El Vélez cae ante el Malagueño y empieza a preocupar (0-3)

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  • El Vélez Club de Fútbol no lo pudo pasar peor en la tarde que decidía parte del futuro en la competición. Y no era un partido más, como decía Cazorla. Entre otras cosas porque en el Vivar Téllez se vio la mejor entrada de lo que va de campeonato. A pesar de ello, no estaba la cosa para satisfacer a los más de quinientos asistentes y la mala fortuna se cebó con los locales.
    velez cfPrimero fue Emilio Guerra, que no jugó por una mala norma, de las que hacen tanto daño al fútbol como el propio Guerra hizo a su equipo, tras la ‘niñería’ de hace una semana con los alevines. Después fue Vergara, que no pudo jugar por lesión, dejando huérfanos a los suyos sobre el sintético veleño. Y a tanta desgracia sólo faltaba la puntilla, que la puso David Moreno con su lesión a los veinte minutos de juego, dejando al Vélez muy tocado a pesar de que su sustituto, ‘Pulga’, no lo hiciera mal en su cometido.
    Pero el partido lo decidieron las individualidades, los jugadores de la magia, los que marcan la diferencia. Y el Málaga tuvo a Ontiveros, y el Vélez perdió sus mejores armas. Por eso, a los puntos y sobre el papel, los de Ruano salieron con ventaja. A pesar de ello, vimos a un Vélez mejor, dentro de sus limitaciones, que su rival. Poco manejo del balón, mucho pelotazo y los metas inéditos de inicio, daban al encuentro un tono pausado en el que se quiso amarrar de inicio lo que aún no se tenía en la mano.
    Con todo, pudo adelantarse el Vélez en el ecuador de la primera mitad. La tuvieron varios arriba, a pesar del corte de conexión continuo del mediocampo con la delantera. Y es que el Vélez sin Vergara es otro. Las ausencias se notaron en demasía arriba, puesto que el gol no estuvo presente y sí las ocasiones; entre ellas un poste, que dejó helados a los malaguistas y casi les hizo pedir el descanso antes de tiempo. Fue entonces cuando apareció el mejor de cuantos se contaban sobre el césped. Hablamos de Ontiveros, que huele a Primera División, que aprovechó una falta desde la izquierda para hacerle el ‘lío’ a Esteban. El meta veleño, poco acertado en la colocación y afectado por el sol que caía en el horizonte, no pudo despejar el balón que suponía el uno a cero, en el ’44, psicológico y muy frío para un Vélez que ya tenía la mente puesta en la caseta.
    Tras el descanso, salió el Vélez a buscar el empate de manera descarada. Atrás quedó el tanteo, dando lugar a una eterna búsqueda de portería que nunca llegó. Pocos acercamientos y una zaga, la malaguista, totalmente intratable. Ruano, que intenta llegar su primer aprobado desde el banquillo, creyó en la contra y desechó el manejo de un balón que nunca tuvo. Arrba le ayudaba Ontiveros, que buscó sin suerte el segundo. Sería Torrás, en el ’69, quien hacía insalvable la distancia entre ambos contendientes con el cero a dos.
    Poco o nada cambió con los cambios el Vélez. Abusando de los balones altos y en la búsqueda infinita de Assandri como hombre de referencia arriba, el equipo de Cazorla vio imposible la empresa del gol, acercándose lo mínimo a la portería de Casado. El Malagueño, que iba a lo suyo, volvió a coger en el error al Vélez para terminar haciendo el cero a tres. Fue Mula, en el ’77, quien cerraba la cuenta para los suyos y además se metía en el bolsillo el golaverage de una eliminatoria que fue bonita mientras duró.
    El Vélez sólo ganó en amonestaciones. Hasta cinco amarillas sumó para preocupar a su técnico de cara al choque del próximo fin de semana en Mancha Real. «Tenemos que levantarnos, el Vélez es uno de los grandes», afirmaba Lucas Cazorla al término del partido. Dio la cara el técnico del Vélez y mostró la peor de las suyas Manel Ruano, quien en un ataque de no sabemos qué, se levantó y dejó plantados a los medios que acudieron a cubrir la información del partido.

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