
España salió pensando en lo de Bolton. En el codazo a Luis Enrique. En lo de la presión y en lo que supone jugar contra Italia. Los de Donadoni, por su parte, salieron a jugar su partido, como lo que es, campeona del Mundo. Se lo podía permitir. Puede jugar a lo que quiera siempre que el balón entre y hasta ahora lo estña haciendo. Presión afixiante, además, que España intentaba quitarse de encima con el toque. Amoldándose como podía a los italianos y a un partido complicado sólo a priori.
España basaba su juego en el toque, como siempre, hasta desesperar a todos, italianos incluidos, que intentaban frenar el fluido, o casi fluido juego español a base de duros choques y rápidos contragolpes buscando a un Cassano en mejor forma que cuando estaba en el Madrid, pero ausente en la zona de arriba.
Plana fue la evolución del encuentro en la primera mitad de la primera parte y pocas ocasiones, con la excepción del acercamiento español al área, sólo acercamiento, la falta de Villa por bajo y un remate de cabeza sobre el marco de Casillas que apenas cogió fuerzas. El final de la primera parte fue de ambos. Toma y daca de uno y otro que puso los nervios a los aficionados italianos y españoles con las ocasiones más caras de todo lo que se llevaba de partido, aunque sin suerte. Así hasta el final, hasta el pitido de un colegiado que dejó mucho que desear.
En la reanudación, España bajó el ritmo. Los cambios hicieron el mínimo efecto y el centro del campo se atascó. Eso hizo daño a España, que tan sólo subía con tímidos achaques, llegando con poca claridad. Aparte, el poco uso de las bandas dejó casi por imposible el marcar en los primeros noventa minutos.
En la prórroga, la tuvo España más cerca. Villa estuvo a punto de marcar, pero una y otra vez golpeaba con un muro llamado Buffon. Eso y el otro juego italiano, el de esa picardía mediterránea que los jóvenes españoles aún no tienen en sus venas. Así hasta el final, hasta la lotería de los penaltis. España venció gracias a un Casillas infranqueabe, espléndido, dandoa España los mejore momentos del fútbol español de los últimos años. Ahora, de nuevo, Rusia.