Nadie se lo explica (yo sí) el cómo y el por qué ocurren estas cosas horrendas y que se mantienen nada menos que veinte años, según se está publicando. Veinte años donde un jefe de policía (más bien de bandidos o bandoleros) municipales, logra mediante el miedo, la coacción, el terror; cubrir con un manto todas las fechorías de puro bandidaje que han venido realizando en un municipio, mayor que muchas capitales de provincia, puesto que Coslada cuenta con unos cien mil habitantes (aprox); y para mayor vergüenza de las autoridades (todas) está a las puertas de Madrid, de la que dista 12 km . y que se supone es la sede central de “todas las seguridades españolas”.
Docenas de miembros de esa policía municipal, pringados… se dice que el veinte o el treinta de toda la plantilla… seguro que los demás lo sabían, pero callaban; por tanto la complicidad (pienso) abarca a todos… ¿Puesto que cómo aceptar ignorancia de lo que según se está difundiendo todo el pueblo sabía?
Para mayor escarnio, bochorno, asco o lo que quieran adjetivar… se dice que “miembros” de uno de los juzgados, están implicados en estos casos, donde las denuncias que se presentaban, se inmovilizaban, desaparecían, lavaban o vete a saber; puesto que la organización estaba bien abrochada y todos a beneficiarse de esos robos a mano armada… “de la impunidad y el miedo”.
¡¡Cómo pueden esgrimir ignorancia desde el alcalde al último de los concejales!! ¿El resto de partidos políticos nada sabían? ¿Las organizaciones empresariales, sindicales, vecinales, etc. nada sabían?... ¿todos “mudos” por el miedo, la connivencia o por percibir parte de estos robos, extorsiones, latrocinios o lo que sea? ¡¡Veinte años, queridos súbditos españoles… veinte años!! Ni en los peores tiempos de la dictadura de Franco, se llegó a tener a un pueblo sumido en tal tipo de miedos y control, en la más sucia de las impunidades… pasados los terribles años de la guerra y posguerra. Cuando algo aislado (nunca en estas proporciones) ocurría y se tenía el valor de denunciarlo, al actor de ciertos hechos, se le caía el pelo… sé del caso de miembros de la Guardia Civil , degradados, quitado el uniforme en el patio de la comandancia provincial y expulsados del cuerpo, por una simple algarada y abusos en una taberna en la que abusaron del propietario… pero éste, “con un par de bemoles”; fue y se presentó ante el propio teniente coronel de la comandancia; y se le hizo justicia y ante toda la tropa formada; aquellos indeseables fueron echados del cuerpo y pasaron a la cárcel; hay testigos vivos de lo que cuento, puesto que un hijo de aquel hombre vive aún. Yo mismo denuncié un hecho de abuso policial y fui atendido y con rapidez inusitada, por tanto sé de lo que hablo.