
Ls banderas y megáfonos han sidoel material elegido por todos los que se han echado a la calle
Llegó el gran día para España. La antesala, viernes y sábado, era el presagio de un partido que colmó la ilusión de la afición española, no La Roja, que invadió europa para vivir uno de los momentos históricos de nuestro fútbol.
Pero el pitido inicial los dejó helados. La Selección salió a ver lo que pasaba, a probar a los teutones y a tantear a unos alemanes que sorprendieron. Sobre todo por su salida, en tromba, que pilló a los españoles a contrapié. No esperaban la salida alemana, en tromba, que fue rápido a por el primer tanto. Pasaban los minutos y los de Aragonés no podían hacerse con el control hasta que llegó la primera ocasión, ese primer ‘¡uy!’ que presagiaba el resto. Después llegó el balón al palo y el gol de Torres. Eran las 21:19 y el Niño le hacía la ‘cuchara’ a Lehmann, haciendo el primer tanto del partido, el que provocó ese gran grito de rabia en todo el país. España se echaba el partido a la espalda, comenzaba a sentirse cómoda y cogió ma manija del partido ante la impasividad alemana. Buscaba el descanso y éste llegó, sin sobresaltos, sin reacción germana, con un solo equipo sobre el terreno de juego.
La segunda parte terminaba de confirmar el dominio Rojo. España salió a por todas, a tocar, a buscar la comodidad y la pelota; mientras, los alemanes, se dedicaron a poner la dureza, a provocar alos españoles y a buscar el nerviosismo en una escuadra que sabe de esto, que no entraba en el juego de los tricampeones.
El público disfrutaba, gritaba los ‘oles’ de los pases españoles mientras la Selección buscaba la espalda de la defensa contraria a base de rápidos contragolpes encabezados por la referencia ofensiva de la Selección, Fernando Torres, que confirmó su buen momento con un xcelente partido.
Era el día de España, de los nuestros, de la Roja. Comenzaba a escribirse, al fin, la leyenda de un equipo del que se esperaba, cuanto menos esto.
Con el final Viena se rindió a LA Roja. La imagen de Casillas levantando la Copa será recordada por siempre por todos los españoles.