
Nuevo escalón para España. Rusia, a la que ya vencimos en el partido inaugural de esta Eurocopa 2008 para España, será de nuevo rival en semifinales. Último escalón, también, antes de la gran fiesta final. Antes de que la selección pueda sentirse importante y protagonista de un acontecimiento deportivo de gran repercusión mundial a nivel de selecciones internacionales. Generaciones y generaciones de fútbolistas han pasado desde la última vez que se logró algo grande es un torneo internacional. Fue en 1964, en aquella Eurocopa con sede en España y en la que Marcelino dio el triunfo a los nuestros bajo la antenta mirada de Franco. Veinte años después, en Francia, España volvió a jugar un final. No hubo tanta suerte como antaño y un despiste de Arconada, unido al acierto de Platini, nos dejó con la miel en los labios.
Todo apunta a que este año la cosa pinta diferente. Los nuestros, al fin, se han concienciado de que es posible eso de ganar. Y lo es porque conocemos a la potente Rusia. Una selección que no es aquella que en el ‘88 llegó a la final, aquella frente a Holanda, pero que cuenta con un nutrido grupo de futbolistas jóvenes liderados por Arshavin, que sí va a estar, conjurados para ganar a España.
Los de Aragonés, por su parte, siguen fiel a sus principios. El once será el mismo que ya ganó en la primera jornada, aunque podría entrar Fábregas.
El entorno tampoco varía, ya que aun sin saber qué va a pasar, la Federación ya piensa en renovar a Luis Aragonés dos años más. Lo dicho, más de lo mismo.