Los axárquicos muestran su apoyo a la Selección Española sacando al balcón sus banderas del país
Algo está cambiando en España. El hecho de haber vencido a Italia, de habernos hecho creer en nuestar posibilidades e incluso haber podido cambiar el sino de la historia, ha hecho mella en los ciudadanos españoles. Y es que esos que veían en la bandera española, en la roja y gualda, un símbolo de provocación, ahora la enseñan con orgullo colgándola en los balcones, comercios y viviendas. Todos a una con La Roja, que decía aquella campaña de publicidad. En estos tiempos de pérdida de identidad, de acoso mediático a favor y en contra de los signos nacionales, el deporte, concretamente el fútbol, ha vuelto a unir al país. Y lo ha hecho de la mejor forma posible, ganando a Italia en cuartos y pasando a una semifinal ante un rival histórico para la Selección, Rusia. Esa a la que ya vencimos en la final del europeo del ‘64, y que el jueves volverá a intentar darnos el día. Ahora somos mejores. Mejores que entonces y mejores que los rusos, los cuales ya saben lo que es España cuando juega al fútbol. Aun así, pienso que el primer partido de España frente a Rusia en este europeo fue el más complicado. Más que el de Italia, ya que para ganar tuvimos que amoldarnos al juego de los rusos. Algo que no ocurrió en ninguno de los tres encuentros siguientes, donde España, a lo suyo, pudo lograr la victoria.
Pero volviendo a lo de las banderas. Fue curiosos eso de ir por las calles de los distintos municipios de la Axarquía y ver, como alguien, en cualkiera de ellas, ya había sacado su bandera al viento. Es curioso eso de no seguir pensando en que uno u otro pueda tener una ideología concreta sólo por mostrar su apoyo a La Roja, algo que hace un año, por ejemplo, no pasaba.
Lo de Rusia de mañana será otra cita con la historia. Creo que si ganamos, las banderas de las terrazas van a multiplicarse por 4, por 5 o por 100. Es el orgullo de ver a los tuyos como los favoritos. Ver abrazados a madridistas y culés. Sevillanos y malagueños; vikingos e indios. Es lo que tiene el fútbol. Une y separa.