La Axarquía se vuelca con la Selección Española

  • Un minuto. Sólo sesenta segundos bastaron para que España se paralizara. Primero ante Íker Casillas. Después, todos empujando a Xabi Alonso quien ante tanta presión terminó mandando la pelota a las manos del portero guaraní. Un minuto en el que pasamos de la decepción a la euforia. Más euforia y vuelta a la decepción. Parecía infranqueable ese muro de cuartos en el que nos la hemos pegado una y otra vez. Una y otra vez. Las más recientes USA’94 y Korea y Japón 2002. La semifinal se veía lejos. Tanto o más que la recuperación de Torres. Pero el color volvió a nuestras pantallas, a nuestro Mundial. Se acabo eso de recordar el cuarto puesto en una Copa del Mundo -nuestro mayor logro- en blanco y negro. Se acabó lo de sentirnos inferiores, lo del qué pudo haber sido y el otra vez como siempre. De nuevo Iniesta, pidiendo disculpas en cada regate y por cada jugador contrario que deja sentado, abrió la mente de España; sin mirar la dio a Pedro, quien se topó con el poste. Otra vez. Pero Villa, que está siempre, se echó el país a la espalda y entonó el ‘va por ustedes’. ¡Torero! Gol. Uno a cero y de nuevo a sufrir. Otros sesenta segundos en los que Íker recobró la templanza, golpeo sobre la mesa y amansó al Jabulani. A sus pies. Ese pie que nos hizo evitar la prórroga, que hizo llorar a más de uno y que vale una semifinal. Ahora sí. Ahí estamos. Nunca antes habíamos llegado tan lejos y habíamos estado tan cerca. Eso lo sabe la gente. Lo supo España. Había que celebrarlo. Antes del pitido final, ya sonaba el claxon. España se echó a la calle. La Axarquía era un clamor y la marea era ya imparable. Pasamos de una humilde bandera en el balcón a un baño de multitudes. A besar la rojigualda sin temor. Lo que nos dio el fútbol que no lo quite el hombre. Por cierto, la Comarca ya tiene su punto de celebración, su eje; su Canaletas, su Cibeles, su Neptuno. Glorieta mundialista que sirvió para celebrar el logro conseguido por el baloncesto. Berni Rodríguez da nombre al ‘sitio’ de moda. Ya son dos y medio los baños que allí se han dado este año los aficionados al fútbol. Quedan otros dos. Miércoles y domingo. Hemos quedado para celebrarlo, para hacer historia. Que así sea.

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