¡Quien le iba a decir a nuestra amiga Matamoros, que ya saben ustedes que no mata a nadie y menos a un moro, que su balance de gestión y su palabra Jarana nos iba a dar a nosotros tanto juego. Hoy tenemos otra Jarana y esta es una jarana de verdad, como las que organiza Matamoros con los mayores. Un fiestorro vamos, que es lo que decimos los de aquí. Los funcionarios, tras dos meses de espera, han podido celebrar Santa Rita. El retraso estaba motivado por la agenda tan apretadísima que tiene el alcalde y que hacía casi imposible buscar una fecha libre. Por fin el pasado viernes se pudo celebrar Santa Rita. La cosa ya no es ni lo que era ni nada que se le pueda parecer. De aquellas fiestas a la que acudía todo el funcionariado, que daban premios, regalos, había partidos de fútbol...se ha pasado a un acto en el que la asistencia ha sido mínima y eso que un par de días ante, desde el Gabinete del alcalde y desde diversos concejales y Jefaturas de Servicios se apretaba a los funcionarios para que estos acudieran. Pero ni por esas. Eso sí, los cargos de confianza acudieron todos y lo que era una fiesta de funcionarios se convirtió en una fiesta de cargos de confianza y algún que otro funcionario. Y es que el ambiente entre el funcionariado está que arde. Estas cosas son inexplicables que los políticos no las conozcan. No hubo gente ni para jugar un partido de fútbol-sala, el alcalde, ya saben ustedes, presto a todo, organizó un partido de pádel contra Carlos García, el gerente de Urbanismo. Al final ni sabemos quién ganó, aunque nos lo imaginamos, ni tampoco sabemos si se llevarían algún trofeo de Joyermoba. Seguro que sí.