Julio Cobos Gómez (1.954) es el padre del último fichaje del Vélez, su hijo menor del mismo nombre, quien tiene ahora 24 años, cuya única hermana, Vanessa, tiene 29 años. La esposa de don Julio se llama Francisca, y es la primera fan del excelente centrocampista veleño.
A Julio, que nos expresa rápidamente su deseo de que lo tutee, está plácidamente en casa, y no se sorprende demasiado con nuestra llamada.
Julio, ¿A qué se dedica?
Llevo desde 1,978 en LIMASA,, la empresa municipal de la limpieza en Málaga. He hecho ya los 30 años.
¿En qué temporadas militó en el Vélez?
Yo firmé por el Vélez con 20 años, y estuve las temporadas 74-75 y 75-76. En cuanto acabó este último campeonato, me marché al servicio militar, que lo hice en Córdoba, el Campamento y en Algeciras, ya como soldado.
¿En qué posición jugabas?
En lo que hoy día se dice media punta, o extremo. Un once tipo de mi época era: Chicote en la portería; López Rodríguez, Burgos, Chani, Camacho, en defensa; José Mari, Jerez y Alfonso en la media; y Manolito, Moncayo y yo, en la delantera. (Esa alineación, añado, es de las primeras y más recordadas por el que suscribe como seguidor del Vélez). También estaban Santacruz, Espejo, Larry y otros excelentes compañeros.
¿Cuántos goles marcaste?
Metí 22 en mi primera temporada y 29, en la segunda.
¿Cuál era tu secreto?
De falta directa, marcaba todos los años entre 14 y 15 goles.
¿Coincidiste con Atencia, otro gran lanzador de faltas?
No, él llegó justamente cuando yo me marché, pero recuerdo que le pegaba muy bien a la pelota.
¿Qué partidos recuerdas especialmente?
Recuerdo la famosa promoción con el Motril, después de quedar segundos en la Regional Preferente de entonces, que no tenía nada que ver con la de ahora. En Motril, perdimos 1-0 y en el Vivar Téllez, con el mayor lleno de su historia, empatamos a uno. Fue de infarto. También recuerdo con mucho cariño un partido contra el Andujar, en el que, a falta de 20 minutos, íbamos 0-0 y el público, sobre todo, la zona de los "maestros", empezaron a gritar "Ducati, Ducati" que es como se me conocía entonces. Salí, marqué los tres primeros goles, y acabamos 5-0. Faltó poco para que me sacaran a hombros.
¿Quién era tu entrenador?
Las dos temporadas, José María Andrade, un fenómeno como persona y como entrenador.
¿Quiénes estaban en la directiva?
El presidente creo que era Manuel Martín, pero el que hacía y deshacía era Enrique Atencia, el que mandaba. También recuerdo con mucho agrado al "Benva", a Antonio López Jiménez, muy buena persona.
¿Y después del Vélez, qué hiciste?
Jugué en el Algeciras y en el Marbella, dejando el fútbol con 24 años. Había que buscarse las habichuelas.
¿Quién era tu mejor compañero?
Alfonsi, al que llamaban el "Cachas", que jugaba siempre con las medias caídas y que tenía las puertas muy abiertas.
¿Qué te pareció el fichaje de tu hijo por el Vélez?
Me dio mucha alegría que él vaya a jugar donde yo jugué. Mi mujer y mi hija seguro que no se pierden ningún partido y yo, de vez en cuando, también me acercaré por allí.
Por último, dinos las virtudes de tu hijo Julio.
Tiene una fuerte pegada al balón, con largos desplazamientos y su visión de juego.
Un auténtico placer saludarle, Julio, me ha vuelto a recordar mi infancia.
El placer es mío.