
En lugar de tomarse un tiempo para el análisis y la reflexión, preparar un resurgir de lo único que vale del andalucismo, la idea, los andalucistas convocan un Congreso Extraordinario para elegir una nueva Dirección. Hay dos candidatos y una doble estrategia: Pilar González es el continuismo puro y duro, ella ha estado en el núcleo duro que ha llevado al andalucismo al desastre en el que se encuentra; es la gran defensora de la oportunidad de este Congreso Extraordinario porque sabe que si pasa el tiempo el sevillanismo, que controla desde siempre al PA, y del que ella forma parte, puede perder el control de lo que queda. Es por tanto la continuidad del desastre.Además no lo oculta. Se niega en redondo a dar un paso atrás, es decir, a reconocer que medio Partido Andalucista está expulsado sencillamente porque perdieron el anterior Congreso. De abrir las puertas nada de nada. En torno a ella se aglutinan todos, entre ellos Claudio Morales, los que no quieren perder la mínima cuota de poder que tienen y que le permite rapiñear las instituciones.
El otro candidato es Francisco Jiménez, alcalde de Utrera. Jiménez fue vicesecretario general con Julián Álvarez y la persona que le llevó al triunfo en el último Congreso Nacional. En apenas dos meses dimitía. Jiménez no daba crédito a las listas de nombres a los que había que purgar y expulsar. Hasta ahora se niega a una candidatura de síntesis, no en vano Jiménez ya fue en la candidatura de los que ahora les piden síntesis en el anterior Congreso. Jiménez manifiesta a los cuatro vientos que su primera medida será la readmisión inmediata de todos los expulsados, expedientados y represaliados. Esto le hace ganar las antipatías del rancio sevillanismo, pero importantes Agrupaciones de Cádiz, Córdoba... le han manifestado su apoyo. Dentro de la enorme dificultad que envuelve al andalucismo se nos antoja que Francisco Jiménez y su proceder puede ser el último rayo de esperanza de una idea que se merece un hueco dentro de la sociedad andaluza. La segunda parte debe ser una refundación ideológica y poner el Partido en manos de personas que jamás hayan tenido que ver con gestiones anteriores.