
Rusia llegó a semifinales sin creer que podía hacer un torneo como los de antaño, como los de la URSS
Demasiado respeto. De eso pecó España en el primer tiempo y casi cuesta un disgusto. Pero los minutos pasaban y Rusia perdía el poco fuelle con el que había empezado para dejar el testigo, el peso y la responsabilidad del choque a los de Luis. Una primera mitad, por cierto, en la que la Selección en vez de adaptar su juego como en el primer equipo, siguió creyendo en lo que hacía, como ante Suecia, Grecia o Italia. Fiel a sus principios, un planteamiento que ahora da resultados, pero que fue insuficiente en tantos y tantos torneos internacionales. El descanso hacía presagiar un empate o algo más positivo siempre en la prórroga. Pero llegó Xavi. Antes, Villa puso las primeras lágrimas de la Selección en la Euro con su lesión, una pena sin duda para uno de los jugadores con más progresión de España que es ya toda una realidad. Volviendo a lo de Xavi, todo comenzó con una excelente jugada de Iniesta. El ‘pequeñín’lo hizo todo, hasta el pase, en semifallo, que acertó a rematar el otro culé, el de siempre, el que salvó el cuello a Van Gaal en más de una ocasión, Xavi, haciendo otro de los importantes en este torneo europeo con tintes rojigualdas.
A partir de ahí, monólogo español donde comenzó a lucirse La Roja. España, cómoda, buscaba el contragolpe, al toque, rápido, con velocidad y circulando la pelota como muy pocos, hoy en día, lo hacen en Europa. En el Mundo.
Luis movía ficha. Xavi por Xabi y Güiza por Torres. El Niño, que sigue sin romper en la Eurocopa, dejaba de nuevo su sitio, para no perder la costumbre, a otro killer, el del Mallorca, el jerezano, al que aún le queda mucho rodaje con la elástica española. Y así se mascaba el segundo. Muchos intentos, disparos lejanos y poca suerte. Poco acierto pero llevando la maneja, tocando y ocultándole el balón a unos rusos que a golpe de suerte llegaron a una semifinal inmerecida.
Llegó el segundo de Güiza, y el tercero de Silva, llegó el deleite, los coches volvieron a salir a la calle y el domingo, ¡ay! del domingo, España podrá seguir haciendo historia si logra vencer a los alemanes ‘mosqueados’ que nos aguardan.