Impresionante. Así estuvo el ambiente del teatro del Carmen el pasado miércoles con motivo de la Gala del Diario la Axarquía, que hoy cumple su ejemplar número 1.000. Los Premios Aguacates fueron uno de los momentos más emotivos de la noche, que fue conducida con elegancia y profesionalidad por la gran periodista malagueña Rocío Rosón. Por fin y por primera vez el futbolista veleño Esteban Vigo recibió un reconocimiento a su labor deportiva en su ciudad natal. El Diario le gritó a los cuatro vientos que él sí es profeta en su tierra. ¡Ya era hora, campeón! Las lágrimas del empresario Antonio Bueno dejó al aforo, unas 400 personas, sin palabras. Todo llega, y un empresario como Bueno, no tenía más remedio que ser homenajeado en vida y en compañía de su esposa, hijos y nietos. Lágrimas las que también derramó Manuel Rincón cuando vio las imágenes de su padre en aquella Clínica en uno de esos impresionantes videos que Claudio López editó para la ocasión. A mi, no por casualidad, me honró entregarle el premio a Rincón, ese personaje que nunca sabes por dónde ni cómo te va a salir pero que sabes que siempre está. Los aplausos sonaron nada más anunciar el premio a la asociación de Minusválidos de la Axarquía (Amirax) de Rincón de Rincón de la Victoria. Seguro que esto les ayudará a seguir trabajando como hasta ahora por los demás. El Aguacate también le ayudará a seguir cantando coplas con arte a Antonio Cortés, que no se lo pensó dos veces y quiso estar presente en el Carmen donde la gente que no le quitó ojos en toda la velada. ¿Y Pepe Luis Conde? ¡Estuvo como siempre, triunfante! Parecía que estaba en su Posada, se sentía como en casa, le faltaba escenario, estuvo entregado a su gente … ¡Qué grande eres, Pepe! Tan grande como la portada que hoy luce nuestra publicación, obra de Evaristo Guerra. Ningún veleño quiso irse del teatro sin su lámina firmada por el pintor, que pasó más de dos horas firmando ejemplares. La portada de hoy luce bien grande ese número 1.000, un número que ya es historia en la comarca de la Axarquía, pues ninguna publicación ha logrado llegar a este número que por cierto, ya pensamos superar. Queremos llegar hasta el 2.000, 5.000, 9.000… ¡hasta que nos falten ceros! ¡Hasta que la vida nos lo permita! Ojala que ahora que hemos cruzado la barrera del millar sigamos contando con el apoyo y el cariño de todos nuestros lectores. Esa gente que madruga cada día para ver el Diario, que lo busca para llevarlo a casa, que viene a la redacción a contarnos cosas, que nos llama, que nos cuenta, que nos anima, que nos critica, que nos ayuda… En definitiva tú, nuestra gente. Y ánimo a todo nuestro equipo de redactores, columnistas, viñetitas, repartidores, comerciales… A ese Álvaro Alarcón, Juan Morales, Pepe Moreno, Ismael Sánchez, Alexis Sánchez, José Miguel Pérez, Marcos, Esperanza López, Paco Salas… Sin ellos, no sería igual. Y de manera especial a Juan Luís Bueno (mi Juanito), por sobrevivir a todos y cada uno de estos números. Y a todos los patrocinadores, gracias también. Y a mis amigos y familiares que siempre se acuerdan de mi y me llaman para cada noticia, me mandan fotos, me cuentan rumores y en definitiva, cada día me ayudan a amar aún más esta bendita profesión! Y es que, 1.000 números dan para muchos agradecimientos, pues han sido muchos días de trabajo. Han sido mil días con sus mil noches, muchos buenos y otros no tan buenos, otros terribles, otros preciosos, muchos de risas y muchos de lágrimas, días para olvidar y otros para recordar… Y mil días contando con el apoyo de mis padres y de mis hermanos, que sufren más que disfrutan lo complicado que a veces es esto del periodismo. ¿Verdad, mamá? Ella siempre aguanta esos malos días y siempre está conmigo, para lo bueno y para lo malo. Todo se lo debo a mi padre… mil gracias. A todos los que cada día me habéis ayudado a crecer, mil gracias.