. Y toda España. Que vengan los alemanes, que les vamos a agradecer en forma de goles el favor de mandar al impresentable de Maradona a su casa. En San Fermín, España estará en su primera final de un Mundial. ¿Saben por qué? Porque aún no hemos jugado al fútbol como sabemos. Lo hemos dejado para semifinales y final. ¡Qué gozada!

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